La Sección en Teatro del Barrio


"...Resolved lo que queráis, pero afrontando la responsabilidad de dar entrada a esa mitad del género humano en la política para que la política sea cosa de dos, porque solo hay una cosa que haga un sexo solo: alumbrar. Las demás, las hacemos todos en común, y no podéis aquí vosotros venir a legislar, a votar impuestos, a decir deberes, a legislar sobre la raza humana, sobre la mujer y sobre el hijo, aislados, fuera de nosotras". (Clara Campoamor. Agosto de 1931. Discurso pronunciado en el Congreso de los Diputados).




Los derechos de la familia, el matrimonio civil, la supresión del delito de adulterio aplicado sólo a la esposa, la legalización del divorcio por mutuo acuerdo, la igualdad de trato en la educación, el derecho a voto, la igualdad salarial, la incursión de la mujer en la vida pública. La mujer tomaba para si, a pequeños pasos, durante la II República, unos derechos que le correspondían por el hecho de ser ciudadana, por el hecho mismo de "ser". Pero los planes del bando sublevado eran otros muy distintos.


El Teatro del Barrio vuelve a sorprendernos con un texto cargado de mensaje político, sobre esa verdad que nunca se contó en la versión oficial de la Historia de España. Esa realidad que nos han contado en obras como "Mundo Obrero", "Autorretrato de un joven capitalista español" o "El Rey" y que en esta ocasión se centra en la figura de la mujer. En este caso se aborda la trascendencia que tuvieron las mujeres en la época franquista, en un recorrido por la segunda mitad del siglo pasado, aquellos oscuros años en los que la mujer estaba limitada y claramente dirigida a las labores del hogar y el cuidado de los hijos, excluyéndolas de cualquier cargo político, social o simplemente el hecho de ser ellas mismas, condenándolas a simples compañeras de sus maridos.

Las mujeres son una pieza clave de la sociedad actual y en el caso de este teatro mucho más. Las mujeres crean sus propias historias, hablando de aquellas heroínas que marcaron el camino, o de otras (como es este caso) que pusieron aún más difícil el avanzar hacia una igualdad aún lejana en estos tiempos que corren. Mujeres que han sido ninguneadas en los libros de Historia y que desde este pequeño espacio se les da visibilidad. Con el ciclo "Mujeres que se atreven" se intenta dar visibilidad a la lucha de mujeres que lo tuvieron muy difícil en un mundo de hombres. Tras la maravillosa "Emilia", sobre la vida de Emilia Pardo Bazán, tuvimos que esperar más tiempo del deseado para conocer mejor a Gloria Fuertes, con el montaje "Gloria". Esta obra, aunque creado por mujeres, nos habla del otro lado de la balanza, de mujeres que, pese a ostentar el poder, fueron sumisas y se dejaron llevar por los mandatos impuestos por los hombres.



José Antonio Primo de Rivera, en uno de sus discursos inaugurales de la Falange, dejaría claro su ideal hacia la mujer, al "diferenciar a la mujer nacional, identificada con lo femenino, de la mujer de la II República, identificada con el feminismo". Esta "peculiar" visión de la mujer es la base de esta obra, en la que vemos la forma en la que se aleccionaba a las mujeres para ser unas "mujeres nacionales". 

Ruth Sánchez González y Jessica Belda han sido las encargadas de escribir esta contundente retrospectiva sobre lo que fue la oscura dictadura para las mujeres. Las autoras nos presentan un texto desgarrador por su contenido, basado en las mujeres que manipulaban al resto de sus congéneres para ser sumisas, para situarse al margen de la vida social, dedicándose exclusivamente a "sus labores domésticas". Han puesto sobre la mesa elementos inherentes al régimen dictatorial franquista a través de tres de las mujeres más influyentes de la época, las mayores responsables de la Sección Femenina, mostrándonos el daño que esta institución hizo, no únicamente a la mujer republicana y antifascista (que indudablemente sufrió una doble represión), sino también a unos hijos que en muchos casos morían por no tener un mendrugo de pan para alimentarlos, y en el caso de los más pequeños, sin leche para amamantarlos.


Este montaje nos habla de tres mujeres que instigaron y promovieron el robo de niños, hombres y mujeres que hoy en día, ya adultos, siguen buscando a sus madres, o en algún caso la verdad, la justicia y la reparación por aquellos crímenes que se cometieron con total impunidad. Es el relato sobre una parte muy oscura de nuestra historia reciente, en la que las mujeres perdieron todo lo conseguido en los años de la II República y eran adoctrinadas para ser poco más que meros objetos decorativos, mansas sirvientas a las órdenes de sus maridos. Un retroceso que capitanearon estas tres mujeres, al frente de La Sección Femenina, una invención del régimen franquista para devolver a las mujeres a la oscuridad del ostracismo, tanto social como político.

Un sistema de adoctrinamiento institucionalizado, que hizo mucho daño también en el imaginario colectivo, en una generación que no había vivido otra cosa, y que nada más conocía que eso que escuchaban en La Sección. El desconocimiento que se convertía en paroxismo en pueblos donde no había lecturas, movilidad o atisbo de aire, hacia el camino a la libertad, la emancipación o el cambio. Nuestras madres, que en la mayoría de los casos no conocían otra realidad, nuestras abuelas, que callaban y murieron en silencio para no ser señaladas.


"La Historia nos dice muy poco de lo que ocurrió. Es parcial ya que prescinde del 50% de la humanidad. Las mujeres nos hayamos sistemáticamente en el olvido y esta es la historia de las mujeres franquistas y falangistas. De las mujeres que supimos organizar el Estado y la Nación. Somos la mitad de la victoria, de la represión y de la desmemoria. Somos mucho más que viudas, hijas, hermanas y esposas". Una manera muy contundente de empezar una obra de teatro, dejando claro que las mujeres también fueron parte esencial de todo lo vivido durante el régimen franquista. Un texto que mira al pasado, infiriendo que las mujeres del régimen también estaban implicadas en todas las directrices que se marcaban, en un segundo plano, siempre a la sombra de los hombres, ese cincuenta por ciento de la represión a la que no se reconoció su labor

Carla Chillida dirige de un modo valiente este montaje sobre las mujeres fascistas, que marcaron el destino de nuestras abuelas, madres e indirectamente también el de nuestra generación. Una dirección inteligente, en la que se mezcla la dureza con la comedia, dejando que la historia transcurra en un fino hilo que nos engancha sin aleccionar. Este montaje nace de la colaboración entre Teatro del Barrio y A Tiro Hecho, con la participación de la Generalitat Valenciana, en un intento de dar visibilidad a la Historia desde el punto de vista de la mujer. 


La Sección Femenina defendió, tuteló, consistió que la mujer fuese humillada, castigada, relegada a un segundo, plano mientras tanto de cara al público sólo se mostraba el NO-DO, bailes y gimnasia. Sí, es reduccionista el comentario quizás, el Auxilio de Invierno, el reparto de alimentos, el trabajo voluntario en enfermerías y cárceles, añadirán algunos. La memoria histórica, ya contrastada, añadirá que todo lo anterior se hizo para el beneficio del bando franquista y las relaciones de amistad con el nazismo y el fascismo italiano. El montaje recorre los momentos "estelares" de la vida de estas mujeres, que desde la sombra movían los hilos del país. Desde el discurso fundacional de la Falange, la obra nos lleva por los duros años de la Guerra Civil, por la dictadura del dictador, hasta llegar al funeral de Franco y la llegada al trono de "Juanito, nuestro legítimo", como llamaba Carmen Polo a Juan Carlos I. 

Las mujeres falangistas asentaban sus consignas en lemas como "Hogar, patria e imperio", una particular manera de "educar" a sus semejantes, fieles al régimen y dejando a la mujer con una función bien clara dentro de la sociedad, "la de la maternidad épica y parir por la bandera", convirtiéndolas en "siervas, esposas, madres" sin importarles lo más mínimo lo que ellas deseasen. Todas estas pomposas premisas, que ahora nos resultan cercanas al medievo, eran el pan nuestro de cada día en la educación que recibieron las mujeres de la época, algo que se muestra en la obra con gran ingenio y mucho humor, porque contarlo de otra forma nos revolvería las tripas.



Jessica Belda (en el papel de Pilar Primo de Rivera, hermana de Jose Antonio), Manuela Rodríguez (dando vida a Mercedes Sanz de Bachiller, viuda de Onésimo Redondo, fundador de las JONS) y Nathalie Pinot (dando vida a Carmen Polo), coherentes y directas en los diálogos y los enfrentamientos velados en un contexto en el que aún siendo parte del engranaje del régimen, también eran mujeres. Así, las alusiones constantes no eran a ellas mismas, sino a ser "viuda de", "hermana de" o en el caso de Carmen Polo, la que más poder tenía, aparecía por ser "la mujer de".  Las tres mujeres a las que interpretan fueron las cabezas visibles de La Sección Femenina, lo que se convirtió en el organismo del régimen encargado de la opresión y el adoctrinamiento de las mujeres españolas


Tres actrices que nos meten de lleno en esta sórdida etapa de nuestra Historia reciente, con interpretaciones sobresalientes. Jessica Belda realiza una actuación descomunal, creando un personaje lleno de matices, que se mueve con soltura entre la comedia y el drama, con grandes dosis de mala leche. Además de su interpretación de Pilar Primo de Rivera, la actriz entra y sale del personaje para regalarnos otros momentos claves de la obra, como sus bailes o su monólogo final. Manuela Rodríguez muestra a una Sanz-Bachiller de lo más cómico, una parodia de la "viuda de" que la convierte en uno de los atractivos de la obra. La actriz nos regala varios momentos musicales inolvidables. Por último, y no por ello menos importante, tenemos a Nathalie Pinot, en el papel de Carmen Polo, una interpretación cargada de sarcasmo y una acidez que muestra la personalidad de una de las mujeres más poderosas de la época. Pinot es la encargada también de dar vida al dictador, en una de las mjores  escenas de la obra, moviendo a la peculiar marioneta que representa a Franco. 




Contexto histórico que las actrices muestran de modo ejemplar, acompañadas de la ironía y mucho sentido del humor. El recital de algunos puntos de "El manual de la buena esposa" mediante una coreografía que simula cualquier posible baile de La Sección, se torna ágil, para que los mensajes, aunque directos y literales, no suenen tan duros a día de hoy. Con una versión bailable del "Cara al Sol", Jessica Belda comienza su divertida clase de zumba, donde iremos conociendo algunos pasajes del libro de referencia de las falangistas.

Lo más paradójico de todo esto es la continua contradicción en la que vivían estas tres mujeres. Como elementos del régimen, las tres se sentían insultadas por el simple hecho de escuchar el término feminista, que para ellas era el peor insulto que les podía decir. Mujeres que tenían que educar a sus semejantes desde la idea de que eran inferiores, que no servían para realizar ciertas cosas, que debían ser simples esclavas al servicio de sus maridos. En la obra se ejemplifica esto cuando las protagonistas utilizan el término feminista como un insulto hacia sus compañeras, en alusión a las mujeres que trabajan mucho, mientras hechas gustaban de vivir bien a costa de sus maridos.  


Las carismáticas grafías que acompañan a las actrices son obra de Elías Taño, y ayudan a generar un ambiente distendido, equilibrando el contexto de suma oscuridad reinante a lo largo de la obra. También la marioneta del dictador Franco, creada por Carla Protozoo y Juanfran Jacinto dan un toque de ácido humor a una pieza de por si lúgubre. Ana Labrador, encargada del vestuario, sitúa perfectamente tanto a los personajes como al contexto en el que sucede cada hecho. Un vestuario diseñado de forma ingeniosa, dentro de su sencillez, con momentos brillantes como cuando las actrices pasan de republicanas de la CNT a falangistas.

Noticiario del NODO, imágenes de la época, frases que dijeron alguno de los protagonistas y que marcaron su trayectoria, son algunos ejemplos de los elementos que han utilizado A Tiro Hecho y el Teatro del Barrio para crear esta puesta en escena sencilla y a la vez demoledora. Tres lonas presiden la escena, en representación de las tres protagonistas, y se van desplegando o recogiendo dependiendo de cada escena. Tony Sánchez en el trabajo de iluminación y Lucas Varela al cargo del espacio sonoro, completan un equipo artístico a la altura de una obra que nos hace reflexionar y seguir luchando por la verdad, la justicia y la reparación de las que fueron víctimas de aquellas mujeres que, adeptas al régimen, destrozaron su vida y su libertad. 


La labor de adoctrinamiento que se prolongó hasta la muerte del dictador y la caída del régimen, cuarenta años en los que la función de la mujer era callar, servir a Dios, a usted, a la patria, al marido. Todo eso ya acabó. Ahora quedan los resquicios, las brasas que no se apagan, que a ratos parecen llamas, y no queda sino, seguir luchando. Como colofón a la obra, y para dar muestra de estas "heridas no cerradas", Jessica Belda pronuncia un desgarrador testimonio de lo que es la vida de una mujer en la actualidad, desde la visión de alguien que ya nació en democracia. "Yo nací en 1981 y soy una mujer libre, con los mismos derechos que los hombres varones, pero me siguen llamando perra o zorra". Interesante y demoledora reflexión que nos muestra lo mucho que aún queda por luchar. 
Esta es, sin duda, una obra intensamente recomendable, para continuar en la lucha contra la impunidad, por la igualdad y por la memoria histórica, tantas veces denostada.
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La Sección (Mujeres en el fascismo español)
Dirección: Calle Zurita,20
Fechas: 20 y 27 de Octubre y  Domingos de Noviembre.
Entradas: 14€  Web de Teatro del Barrio

         

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