Comienza la temporada del Centro Dramático Nacional en la sala grande del Teatro Valle-Inclán, con un hipnótico y fascinante espectáculo de la artista Alice Laloy. Una performance que combina teatro, música, impecables coreografías y una belleza visual espectacular, en la que la precisión de cada movimiento va atrapando cada vez más al público, que asiste anonadado a un montaje delicioso, en el que se reflexiona sobre los límites entre lo vivo y lo inanimado, en un juego escénico tan bello como contundente. Un espectáculo visualmente único, delicioso y monumental en la ejecución, al que solo le podemos poner un pero, que esté solo tres en cartel.
Hay espectáculos que sin saber mucho de ellos, te llaman la atención por algo. Fue lo que me pasó a mi con este "Pinocchio(live)#3", un montaje desde que lo vi anunciado en la programación de esta temporada del Centro Dramático Nacional me llamó la atención por las imágenes con las que se anunciaba, lo que le hacía muy atractivo. Lo bueno de llegar a la sala sin saber demasiado de la obra (además de esas fotos vistas en la web del CDN) ni de la creadora que lo ha llevado a cabo, es que la sorpresa ha sido mayúscula. Un espectáculo impecable, que desde la escena inicial te atrapa y no deja de sorprenderte durante la hora escasa que dura esta pequeña joya.
Esta producción de La Compagnie s'Appelle Reviens con Points Communs es una preciosa performance concebida para 22 intérpretes, entre niños, niñas, jóvenes y adultos, acompañados y dirigidos por 2 fabulosos percusionistas. Una obra de la que se han realizado hasta la fecha tres versiones. En esta última participan 4 niños de la región de Hauts-de-France. Una creación que invierte el proceso de búsqueda del realismo propio del arte de los títeres. En lugar de animar lo inanimado, se trata de transitar de lo vivo al títere. Un espectáculo que se basa de forma muy singular en el cuento de Carlo Collodi en una majestuosa obra que gira en torno al movimiento y el sonido, lo visual y lo coreográfico elevado a la máxima expresión. Una máquina perfectamente engrasada, como si de una cadena de montaje se tratase.
La directora y artista francesa Alice Laloy ha ideado y dirigido esta fantasía escénica de una belleza visual abrumadora. La creadora cuenta que esta propuesta nace en 2014, cuando fue invitada a realizar la portada de una revista dedicada al arte de las marionetas. Alice partió del mito de Pinocchio e invirtió el proceso habitual, transformando a un niño en marioneta. De ahí nace esta propuesta, de la fotografía titulada "Pinocchio 0.0", que sirve como punto de partida de una investigación de varias series de fotografías en las que los niños escenifican posturas de marionetas inanimadas. Este trabajo continuo en Mongolia, donde profundizó sobre la desarticulación de los cuerpos. Tras este estudio, la creadora decide llevar a escena este trabajo de investigación y trasladarlo al espacio escénico.
Laloy explica que "la performance sigue una estructura rítmica y sonora en la que los movimientos están estrechamente vinculados al sonido. La escritura escénica está codificada y se convierte así en una forma de maquinaria orgánica que contiene tanto lo humano como el objeto. El reto consiste en reintroducir el movimiento en la imagen, poniendo en perspectiva las metamorfosis entre cuerpos vivos e inertes, y entre cuerpos animados e inanimados".
Este impactante y visual montaje juega con la idea de invertir el proceso de la búsqueda del realismo propio del arte de las marionetas. De este modo, la creadora convierte a seres animados (los niños) en marionetas que se van moldeando en una impecable cadena de montaje en la que los diferentes "compositores" van transformando a los seres inertes en marionetas al servicio de los percusionistas que les harán cobrar vida. La directora ha optado por un montaje preciso y deslumbrante, en el que no tienes ojos para disfrutar de toda la acción en su conjunto, y acabas fijándote en la parte del "montaje" que ocurre delante de ti. Una fantasía, mires a donde mires. Un trabajo que invierte de forma fabulosa el mundo de las marionetas, convirtiendo a los siempre sobrexcitadlos niños en personajes inanimados, en muñecos articulados que son manipulados por sus "creadores", hasta que de forma casi mágica toman vida al son de la música. Una escena tan espectacular como bella.
Este montaje creado desde la investigación fotográfica, nos traslada a un taller lúgubre y frio, que nos recuerda a las cadenas de montaje de las fábricas, al estilo de "Tiempos modernos" de Chaplin. En este espacio aparentemente aséptico, comienzan a pasar un sinfín de cosas al ritmo de la percusión y con la prodigiosa sincronización de un fantástico elenco. Con una puesta escena que nos recuerda a mundos distópicos, en el que las personas trabajan mecánicamente como máquinas, el trabajo realizado por los intérpretes es soberbio, de una precisión impecable, que convierte cada movimiento en un preciso ejercicio coral para que todo encaje a la perfección. Con este planteamiento, estos "creadores" de marionetas nos hacen disfrutar con un giro absoluto del mito clásico de estos juguetes. En este caso, los artesanos moldean a un grupo de niños, inicialmente inanimados, para convertirlos en seres vivientes. Fascinante y prodigioso, como todos ellos trabajan con una soltura y una energía que se transmite al público, frente a la inacción de los niños, elementos inertes durante gran parte de la obra.
Es admirable el trabajo de los niños, como pueden permanecer durante toda la obra como simples marionetas, para luego realizar una escena final espectacular, con una coreografía prodigiosa. El trabajo con niños siempre me parece complicado, por esa energía que tienen y esas continuas ganas de jugar y moverse. Por eso este montaje me parece tan increíble, porque el papel fundamental de los niños es permanecer sin vida, dejarse hacer, durante casi todo el montaje. Esa templanza, ese compromiso con el juego llevado al extremo, esa precisión a la hora de no moverse, me parece uno de los elementos más interesantes de este maravilloso montaje. El montaje ha sido creado con la colaboración de estudiantes del Centre choréographique de Estrasburgo y el Conservatoire de Colmar, para crear un espectáculo que mezcla la danza con las artes plásticas y la performance.
Todo este prodigio escénico es realizado por un elenco que funciona con maestría y precisión, con una belleza y delicadeza que nos deja hipnotizados. Este reparto lo forman, por un lado los creadores de marionetas, que son Alice Amalbert, Mathilde Augustak, Matthias Beaudoin, Étienne Caloone, Ashille Constantin, Roxane Coursault, Robinson Courtois, Nina Fabiani, Léon Leckler y Valentina Papic, y por otro las maravillosas marionetas encarnadas por los niños y niñas Charlotte Adriaen, Marceau Bulteau, Léonie Flipo Leprêtre, Louise Lannoy, Juliette Martinez, Mourad Mboreha, Romane Sand, Elya Tilliez, Eléna Vermersch e Iness Wilmotte. A ellos les acompañan, y les marcan el ritmo, los percusionistas Hector Yvrard y Mathis Rebiaï. Todos ellos funcionan como una precisión impecable, con una destreza asombrosa, con una deliciosa soltura de movimientos en una perfecta coreografía diseñada por Cécile Laloy y Stéphanie Chêne.
Este universo tan potente visualmente transcurre en una sorprendente escenografía diseñada por Jane Joyet y realizada por el taller de construcción del Théâtre National Populaire. Un espacio escénico que se va moldeando conforme se despliegan los elementos móviles con los que los "creadores" van dando forma a los seres inanimados hasta convertirlos en marionetas que cobran vida. Un grupo de elementos escénicos, diseñados por Benjamin Hautin, Maya-Lune Thieblemont y Antonin Bouvret, que se van desplegando para sorprendernos con cada nuevo giro, con cada despliegue de los elementos con los que "fabricar las marionetas". Este universo mágico se completa con una deliciosa iluminación creada por Julienne Rochereau, que crea un ambiente onírico a todo el conjunto. Todo esto adquiere un tono épico con la composición musical de Éric Recordier. No podemos dejar de hablar del impecable vestuario creado por Oria Steenkiste, Cathy Launois y Maya-Lune Thieblemont, tanto los de los creadores como los de las marionetas, una preciosidad que potencia el conjunto, que mantiene esas tonalidades pálidas con las que adquiere mucha más presencia el colorido de las marionetas.
En definitiva, estamos ante el pistoletazo de salida de la temporada del Centro Dramático Nacional por todo lo alto. Un espectáculo emocionante, precioso, visualmente demoledor, que atrapa desde la primera escena. Esta creación de Alice Laloy es una genialidad, un giro de tuerca al mito de Pinocchio, los seres inanimados van tornándose en sofisticadas marionetas que al ritmo de la percusión adquieren vida propia. Todo majestuoso, impactante, con momentos que ponen la piel de gallina por la precisión de un trabajo de elenco soberbio, en el que los niños realizan una coreografía final simplemente deliciosa. Por ponerle un pero a lo que vimos este pasado viernes, es que solo se podrá disfrutar a lo largo de este fin de semana. Esperemos que vuelva para poder hacer las delicias de mucha más gente. Una vez levantado el telón del Teatro Valle-Inclán, que continúe el espectáculo.
Oria Steenkiste, Cathy Launois y Maya-Lune Thieblemont
Composición musical
Éric Recordier
Coreografía
Cécile Laloy y Stéphanie Chêne
Elementos escénicos
Benjamin Hautin, Maya-Lune Thieblemont y Antonin Bouvret
Diseño de cartel
Emilio Lorente
Fotografía
Simon Gosselin
Tráiler
Antoine Billet
Realización de escenografía
Taller de construcción de Théâtre National Populaire
Producción
La Compagnie s'Appelle Reviens con Points Communs - Nouvelle scène nationale de Cergy Pontoise et du Val d’Oise, Bateau Feu - Scène nationale Dunkerque, Théâtre de l’Union - Centre dramatique national à Limoges, Le Trident - Scène nationale de Cherbourg-en-Cotentin, La Comédie de Clermont – Scène nationale à Clermont-Ferrand.
Con el apoyo de
Fondation d’entreprise Hermès et du Fonds d'Insertion professionnelle de l’École supérieure de théâtre de l’Union - DRAC Nouvelle-Aquitaine y Région Nouvelle-Aquitaine, l'ENSAD Montpellier y La Ville de Dunkerque
Subvencionada por
DRAC Hauts-de-France, la Région Hauts-de-France et la Communauté Urbaine de Dunkerque, con el apoyo de Département du Nord