Top Girls en Teatro Valle Inclán


Porque fueron somos, porque somos, serán. Será este el hilo conductor de las siguientes líneas y lo es también de Top Girls, la historia de las mujeres, la lucha por la igualdad y el feminismo en un mundo de mujeres a la sombra, silenciadas.

Un sistema patriarcal que proponía e imponía a la mujer la contradicción de decantarse por la vida familiar o la profesional, sin que ambas pudieran en ningún caso ser compatibles.

Mujeres históricas se darán cita en este cuasi experimento teatral, algunas referentes, otras que tomaban el poder del mismo modo patriarcal que lo hubiera hecho un hombre, sin feminizar la política sin modificar los valores imperantes.

Esta obra creada por Caryl Churchill en la década de los ochenta, pone sobre la mesa dos tipos de feminismo, el individualista de logros personales y ascenso social y profesional, aquel “si quieres puedes” que generaba nuevos patriarcas pero con tacones, y aquel feminismo que entiende que las ganancias y los logros han de ser colectivos. 
El texto nos hace echar la vista atrás y mirar como se planteaba el feminismo en los años ochenta, de aquellas feministas liberales e individualistas, al feminismo socialista de luchas colectivas.

En la actualidad cada vez somos mas, una mayoría social que se une para decir que si aún no es posible, juntas haremos que lo sea y que quizá mas aún tal y como muestra la obra aquello del éxito no vaya unido a lo profesional. Tener éxito en la vida no es ser directiva de una multinacional.  

Y es que desde los años ochenta hasta aquí cada vez mas mujeres se han puesto las gafas moradas y ven el mundo de otro color, la sororidad, la empatía, conocerse a una misma y reconocer a las demás, el empoderamiento eran conceptos que aún ni existían cuando Churchill escribió esta obra, y entendiendo que las cosas no son si no se nombran podríamos convenir que el feminismo ha cambiado mucho desde entonces, si bien con tantísimo por avanzar. 
El texto traducido por Ana Riera, llega al Centro Dramático Nacional con la impecable dirección de Juanfra Rodríguez que se pone al frente de esta obra de dos horas y media de duración dando sentido y forma a un texto complejo que había de ser tratado con la madurez y respeto que merece la lucha histórica de las mujeres.
Juanfra Rodríguez se acompaña de un elenco de excepcionales actrices que darán vida a diecieseis personajes, actrices que serán el foco y motor de la obra, una delicia  y conexión en escena por parte de todas ellas que  proyectan una luz eclipsante dando sentido al texto, siete actrices en escena y dieciséis personajes, desde aquella que llegó a ser Papisa fingiendo ser un hombre hasta la protagonista de un cuadro que dirige a una multitud de mujeres a atacar el infierno, y a combatir a los demonios.
Marlene convoca a una cena a mujeres históricas que charlarán e impondrán la palabra sobre la del resto, si bien da un resultado en escena carismático, muestra la realidad de una mesa sin un protocolo feminista en el que no se impone la palabra, en el que es tan importante escuchar, como ser escuchada. La cena refleja una realidad que aún hoy se viene dando en cualquier contexto político o social.
Una cena amenizada con el violín de Camila Viyuela, la complicidad con sus compañeras era de tal magnitud que comenzamos a dudar si era una seña de identidad de la propia actriz o formaba parte de sus personajes, el gesto, la mesura nos sorprendió gratamente junto al descubrimiento de la obra, Macarena Sanz, una actriz que destila inocencia y picardía al mismo tiempo, imprimiendo a su personaje un sentido existencial fundamental en el segundo acto. Las conversaciones entre ambas tendrán tanta inocencia y verdad que nos engatusaron, un tandem de excepción que la energía y presencia de Manuela Paso en escena no las restará protagonismo, mostrando un compañerismo absoluto por parte de la actriz interpretando a Marlene, una mujer con carácter, individualista y de éxito que desplegará una imperiosa energía en escena. 
Será con Rosa Savoini en el papel de Joyce, donde lleguemos al nivel mas alto de la función en sus discusiones con Marlene, las contradicciones, la familia, el amor instintivo se dan cita haciendo que la obra no decaiga en ningún momento.    
Paula Iwasaki nos tiene acostumbrados a continuos cambios de registro y se mueve como pez en el agua en todos ellos, su eterna mirada, la voz y su guitarra la acompañan siempre acercando al espectador a lo que parece estar viviendo, tres personajes en los que pareciéramos ver la fragilidad interior mientras parecemos querer mostrar ser fuertes y seguras de nosotras mismas, junto a Miriam Montilla en la que nos reconoceremos, y retratará la experiencia de cualquier mujer pasados los cuarenta que ha visto como a su paso han ido ascendiendo mientras ella permanece en el correcto lugar en el que estuvo siempre, sin que parezca tener derecho a aspiraciones ni sueños.
Huichi Chiu será la actriz que muestre su mayor vis cómica, y será sin duda Win, el personaje mas divertido y desenfadado, sacando nuestra mejor sonrisa por su descaro sin dobleces.  
El trabajo de escenografía de la mano de Alicia Blas es llamativo y desconcertante al mismo tiempo un inteligente juego en el espacio y las alturas junto al trabajo de Valentín Alvarez decantándose por una iluminación intimista y Guadalupe Valero en un meritorio trabajo de vestuario, con Emilio Valenzuela en audiovisual se completa una pieza impecable que esperamos que como a nosotros , no les deje indiferentes.
                
Top Girls
Dirección: Calle de Valencia 1
Fechas: Martes a Domingos 18:00. 
Entradas: Desde 10€ en entradasinaem. Del 5 de marzo al domingo 21 de abril de 2019

      

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