Tras el éxito de la pasada temporada, regresa a la sala José Luis Alonso del Teatro de La Abadía esta demoledora crítica sobre el mundo en el que vivimos, ahogados por los alquileres desorbitados, el trabajo precario y la vulnerabilidad de las personas de cierta edad cuando no llegan a alcanzar el estatus que la sociedad les tiene asignados. Victoria Szpunbergha creado un texto angustioso y a la vez divertido, vertiginoso y desgarrador, en el que una mujer se ve poco a poco abocada al abismo de la invisibilidad, a quedar aislada por una serie de circunstancias que la empujan al abismo.
El título de la obra hace referencia al principio moral supremo de la ética de Immanuel Kant, que funciona como un mandato incondicional, universal y válido por el deber mismo, sin buscar ningún premio ni evitar ningún castigo. Una regla que dicta cómo debemos actuar por propia iniciativa, sin buscar un premio ni evitar un castigo. "Obra sólo según una máxima tal que puedas querer al mismo tiempo que se torne ley universal". Esto significa que solo debes hacer algo si aceptarías que todo el mundo lo haga siempre. Bajo esta premisa se construye esta desgarradora historia, que se convierte en una crítica demoledora de la sociedad en la que vivimos.
Esta producción del Teatre Lliure regresa al Teatro de La Abadía tras agotar entradas la pasada temporada, cuando estuvo solo un fin de semana. En esta segunda etapa, ha vuelto a arrasar, agotando todas las funciones y obteniendo una gran acogida de crítica y público. La sinceridad y crudeza del relato la hace impactante, un desgarrador relato social, en el que hay hueco para la ironía, la comedia y el drama, en una radiografía del ahogamiento al que se ve sometida una mujer, por un sistema que arrasa con todo, que no tiene piedad para proteger a las personas, que usa temas tan sensibles como la vivienda como meros objetos de mercado. El mismo día que asistimos a la función se llevaba a cabo el desahucio de Maricarmen, ejemplo de una sociedad podrida que no protege ni siquiera a nuestras personas mayores. Temas como la precariedad de la universidad, la vivienda o la desprotección ante la soledad de las personas de cierta edad, son algunos de los temas que trata esta demoledora historia.
Victoria Szpunberg ("Vulcano", "El próximo año será mejor", "Permagel", "El peso de un cuerpo"), autora y directora de la obra, se ha convertido en una de las creadoras más interesantes del panorama nacional. Con este texto ha ganado numerosos premios, entre los que destacan el Premio Nacional de Literatura Dramática 2025, el Premio de la Crítica 2024 o el Premio Lletra d´Or 2025. Una pieza que en estos días adquiere mayor relevancia, tras el desahucio de Maricarmen y la acampada de Sol. La autora se inspiró en su propia experiencia buscando piso en la jungla que es en estos tiempos en los que se ha convertido en toda una quimera. La obra pivota sobre el tema de la vivienda para construir una demoledora crítica de nuestra sociedad con pinceladas de humor negro. El texto ha sido publicado por Punto de Vista Editores, lo que nos da una idea de la dimensión que ha cogido el montaje. La autora estrenará a final de temporada su último trabajo, "La tercera fuga" (del 27 de Mayo al 6 de Junio) en el Teatro Valle-Inclán.
La autora explica que en esta ingeniosa propuesta conoceremos a "una profesora de filosofía que va navegando a la deriva, chocando con varios hombres, hasta que su brújula ética se endereza por un hallazgo casual: un cuchillo de cocina fabulosamente afilado". Victoria ha combinado experiencias reales con otras de su círculo cercano, todas ellas situaciones que tienen que ver con el desgaste de la clase media que no puede sobrevivir en el centro de la ciudad, desde el alquiler, la falta de trabajo… No hago autoficción, pero muchas veces mis obras están inspiradas en mi círculo. La obra usa como eje vertebrador el problema de la vivienda para ir mucho más allá, y mostrar la precariedad de una mujer que ronda los cincuenta, con todos los complejos y estigmas que conlleva la edad y esa situación de inestabilidad. Una edad que suma a toda esa precariedad la invisibilidad de quien se supone que debe haber conseguido una estabilidad (emocional y financiera) con esos años en los que se supone que muchos aspectos de la vida adulta deberías tenerlos resueltos.
La autora explica que "quería poner el foco en ese sentimiento vergonzante y en esa invisibilidad: Una mujer que de repente está separada, que en realidad es mucho más difícil volver a encontrar una pareja con una edad donde uno ya se ha acostumbrado a muchas manías o donde las mujeres estamos invisibilizadas y cuesta mucho más. Esto lo he compartido con muchísimas mujeres de mi generación y mayores, donde también vemos una mujer que no tiene resuelta del todo su situación laboral, porque es profesora de filosofía asociada y los profesores de universidad asociados tienen una situación de muchísima precariedad y, además, se le acaba el contrato de alquiler porque se ha separado y no puede seguir pagando lo que le propone la inmobiliaria en el piso que antes pagaba con otra persona que era su pareja. Todo esto va convirtiendo la historia en una bomba de relojería, que poco a poco va llegando al límite, abocada por la sociedad a una situación dantesca, en la que su vida pende de un hilo. La propia sociedad le expulsa y se tiene que enfrentar a todo tipo de hostilidades.
La historia nos presenta aClara G., una profesora asociada que da clase de ética en la facultad de Filosofía. Una mujer que ronda los cincuenta y que está en crisis, tanto personal como profesional. Una edad en la que la sociedad te coloca en un lugar (estable y acomodado) y todo lo que no sea haber conseguido esos objetivos que coloca al borde de la invisibilidad, en un doloroso y lúgubre espacio en el que todo te sobrepasa y te encuentras abrumado por la mayoría de las dinámicas sociales. Clara se acaba de separar, trabaja de forma precaria en la universidad mendigando que no le quiten clases y está a punto de perder la casa, y lo que busca es realmente infame. En este momento tan crucial de su vida, empieza a sufrir unos desmayos cada vez más habituales, oye ruidos extraños que solo ella percibe y le empiezan a pasar por la cabeza pensamientos oscuros, paranoicos, cada vez más frecuentes.
La protagonista ha formado parte del sistema, hasta que una de las piezas de su estabilidad se mueve. La separación de su pareja le hace tener que buscar piso, ir mendigando un lugar en el que poder continuar su vida, y es en ese momento cuando salen a relucir otros elementos de su vida que la mantienen en el alambre. Un trabajo precario, unos pisos turísticos que le hacen la vida imposible, van poniéndola cada vez más al límite, repercutiendo en su salud, que se empieza a deteriorar con mareos y otros extraños síntomas. En esta huida hacia adelante se ve cada vez a la deriva, arrinconada hacia los márgenes de una sociedad en la que ya no encaja. En esta odisea por intentar sobrevivir se va cruzando con varios hombres que la menosprecian, se burlan de ella, la ningunean, hasta que un cuchillo encontrado casualmente parece "enderezar su relación con ellos". Desde ese momento se plantea hasta donde debe mantener su buen talante en este entorno tan hostil. ¿Cuáles son las fronteras éticas de un sistema que solo permite sobrevivir a costa de la miseria de los demás?
En escena tenemos a dos intérpretes fabulosos que realizan un trabajo increíble. Por un lado tenemos a Sandra Monclús (que sustituye a Ágata Roca, la actriz de la pasada temporada) en el papel de Clara. La actriz da una auténtica lección de como se debe tratar la evolución de un personaje en escena. Desde la entereza de su monólogo inicial al frente de sus alumnos, la actriz va sufriendo en sus propias carnes cada una de las circunstancias que van golpeando al personaje. Desde la sencillez de lo menudo, va desmoronándose, va hundiéndose por todos los varapalos que va sufriendo. Una interpretación impecable, en la que vamos viendo (y sintiendo en nuestras carnes, porque Clara podríamos ser cualquiera de los que estamos sentados en el patio de butacas) como la vida va aplastando a la protagonista, como la va hundiendo en unas arenas movedizas de las que no encuentra la manera de salir, hasta que coge la vida por la pechera con la ayuda de su "amuleto", con el que consigue cambiar el rumbo de su vida, de un modo bastante macabro.
A Sandra le acompaña en escena un descomunal Xavi Sáez, dando vida a todos los personajes masculinos que se van cruzando por la vida de Clara, en esta presión permanente, en una burla constante que poco a poco la va minando. Xavi se desdobla en cada personaje con una capacidad pasmosa, que deja bien a las claras su versatilidad. Con pequeños matices, este camaleónico actor consigue que veamos a personajes muy diferentes, con diferentes gestos, actitudes, poses, que hacen que su trabajo sea un preciso collage de masculinidades (la mayoría bastante tóxicas). Un trabajo que nos impresiona a la vez que nos divierte, al ver como va subiendo la apuesta con cada nuevo personaje. Simplemente impecable la facilidad para hacer reconocibles a todos ellos, desde una sencillez pasmosa.
Todo esto sucede en una fabulosa escenografía diseñada por Judit Colomer, conformada por una serie de paneles móviles que se van deslizando por el espacio para construir los diferentes escenarios en los que transcurre la historia. Una escenografía muy flexible que potencia la idea de laberinto en la que se ha convertido la vida de la protagonista, en la que todas las puertas la llevan de nuevo a la casilla de salida, con menos paciencia cada vez, con las fuerzas menguadas, cada paso un poco más agotada. Para ver esta evolución de la protagonista es fundamental la cuidada iluminación de Marco Lleixà (AAIV), que consigue transmitir las angustias y los miedos de Clara, pero también la atmósfera precisa de cada una de las escenas. Para crear esa atmósfera, cada vez más angustiosa y con aires de thriller psicológico, la historia se apoya en el espacio sonoro creado por Lucas Ariel Vallejos, que consigue mantener la tensión en los momentos clave, pero que nos deja alguna perla más festiva que también es de agradecer (el baile de Clara con el camarero es fascinante). Por último tenemos que hablar del vestuario de Joana Martí con el que vamos apreciando la evolución del personaje a la vez que se las ingenia para crear los diferentes personajes masculinos con pequeños cambios muy sutiles pero efectivos.
En definitiva, estamos ante una obra que nos divierte y nos angustia a partes iguales. El texto de Szpunberg es irónico y demoledor, sincero y doloroso. Evocando a Immanuel Kant, Frank Kafka y Walter Benjamin, el montaje nos lleva a preguntarnos sobre la sociedad en la que vivimos, sobre si este mundo acelerado de lucha constante nos conviene, o que debemos hacer para poder frenar e intentar de alguna manera cambiar el rumbo de la situación. Una obra que nos habla de nosotros mismos, porque cualquiera puede verse en la situación en la que está Clara, una separación que lo hace saltar todo por los aires, un trabajo precario que no llega para vivir solo, un mercado inmobiliario que nos ahoga y que nos obliga a convivir con la fiesta continua de los pisos turísticos. Un fabuloso texto que se convierte en una acertada radiografía de nuestra época. Si a eso le sumamos las descomunales interpretaciones de Sandra Monclús y Xavi Sáez, tenemos un montaje que hace justicia a la fama que le precedía. Esperemos que tenga un largo recorrido, porque el análisis que nos deja es muy necesario.
Texto y dirección: Victoria Szpunberg Reparto: Sandra Monclús y Xavi Sáez Escenografía: Judit Colomer Iluminación: Marco Lleixà (AAIV) Espacio sonoro: Lucas Ariel Vallejos Vestuario: Joana Martí Ayudante de dirección: Iban Beltrán Ayudante de escenografía: Idoia Costa Asesor dramatúrgico: Albert Pijuan Asesora de movimiento: Ana Pérez Acabados escenografía: Taller de escenografía Castillos Producción: Teatre Lliure Agradecimientos: Miquel Seguró, Miquel Cabal i Guarro, Sabina Witt, Román Cuartango y Sala Beckett
Premios
Premio Max Mejor actriz para Àgata Roca 2025 Premio de Teatro Memorial Margarida Xirgu a la mejor actriz de la temporada 2023-24 Premio especial del jurado Teatre Barcelona 2024 Premio Butaca 2024 al mejor texto Premio de la Crítica 2024 al mejor texto, mejor actriz y mejor escenografía Premio Time Out a la mejor creadora 2024 para Victoria Szpunberg Premio Ciudad de Barcelona 2024 de Artes Escénicas para Victoria Szpunberg Premio Nacional de Literatura Dramática 2025 para Victoria Szpunberg Premio Lletra d'Or 2025 al texto