Teatro: Yo, nunca. Sala Intemperie


La sexualidad bien entendida no debería ser un problema, pero cuando alguien basa este tipo de relaciones en su propio placer, sin importarle lo más mínimo lo que opine la otra persona, estamos ante un grave problema. Lo hemos visto con el polémico y vergonzoso caso de la manada, pero sin llegar a extremos tan alarmantes existen miles de situaciones en las que una mujer se siente indefensa ante un hombre que quiere mantener relaciones sexuales con ella. Es muy común utilizar términos como "calientapollas", "puta" o "buscona" cuando una chica no quiere tener relaciones tras un rato de tonteo. Este retrógrado pensamiento nos deja muy a claras todo lo que nos queda por avanzar. Es tan sencillo como que NO ES NO, Y TODO LO QUE NO SEA UN SI TAMBIÉN ES UN NO.




Desde el mismo instante en que comienza la obra, los personajes nos dejan bien a las claras que no se van a andar con medias tintas. Tiran con bala, cuentan la realidad tal y como es, nos guste o no. El contundente lenguaje empleado desde el primer momento, la contundencia de los argumentos, la brutalidad de lo que se cuenta, todo nos pone a los pies de los caballos, ante una realidad tantas veces vividas y muy pocas veces denunciadas. Todos nos vemos reflejados en estos personajes, amigotes que en el furor de la noche fantasean con la chica que le ha mirado, chicas que hablan sin tapujos de su sexualidad con su amiga, juegos aparentemente inofensivos, a los que todos hemos jugado. Lo duro es pensar donde hemos parado, tanto nosotros como ese amigo al que animamos en su afán seductor. Donde marcamos el límite de la intimidad de cada uno, hasta donde llega la libertad de una persona en relación a la gente que le rodea.

La Compañía Krisol regresa a la Sala Intemperie con este contundente montaje que arrasó en los meses de Febrero y Marzo. Tras un breve descanso vuelve con la misma energía de su pasada etapa, con ganas de remover conciencias y de hablar de temas importantes (y en algunos casos realmente sangrantes) sin pelos en la lengua. Esta obra nos habla de estereotipos instalados en la sociedad, que no hacen otra cosa que dañarnos como seres humanos. El patriarcado nos ha educado de tal manera que vemos como normales ciertas cosas que analizadas fríamente parecen de la Edad Media. Las diferencias entre hombres y mujeres, así como sus comportamientos en relación al sexo, deberían ser limadas, aceptando que todos podemos actuar de la misma manera, siendo todos conscientes de lo que hacemos con nuestro cuerpo, sin que nadie tenga que criticar nuestros actos, y mucho menos por que seamos de uno u otro sexo.

La compañía nace a finales de 2015 en el madrileño barrio de Canillejas, con "el objetivo de fomentar y desarrollar la actividad teatral dentro del marco de opciones artístico-culturales de la asociación La Compañía Krisol, referente en el desarrollo cultural de los vecinos y vecinas del distrito". Esta agrupación de teatro independiente, apuesta por un teatro experimental, que busca indagar en las preocupaciones sociales, políticas y artísticas de sus componentes. Tras su impactante debut en 2016 con "Autodestruccción", son una compañía referente en el teatro comprometido y reivindicativo. "Contra el amor", "El principio de Arquímedes" o "Fango" han sido claras muestras de sus inquietudes y de esas ganas por mostrar las problemáticas que les remueven.






Como es habitual en los montajes de la joven compañía madrileña (sus integrantes están entre los 20 y los 30 años), este montaje está dirigido por Manuel Campos aunque como novedad en este caso comparte tarea con Alba Navarro. La propuesta que nos presentan es una bomba de relojería que está a punto de estallar durante toda la obra, o más bien que explota al inicio de la obra y lo que nos cuentan es la onda expansiva que ello provoca. Una historia que nos habla de la liberación de la mujer dentro de la sociedad, centrándose en las premisas establecidas por la sociedad en cuanto a las relaciones sexuales para pasar a hablar de una desigualdad que afecta a todos los ámbitos de la vida.


Sara Ruiz Sardón y Jesús Redondo, que también participan como actores, han sido los encargados de crear este texto "con los testimonios de las actrices y los actores. Hemos elaborado un texto e investigado sobre esta problemática", una historia que nos habla de temas de candente actualidad, la violencia de género, los estereotipos de los hombres y las mujeres en relación con el sexo o las relaciones sexuales, los límites que nos marca la sociedad por ser hombre o mujer, el patriarcado... Muchos temas que giran en torno al feminismo y por tanto sobre igualdad, todo lo que incomprensiblemente nos separa por el simple hecho de haber nacido hombre o mujer. Diferencias que no deberían existir y que este texto saca a relucir, incluyendo un interesante listado sobre películas y series en las que se aborda alguna de estas discriminaciones, la cual nos deja muy sorprendidos, aunque por la velocidad de la escena sea imposible asimilarlas todas (sería muy interesante que de alguna manera el público las tuviese para poder meditar sobre ellas a posteriori). 

Esta obra se mete de lleno en temas de rabiosa actualidad, problemas que de una vez la sociedad se atreve a tratar, no sin polémica ni conflicto. La sexualidad siempre ha sido un tema difícil de tratar, así toda la temática de género y de la violencia dentro de la pareja han sido tabús hasta hace bien poco. Pero noticias como la de la manada de los San Fermines de hace unos años hacen que la gente se rebele, que ya no se vea como algo normal que una mujer (una adolescente en el caso de Pamplona) sea acosada y violada por un grupo de hombres. Poco a poco se toma conciencia de ciertas cosas que deberían ser evidentes. Cosas tan lógicas como que una mujer puede mostrarse cariñosa con un hombre sin que ello conlleve que vayan a tener sexo, y que no por ello sea tachada de puta. La sociedad evoluciona (demasiado despacio) hacia una sociedad que sienta repulsa hacia ese tipo de comportamientos, y montajes como este nos hace más evidente la necesidad de avanzar hacia una sociedad que se avergüence de estas cosas, como nos ha pasado a muchos con esta obra o con "Jauría", montaje sobre el juicio de la manada que pudo verse en el Pavón Teatro Kamikaze hasta el pasado 21 de Abril.



Pero esta obra va más allá, porque indaga en las violaciones que se sufren dentro de la pareja. Relaciones íntimas que no por ello quedan exentas de los malos tratos, sino más bien todo lo contrario. La pareja, un mundo cerrado en el que pasan cosas que no se suelen contar, pero que a veces duelen mucho más que una paliza. No se habla de ellas, no ocurren en lugares extraños sino en la propia vivienda, nadie (o muy poca gente) se atreve a denunciarlas o tomar acciones en contra, lo que va creando relaciones tóxicas, dañinas, que de una manera u otra dañan a quien las sufre. Maneras de degradar a la otra persona, cuando desde el cariño nunca debería obligarse a nadie a hacer algo que no quiere. Existen demasiados tipos de violación, pero el hablar de cosas tan íntimas nos recuerda que nuestro mundo está enfermo, cuando la gente es capaz de sobrepasarse con la persona que ama por su propio placer, llegando a nuestros principios más animales, menos racionales.


El elenco formado por  Sergio San Millán, Ferri Ballester, Jesús Redondo, Sara Ruíz Sardón están a gran nivel, transmitiendo en todo momento que estamos ante algo real. A mitad de camino entre la ficción y la realidad, los actores entran y salen de los personajes, atraviesan la cuarta pared para hablarnos a la cara, sin rodeos, para golpearnos con las verdades más dolorosas. Los personajes y los actores, dos caras de la misma moneda, ya que ambos pueden haber vivido las historias que les ocurren a los otros. Las contundentes interpretaciones de los cuatro actores nos duelen, nos desgarran, por conmovedoras y reales, porque tras cada gesto y cada palabra sabemos que hay mucha verdad, hay realidad disfrazada de ficción, o ficción edulcorada de realidad.




Los testimonios de los propios actores se entremezclan con las de las dos parejas que se conocen en una noche de fiesta en una discoteca. Estas historias reales dan empaque a un texto ya de por si muy contundente. Un montaje que va directo al problema, sin rodeos, sin medias tintas, para mostrarnos toda la crudeza de temas tan importante como la sexualidad, la violación consentida, el porno, las primeras relaciones o las diferencias entre los hombres y las mujeres en cuestiones de sexo. Por eso la obra es un torbellino, un desgarrador grito de socorro sobre todo lo que nos queda por evolucionar como sociedad, un demoledor relato que aboga por la liberación de la mujer en todos los aspectos de la sociedad, sobre todo en las relaciones de pareja. 


En un montaje tan contundente, tan transgresor, siempre es más interesante que se ponga el foco en lo que se quiere contar, dejando el como se cuenta en un segundo plano. Lejos de damnificar al resultado final, la sencilla escenografía diseñada por la Compañía Krisol (que también son los encargados del diseño de vestuario), formada por unas cajas blancas a las que dan infinidad de usos, ayuda a simplificar el conjunto, muy cargado de información en todo momento, con infinidad de datos que por momentos nos cuesta asimilar del todo (nos llevamos "los deberes" para casa). Pero todo lo que se "ahorra" en escenografía se potencia en la imagen y el sonido. El diseño de imagen e iluminación corre a cargo de Carlota Cascón, que consigue crear unos ambientes de lo más sórdidos, muy acorde con lo que quiere contar. El espacio sonoro ha sido creado por Daniel Cabeza (técnico de iluminación) dando la contundencia necesaria a cada escena.


Una obra necesaria, porque todos debemos abrir los ojos ante las conductas machistas, ante las desigualdades entre sexos y empezar a ver como intolerable todos esos estereotipos que durante toda nuestra vida nos han mostrado las películas y series de televisión. Es necesario que las mujeres no tengan miedo a volver a casa solas, pero también estamos en la obligación de entender que todos tenemos las mismas ideas en torno al sexo, y todos tenemos que poder decir que no y que ello no conlleve un ataque (verbal o físico). Estos montajes ayudan a visibilizar el problema, pero también a que nos demos cuenta de lo mucho que nos queda por hacer. YO SI TE CREO!!!!!!
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Yo, nunca
Teatro: Intemperie Teatro
Dirección: Calle Velarde 15
Fechas: Jueves a las 20:30
Entradas: Desde 10€ en entradiumatrapalo. Del 18 de Abril hasta el 9 de Mayo.



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