Teatro: Los días de la nieve. Teatro del Barrio


La increíble historia de amor entre Miguel Hernández y Josefina Pardo es un fiel reflejo de lo que fue la España que vivió el periodo más negro de nuestra Historia reciente: La Guerra Civil.  Una pareja que, pese al amor incondicional que se tenían, tuvieron que vivir alejados, primero por la contienda y más tarde por el ingreso en prisión del poeta. Lo que no fue tan común en aquella época es la ternura que destila Josefina en cada palabra, la belleza con la que cuenta cada episodio de su vida pasando casi de puntillas por el hecho que lo cambió todo y que a la postre acabó con la vida de Miguel. Una mujer que consiguió tirar para adelante pese a todos los golpes, a cada cual más duro, que le fue dando la vida.



Esta tierna y maravillosa historia de amor, escrita por el genial Alberto Conejero, se estrenó en Quesada (Jaén), la tierra en la que nació Josefina Manresa, en el año 2017, con motivo del 75º aniversario de la muerte de Miguel Hernández. No habría existido mejor lugar para estrenar un texto que se basa en las memorias de la que fue la esposa (casados en dos ocasiones, como nos cuenta en la obra), el amor y la brújula de la vida del poeta.

Tras su abrumador éxito en su estreno madrileño, vuelve con la misma fuerza para dejarnos una de las mayores joyas que se pueden disfrutar en estos días de vuelta a la rutina. Una pieza que nos traslada por la España más oscura desde el prisma más optimista posible. Las palabras que salen de la boca de esta singular costurera nos dan paz, tranquilidad, nos hacen volar a lo largo de nuestra Historia reciente, con momentos de tristeza desgarradora y otros de belleza absoluta, cuando nos habla de Miguel.



Alberto Conejero vuelve al lugar en el que más cómodo se encuentra y donde ha conseguido su éxito más sonado ("La piedra oscura"), hablar del entorno de la Guerra Civil desde el prisma de un personaje de relevancia. Pero más allá del contexto, vuelve a lugares cercanos, en los que los personajes se acercan a nosotros para contarnos su vida, a mitad de camino entre el relato y la confesión. Si en "La piedra oscura" nos colábamos en la intimidad del calabozo en el que Lorca encarcelado y el vínculo que se creaba con el militar que le vigilaba, aquí entramos en el taller de costura de Josefina Manresa, para conocer lo que fue su vida con Miguel Hernández, pero también para ver como fue de dura aquella época para todos los que la vivieron

Pero Conejero va más allá, hablando de temas mucho más profundos desde lugares "aparentemente banales". En el caso de la obra sobre Lorca y su carcelero, el interés real de la obra es el entendimiento que se crea entre los "enemigos" de una contienda que ha superado a ambos, la comprensión y complicidad que se llega a tener entre personas aparentemente enfrentadas. En el caso de la obra que nos ocupa, Josefina nos habla de cómo continuar con la vida después del horror vivido, una lección de como seguir para adelante cimentada en el amor y los recuerdos de Miguel.

La vida de Josefina no fue nada fácil, siempre en el medio de gente enfrentada por sus ideas. Hija de un guardia civil asesinado por anarquistas y viuda de un poeta de izquierdas que murió en las cárceles franquistas. Ella no acaba de entender nada, "dejar que la gente se muera es una manera de matar". Por eso se encerró en su casa, en su taller de costura, "muerta de pena en vida".



La dirección corre a cargo de Chema del Barco, con Juan Vinuesa como ayudante de dirección, en un trabajo casi artesanal, en el que cuida cada detalle al milímetro. Con una delicadeza infinita, sabe plasmar la poesía que irradia el texto de Conejero, dotando a la obra de una belleza y ternura que nos atrapan desde el primer instante. Hace de ese pequeño taller de costura en Elche un lugar mágico, en el que nos sentiremos arropados a la vez que se nos encoje el corazón con las palabras de Josefina.

"Veo poesía, antigua y nueva. Expresada con mucha pasión desde la sencillez de quien no escribe poesía" son las conclusiones que sacó el director al leer el texto. Y de ahí consigue hacer una obra maestra, en la que nos quedamos perplejos en cada movimiento de la costurera, ansiosos por ver ese último encargo de su misteriosa clienta, que en ningún momento aparece y que es la excusa perfecta para que lo seamos todos los espectadores. La actriz se mueve por el taller, concentrada en el vestido, mientras va desgranando lo que ha sido su vida, mientras la seguimos de un lado a otro, enamorados de cada frase en la que nos desvela un poco más como es ella.



La historia transcurre en el taller de costura en el que Josefina se ha encerrado durante los últimos años. Pero desde allí nos hace viajar en el tiempo, a todos los lugares que ha vivido y en los que transcurrieron los episodios más importantes de su vida. Entre puntada y puntada vamos viajando a través de su vida, de los años anteriores a la Guerra, de la vida con Miguel, de sus hijos, de su padre asesinado, de los días felices en París, de la muerte del poeta en la cárcel. Con una apariencia pueblerina, de mujer hecha a si misma por las circunstancias que le ha tocado vivir, de luto eterno (llevado desde la muerte de su padre), de corazón enorme, sólo nos habla de lo que le ha tocado vivir, "Yo estoy encantada de hablar de Miguel, de lo que yo quiero hablar de Miguel".



En su maravilloso relato nos cuenta su relación con su padre, como le contaba cuentos e historias de animales que hablan, de su relación con Miguel Hernández, de su marcha a Madrid a trabajar mano a mano con José María Cossío en "Los toros", y también de una guerra que no comprende, de sus hijos (conmovedor el relato de la muerte al poco de nacer de su hijo mayor, Manuel Ramón) y de como sufrió Miguel por no estar más a su lado. "Él siempre tuvo pena de eso. De no haber visto nacer ni morir a su primer hijo. Cuando regresó, se lo encontró ya amortajado. Se sentó encima de mi abrazándome y llorando..." la piel de gallina se nos pone con esta parte del relato.

Y pese a todos los reveses que ha tenido en la vida, en sus palabras no se ve ni una mínima muestra de odio, rencor o venganza. La única opinión que nos muestra es la incomprensión hacia la guerra y todo el dolor generado por ella, en su persona y en el resto del país. Pero por encima de todo, mantiene encendida la llama del amor, con la tranquilidad de una persona que ha amado y ha sabido querer a todas las personas que le han rodeado en su tormentosa vida.



Para dar vida a esta singular mujer luchadora, que simboliza a toda una generación de mujeres abnegadas y hechas a si mismas, la elección de Rosario Pardo no podía haber sido más acertada. La actriz está inconmensurable en el papel de Josefina Manresa, dotando al personaje en cada momento de una nueva capa, hasta llegar a un personaje complejo y redondo. Se mueve con calma por su taller, del que no sale para no sufrir más de la cuenta. Deambula por este oscuro lugar, mientas va desgranando su vida, mientras nos golpea con cada una de sus opiniones y vivencias. Nos encandila desde el primer instante, nos hipnotiza con la manera tan poética en la que lo cuenta todo, la poesía de Miguel entrelazada por el llanto desgarrador de su propia vida.


Y así entre los poemas de Miguel Hernández y su propia melancolía nos va contando su vida. "Aquí paso muchas horas sola. Y pienso en las palabras, como si las cosiera y descosiera", así introduce lo que es su vida, mientras nos cuenta que para ella sus alfileres son "pequeños relámpagos en el cielo de su boca" y sentencia sobre su vida con el poeta "amor es lo único que tuve. Lo demás, privaciones y llantos". Entre este campo minado en el que se convierte el relato, marcado por los punzantes textos del poeta, Josefina nos cuenta que "las costureras lo saben en la piel, como los animales. Hay un cosquilleo en las manos cuando viene alguna desgracia" al hablar de la guerra, y nos confiesa lo que fue capaz de decirle al cura cuando su amado estaba en la cárcel: "Mi marido se está muriendo en el presidio y estoy sufriendo mucho. ¿No debería decirme palabras de consuelo?", para acabar sentenciando "Que cosas tiene la muerte, qué cosas. Cuántos perdones deja sin hacerse. Pero lo que pasó Miguel en las cárceles después de la guerra jamás lo voy a perdonar. Desde entonces he guardado mi fe lejos de la Iglesia". Verdades como puños de una mujer que supo amar y avanzar, pero que quedó marcada por los horrores de una vida marcada por la Guerra Civil.



Para un montaje tan sumamente íntimo y poético, es fundamental que el ambiente esté recreado de tal modo que nos sintamos en un lugar familiar, un hogar que nos transmita la confianza suficiente para lanzarnos al vacío de lo que se nos va a mostrar. La escenografía y la iluminación creadas por Manuel Barros se adaptan al ideario colectivo, un lugar que nos recuerda a nuestro pueblo, a nuestra abuela cosiendo mientras nos contaba historias de otra época.

La escenografía queda perfectamente descrita en una de las anotaciones con las que el propio acompaña el texto: "Un cuarto de costura. Y aunque es de día, está algo oscuro. La luz de una bombilla renqueante tirita en un aire como de sacristía profana. Una máquina de coser. Perchas con vestidos. Muestras de telas y retales por todos lados. Manojos de alfileres, dedales, acericos. En algún lado, un baúl de madera con las iniciales J.M. Le faltan pedazos de la montura. Hay varios maniquíes, de distintos tamaños. También algunos espejos y estampas de santos y vírgenes. En un torso, un vestido azul. Josefina ya está allí. Intenta enhebrar una aguja. Una y otra vez".

Todo en este montaje está diseñado con una elegancia y dulzura maravillosos. Está todo medido al detalle más ínfimo, llegando a crear una auténtica obra de arte. Un lienzo marcado por la poesía del gran Alberto Conejero, con una magistral dirección de Chema del Barco y una interpretación sublime y estremecedora de Rosario Pardo. Una obra indispensable que nos transporta a una época muy dura para tratarlo de una forma preciosa. Un lujo que debería prevalecer para siempre en la cartelera.
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Los días de la nieve
Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20.
Fechas: Jueves y Viernes a las 20:00.
Entradas: Desde 16€ en Teatro Del Barrio. Del 30 de Agosto al 28 de Septiembre.


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