Libres. Teatro de La Abadía

Entramos a la preciosa sala Juan de la Cruz del Teatro de La Abadía como quien entra en una fiesta, cuando sabes que la diversión está asegurada y con el subidón de algo que llevabas tiempo esperando. Desde que salió la programación del teatro tuvimos claro que este sería uno de los títulos que arrasaría y agotaría entradas tan pronto como se pusieran a la venta. No nos equivocábamos, ni con lo de las entradas ni con el divertimento que supone esta obra, llena de reivindicación, de feminismo, de mujeres arrolladoras que nos hablan de las que les marcaron el camino para ser lo que son ahora. Una lección de historia fascinante, que pocas veces nos han contado y que resulta imprescindible para conocer nuestra historia más reciente. 



Los mimbres que componen esta obra no podían dar como resultado otra cosa que no fuese una genialidad punzante, corrosiva, divertida y muy instructiva. Con Esther F. Carrodeguas escribiendo y Andrés Lima dirigiendo, estaba claro que el resultado tenía que ser irónico, contundente, visceral, pero por encima de todo, una gran obra de teatro en la que poder conocer a un buen puñado de mujeres que han sido ninguneadas por la historia. Este tipo de historias son muy necesarias para abrirnos los ojos a personas como yo, que no conocían la valentía y los logros de la mayoría de las protagonistas de esta función. Con la alegría y la diversión que desprende cada escena, iremos repasando los últimos años del XIX y los primeros del XX para rebuscar en la historia y descubrir a grandes mujeres, que pusieron su granito de arena para que nuestro país tenga que sentirse orgulloso de cada una de ellas.




Esta maravilla es una idea de nuestro querido Teatro del Barrio, que se ha encargado de la producción junto con la Celebración de los 50 Años de España en Libertad. Una obra que se autodenomina como cabaré anarcosicalíptico, pero que es una fiesta reivindicativa, un grito para reivindicar a un buen puñado de mujeres valientes y que han sido mayormente olvidadas. Una gamberrada maravillosa, con la que no puedes dejar de aplaudir, la interacción con el público es continua, desde que nada más comenzar se pida el aplauso para una de las protagonistas, rompiendo así la cuarta pared de par en par, como quien abre las puertas de una fiesta para que entremos todos a participar de la celebración. Una encendida exaltación de la figura de la mujer en los momentos clave de nuestra historia reciente. Porque hay que recordar que hubo un tiempo, aunque fuese escaso y esté casi olvidado, en que se consiguió la igualdad, un tiempo en que los logros conseguidos serían revolucionarios a día de hoy. 




El fantástico texto de Esther F. Carrodeguas ("Supernormales", "32m2", "Lo único que verdaderamente quise toda la vida es ser delgada", "Iribarne") es brutal, con una ironía y una contundencia ante la que no puedes hacer otra cosa que emocionarte y aplaudir. Y no se podía esperar otra cosa de una de las autoras más corrosivas e inteligentes de nuestro teatro, que sabe llamar a las cosas por su nombre y siempre nos habla desde el compromiso social con la franqueza y sinceridad que han caracterizado a todos sus proyectos. Un texto que contagia desde la celebración, desde la exaltación de un buen grupo de mujeres libres y libertarias, pioneras en las luchas por sus derechos, que cuestionaron los privilegios de los hombres, que exigieron igualdad y participaron activamente en la vida pública y en la política. Mujeres a las que hay que recordar para que hoy siga viva la lucha, para que la alegría y la revolución nos pertenezcan.




Si algo se puede decir con rotundidad de Andrés Lima ("Shock 1 (El Cóndor y el Puma)", Shock 2, "1936" o "Moby Dick", por hablar solo de sus últimos éxitos ) es que en los últimos tiempos es uno de los directores más aclamados de la escena nacional, por sus montajes hablando de hechos históricos del pasado siglo. En esta ocasión, con la contundencia con la que construye cada una de sus obras, ha cambiado de tercio, dejando a un lado el teatro documento para acercarse a una formalización de la historia mucho más lúdica y festiva, sin perder un ápice de veracidad y compromiso por sacar a la luz a personas, mujeres en este caso, que la historia (siempre contada y tergiversada por hombres) ha querido silenciar, es lo que tiene el poder del patriarcado. 

En estos tiempos de fake news, de auge del fascismo, en el que los jóvenes (ellos) con cada vez más retrógrados, en el que lo que pensábamos que eran distopías de ciencia ficción se acercan peligrosamente a la realidad con la imparable revolución de la IA, es el momento ideal para volver la vista atrás y reivindicar todo por lo que lucharon estas mujeres, la potencia de una utopía alegre, desvergonzada, macarra y musical que a modo de cabaré nos enseña todas esas canciones sicalípticas con las que le sacaron la lengua al patriarcado e imaginaron otras maneras de vivir, de relacionarse y de ser mujeres.




Pero vayamos a la obra, a todo lo que en ella se cuenta y pongamos nombres a todas esas heroínas que marcaron los primero años del pasado siglo. Por el escenario pasarán mujeres conocidas por todos como La Pasionaria, Federica Montseny, Clara Campoamor, Victoria Kent, Emilia Pardo Bazán o Emma Goldman, pero se pondrá el foco en las fundadoras de Mujeres Libres, Lucía Saornil, Mercedes Comaposada y Amparo Poch y Gascón. Ellas fueron claves en muchos de los avances conseguidos en La República (que también aparece como un personaje más de la obra) y también tuvieron que luchar contra machirulos, que también los había en aquella época en los que se creían los más anarquistas. La obra pone el foco en estas mujeres, aunque muchas queden fuera, para rendir homenaje a todas las que lucharon por las libertades y por la igualdad, a las mujeres anónimas cuyo activismo con perspectiva de clase sigue siendo hoy un referente. Uno de los mayores aciertos de esta fabulosa obra, es el tono lúdico con el que se tratan todos estos temas, algunos de ellos de gran calado. Es increíble escucharlas y ver como sus logros resultarían de lo más transgresor en nuestros días.




Para ponernos en contexto, Mujeres Libres fue una organización de trabajadoras anarcosindicalistas, fundada en 1936, que defendió la emancipación femenina, el antifascismo y la revolución social, un movimiento que buscaba liberar a las mujeres de su triple “esclavitud de ignorancia, de mujer y de productora” que acogió a más de veinte mil afiliadas en sus tres años de existencia. Esta obra les rinde homenaje al traerlas a escena, pero también pone en valor sus principios, su forma de ver la vida y su manera de luchar por la dignidad, la igualdad y para conseguir tantas cosas que a día de hoy vemos como normales (lo triste es que muchas aún haya que pelearlas). Un grupo de mujeres luchadoras, que desde su libertad, tanto individual como colectiva, plantaron cara a lo establecido, para disfrutar de unos avances y una igualdad, que aunque duró poco, merece ser recordada, homenajeada, y aplaudida.




Nada de esto sería posible sin un grupo de mujeres que transmiten sobre el escenario toda la energía y la rabia que estas precursoras iniciaron hace más de un siglo. Ellas son Alba Flores, Laura Galán y Nüll García, fabulosas, enérgicas, macarras, apabullantes, arrolladoras. Cada una de ellas interpreta a multitud de personajes, cantan, bailan, tocan instrumentos, en un alarde de polivalencia en el que todo suma y todo aumenta la energía del ambiente. La química que despliegan las tres intérpretes invade toda la sala, y el público las sigue a donde ellas nos digan, aplaudimos, coreamos, gritamos, habríamos hecho la conga si nos lo hubiesen pedido. El trabajo de todas ellas es maravilloso, pero lo más importante, al menos en mi humilde opinión, es la complicidad que tienen, la energía que transmiten, el compromiso con lo que nos cuentan, la verdad que destila cada escena y la vehemencia con la reivindican a cada una de estas mujeres. Fascinantes las tres. En escena tenemos también a Eva Valdelomar al piano (el día que acudimos era un chico el que tocaba, disculpen que no recuerde el nombre), que les acompaña, les marca el ritmo y las azuza para que suban la temperatura de la sala. Un combo perfecto, sin fisuras, en el que todas se divierten y eso se transmite al patio de butacas.




Todo esto transcurre en un fabuloso espacio creado por Beatriz San Juan (responsable también del vestuario), presidido por una plataforma circular a modo del escenario del cabaré, con el piano a un lado y una mesa, sillas y elementos de atrezzo al otro. Todo esto presidido por un gran telón en la parte posterior, en el que vemos un precioso mural centrado en las mujeres protagonistas. Una escenografía que invita a la fiesta, por su colorido y porque desde el primer momento ese espacio se apodera también del patio de butacas, para hacer de esta fiesta algo colectivo. Otro de los elementos fundamentales del montaje es la cuidada e impecable iluminación de Pedro Yagüe, que le da la textura necesaria a cada escena. Pero si algo construye esta pieza por encima de todo es la música, eje vertebrador de la historia y elemento generador de este cabaré. La composición musical y los arreglos son de Jaume Manresa, mientras que la dirección musical es de Pepe Alacid (que también ejerce de coach vocal). Trabajo fabuloso el de ambos, que elevan la reivindicación y la fiesta hasta sus máximas cotas.




En definitiva, estamos ante uno de los montajes de la temporada. Una obra irreverente, corrosiva, macarra, imprescindible. Con todas las entradas vendidas desde mucho antes de su estreno, se ha convertido en uno de los fenómenos de este comienzo de temporada. Por que asistir a este cabaré anarcosicalíptico es una diversión y un aprendizaje, una fiesta y una lección de historia, pero también de dignidad y de lucha. Porque una vez más, las mujeres nos demuestran que la historia ha dejado silenciadas a muchas de ellas, y montajes como este intentan reivindicar la figura de algunas de ellas. Cuanto queda por aprender, cuantas historias olvidadas quedan por contar. Gracias a todo el equipo por el trabajazo descomunal, por la energía y buen rollo que transimite la obra, por la valentía de hablar de temas tan necesarios en estos momentos tan complicados. Con muchas fechas confirmadas por diversos puntos de España, estamos seguros de que volverán por aquí, para seguir dando lecciones de dignidad, de lucha y de alegría. ¡¡¡¡Larga vida a estas mujeres libres!!!!! 

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Teatro: Teatro de La Abadía. Sala Juan de la Cruz.
Dirección: Calle Fernández de los Ríos 42.
Fechas: Del 11 de Septiembre al 11 de Octubre. Martes a Sábado a las 19:00. Domingos a las 18:30. 
Duración: 1 hora 30 minutos
Encuentro con el equipo artístico: Miércoles 16 de Septiembre.
Funciones matinales: 23 de Septiembre y 7 de Octubre
Entradas: Desde 19€ en TeatroAbadia.


Ficha artística

Texto: Esther F. Carrodeguas
Dirección: Andrés Lima
Dirección de producción: Ana Belén Santiago
Composición musical y arreglos: Jaume Manresa
Escenografía y vestuario: Beatriz San Juan
Iluminación: Pedro Yagüe
Dirección musical y coach vocal: Pepe Alacid
Ayudante de dirección: Laura Ortega
Ayudante de escenografía: Lucía Castro
Producción Ejecutiva: Ruth Sánchez y Lucía Rico
Comunicación: Marta García Miranda
Fotografía: Laura Ortega y Calvinfix
Audiovisual y teaser: Mi Moto Alpina
Técnicas: Antonio Sánchez, Leila Alneameh M’rabet, Elena Alejandre, Cristina Sánchez, Gloria Bosque, Fernando Martínez
Administración: Marysa Martínez
Resto de equipo de Teatro del Barrio: Francisco Barragán, Vivi Fernández, David Ortíz, Laura Rubio, Raquel Moreno y Silvia Daza
Distribución: Caterina Muñoz
Una idea de Teatro del Barrio
Una producción de Teatro del Barrio y la Celebración de los 50 Años de España en Libertad
Nuestro más sincero agradecimiento a Gloria G. Durán, Dan Arencibia, Rodrigo Cuevas, Clara Brea, Valentina Lima San Juan, Livianas Provincianas y a nuestra comunidad de más de 700 socias cooperativistas.






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