Federico. No hay olvido, ni sueño: Carne viva. Teatro del Barrio

Entramos en el Teatro del Barrio con la certeza de que vamos a ver algo que nos va a remover, que nos dará una nueva visión sobre la dolorosa realidad de miles de familia, que noventa años más tarde siguen sin poder llorar a sus muertos en un lugar determinado. La importancia de la memoria histórica y de las personas que trabajan para recuperar los cuerpos enterrados en cunetas o fosas comunes es tan necesario para nuestra salud democrática, que resulta grotesco que haya quien no quiera que se encuentren los cuerpos, que se haga justicia, que se puedan cerrar las heridas que permanecen abiertas por la desaparición de los seres queridos. Que gente como Proyecto 43-2 den visibilidad a todos estos trabajos es de agradecer, por el rigor y por la necesidad de que se conozca la gran labor que se hace, muchas veces luchando contra la adversidad.




Hay montajes que tienes señalados en la agenda y que por diversas circunstancias personales tienes que ir posponiendo. Cada vez que aparecían nuevas funciones de este montaje respiraba aliviado pensando que tenía una nueva oportunidad de verlo. Porque desde su llegada al Teatro del Barrio al comienzo de la pasada temporada, tan buena ha sido su acogida que sigue ampliando fechas, hasta estas tres funciones que han hecho en Septiembre. Un montaje tan necesario como contundente en lo que cuenta. Porque ahora más que nunca es necesario reivindicar no solo la figura de Lorca, sino la memoria histórica y todo el trabajo que realizan cientos de personas para poder devolver a los familiares restos de sus seres queridos. Tras noventa años de sufrimiento y búsqueda, montajes como este deberían hacernos recapacitar, apoyar y aplaudir el trabajo impagable de las organizaciones que luchan a diario por seguir haciendo de este país un lugar algo mejor, en el que las familias puedan velar a sus seres queridos.



Este precioso proyecto y necesario proyecto es una producción de Proyecto 43-2, con el apoyo del INAEM y la Junta de Castilla León. La compañía se caracteriza por su apuesta por el teatro documental, cimentado en tres líneas de trabajo: la artística (basada en la investigación y búsqueda de un lenguaje propio a través de un riguroso proceso documental), la pedagógica (con actividades para jóvenes, adultos y diversos colectivos) y la documental audiovisual (reúnen en formato audiovisual videográfico sus trabajos de investigación). Comenzaron su andadura por todo lo alto, con la trilogía "Rescoldos de paz y violencia" sobre la violencia en el País Vasco, con los montajes "Proyecto 43-2", "La mirada del otro" y "Viaje al fin de la noche". Ahora nos traen este fabuloso montaje sobre memoria histórica y el descomunal trabajo de las personas que intentan recuperar los cuerpos que aún se encuentran en fosas por todo el territorio español.



La propuesta ha sido creada, escrita y dirigida por María San Miguel, que tras un exhaustivo trabajo de documentación ha conseguido construir un montaje desgarrador, emocionante, pero sobre todo muy necesario. Partiendo del asesinato de Lorca y la búsqueda de sus restos, la autora va abriendo el foco para abarcar una historia mucho más grande, la de todas las fosas comunes que permanecen en nuestro país y sobre las que muchas familias tienen puestas todas sus esperanzas de encontrar los restos de sus familiares asesinados durante la guerra civil y los años más sanguinarios del franquismo.

Como podemos leer en su web, las propuestas escénicas se caracterizan por el cuidado estético y el trabajo actoral físico que da soporte a espectáculos en los que el peso reside en la palabra. El riguroso trabajo documental, base de nuestros procesos creativos, permite mostrar espectáculos que viajan de lo concreto a lo universal en donde se supera la dicotomía de buenos y malos y se pone foco en las personas disidentes de sus propios grupos, practicando así una ruptura respecto a las narrativas dominantes.



Este montaje se desliza con maestría entre los fantasmas de una época oscura, en la que la vida no valía nada, para intentar recomponer el puzle de la historia, y poder hacer justicia para todas esas familias que no tienen un lugar al que ir a velar a sus muertos. La obra se muestra escrupulosa y minuciosa, como buen documental en el que se nos quiere mostrar parte de nuestra historia reciente, pero también el trabajo de quienes intentan recuperar los restos de los desaparecidos. De este modo, la obra va encajando las piezas, mostrando testimonios reales e historias de esas que se pueden consultar en las hemerotecas, mezclando el relato con la historia oficial, para llegar a descubrir la dificultad de encontrar la verdad, entre tanto miedo a hablar y tanta mentira disfrazada de verdad oficial.



El punto de partida de la obra nace del acercamiento al asesinato de Federico, tras el que la compañía explica que todo el mundo ha mentido, ha llenado de huecos y ha ocultado información de manera interesada. Un punto de arranque que les llevó a un lugar de interpretaciones, de especulaciones poéticas (porque no hay nada definitivo hasta que el laboratorio de genética diga lo contrario) en el que poder reconstruir lo que pasó aquel fatídico Agosto del 36. Desde ese punto de partida, la obra se compone de recuerdos, pero también de deseos y de suposiciones, para llevarnos a buscar en el fondo de la tierra, para intentar liberar a los desaparecidos y desaparecidas que llevan más de noventa años enterrados en cunetas y fosas comunes. 

En la sinopsis de la obra podemos leer este desgarrador testimonio de un familiar al encontrar los restos de su tatarabuela: "Cuando yo tenía diecisiete años vi como desenterraban de una fosa a Josefa Torrecilla, mi tatarabuela. Desde entonces siempre he querido acercarme a las exhumaciones de las víctimas del franquismo, pero entre la vida, unas cosas y otras, no ha sido hasta ahora cuando ha sido posible". Es nuestra misión como sociedad democrática, el conseguir que todas las familias recuperen los restos de sus seres queridos.




En estos días en los que RTVE ha estrenado el documental "Lorca, las horas perdidas", en el que se reconstruyen, en formato true crime, los últimos días y el asesinato del poeta, adquiere una mayor dimensión e importancia este montaje que habla de muchos de los lugares y los hechos narrados en el desgarrador programa de televisión. María San Miguel cuenta que de manera lógica, el encargo que recibo de la Diputación de Granada para generar una obra documental sobre Federico García Lorca y su relación con Valderrubio nos llevó hasta el barranco de Víznar, donde desde hace ya cuatro años se están exhumando huesos y desenterrando historias. Entre Valderrubio y Víznar se abrió un mundo fascinante. Y de ese viaje, esta pieza documento es un intento de aportar algo en la conservación de la memoria de nuestro país. En este fabuloso montaje se entrelaza la figura de Lorca con otros personajes anónimos como Pepito del Amor, y de las voces de mujeres como Consuelito Ruiz, Carmen Alba o María Mata. Que necesario es no olvidar.




En escena veremos a la propia María San Miguel, acompañada de Alba Muñoz y Pablo Rodríguez, poniendo el cuerpo para intentar explicarnos toda la complejidad que se esconde tras cada exhumación, para que recapacitemos sobre el miedo y el dolor que se oculta tras cada excavación, tras cada relato que sirve de testimonio y también de alivio para quien lleva con esa losa a la espalda desde hace décadas. Ellos van componiendo cada escena con una precisión milimétrica, con una compenetración fabulosa, con una energía arrasadora, con un convencimiento que destila verdad en cada palabra. Un trabajo emocionante y complejo, en el que los tres intérpretes van dando vida a los diferentes personajes que aparecen en la obra, para ir encajando las piezas de este complejo puzle que es la historia más oscura y tenebrosa de nuestro país. Bravo por los tres, que consiguen conmovernos y emocionarnos al tiempo que no dejan de explicar con sencillez y maestría cada nuevo hallazgo. Trabajazo.




Todo esto sucede en un espacio aparentemente neutro, pero que como ocurre con las fosas, bajo la superficie se van encontrando muchas cosas. De este modo, la escenografía diseñada por Karmen Abarca y el elenco de la obra (responsables también del vestuario) se va descubriendo a lo largo de la historia, con bellas composiciones creadas por los propios intérpretes, que nos llevan desde la acotación de la zona de una fosa a la mesa donde se intentan reconstruir los restos encontrados. Todo ingenio y sencillez, todo muy visual y tremendamente impactante (sobre todo el tramo final de la pieza, sencillamente magistral). Todo este despliegue escénico se acompaña con una cuidada y precisa iluminación de Xiqui Rodríguez y la maravillosa composición musical de Juan Alberto Martínez, miembro del grupo Niños Mutantes.


Todo lo visto durante la última hora y media adquiere una nueva dimensión cuando María nos cuenta, tras una sincera y merecida ovación, que en la mañana de este sábado 19 de Septiembre la Universidad de Granada ha conseguido devolver los restos de seis personas a sus familias. Disculpen que no diga los nombres (que María si citó), pero no los recuerdo. Tras este apoteósico final, entendemos la necesidad de este montaje, de dar a conocer a la sociedad la importancia de seguir buscando a tantas personas que aún permanecen desaparecidas. No me puedo imaginar la emoción del equipo de Proyecto 43-2 al conocer la noticia que nos ha contado María. Si al público se nos hace un nudo en la garganta y los invade la emoción, supongo que el subidón con el que han hecho la función del pasado sábado será inexplicable. Ojalá continúen terminando las funciones con este tipo de noticias, hasta que todas las personas desaparecidas sean encontradas y devueltas a sus familias. Este bonito y necesario montaje continúa su gira nacional, y volverá al Teatro del Barrio el 2 de Diciembre. No dejen de ir a verlo, es necesario y nos va la vida en ello, para que todo lo ocurrido no se repita.

-------------------------------------------------------------------------------------------------------

Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20.
Fechas: Del 9 al 19 de Septiembre. Miércoles 9, Viernes 18 y Sábado 19 a las 19:30.
Duración: 80 minutos
Entradas: Desde 16€ en TeatroDelBarrio.




Ficha artística

Creación, dramaturgia y dirección: María San Miguel

Composición colectiva e intérpretes: Alba Muñoz, Pablo Rodríguez y María San Miguel
Composición musical: Juan Alberto Martínez (Niños Mutantes)
Iluminación: Xiqui Rodríguez
Escenografía y vestuario: Karmen Abarca y elenco
Ayudante de dirección: Sara Velasco
Dirección de producción: María San Miguel
Ayudante de producción: Noe Iglesias
Ayudante de prensa: Bea García
Vídeo: Luis Guillermo S. de la Corte y Alba Muñoz
Foto: Vir Pintado / Javier Martín Ruiz / Iván Roiz / Luisa Valares
Gráfica: Alba Muñoz
Asistencia técnica en gira: Marcos G. Núñez

Asesoría y contexto: Conchi Cejudo, Equipo científico de la Universidad de Granada, responsables de los proyectos “Barranco de Víznar. Lugar de memoria” y “Servicio de exhumación, preservación, y custodia de restos óseos y muestras biológicas de las fosas comunes Zona Alta San Plácido, Virgen de los Dolores y Cuadro Número Cuatro, del Cementerio Municipal de Nuestra Señora de la Salud de Córdoba”: Francisco Carrión, Daniel Quiroga, Erik Borja, Laura Gutiérrez, Juan Francisco Coto, Francisco de Asís Carrión, Félix Bizarro, Rafael Cid, Aila Piniol, José Ángel Merino, Antonio Luque y Pablo Olivo; y la Asociación Feminista de Víznar.

Distribución en Andalucía: Laura Campoy
Distribución en el resto de España: Proyecto 43-2

Una producción de Proyecto 43-2, con el apoyo del INAEM y la Junta de Castilla y León.
Con la colaboración de la Diputación de Granada, el Patronato Federico García Lorca, el Ayuntamiento de Palencia y la Bodega Diez Siglos.


Critica, Blog de critica teatral, Critica teatral. Teatro. Reseñas. Cartelera. Programación, Crítica teatral, critica teatral Madrid, crítica teatro, crítica teatro Madrid, crítica, críticas, Madrid

Traductor