Teatro: Carmiña. Teatro del Barrio

Estamos ante una de las figuras más relevantes de la literatura de la segunda mitad del siglo pasado, una mujer que se quiso a si misma y necesitó ponerse en valor para afrontar una vida difícil. Una de las mujeres que ha trascendido lo meramente literario para convertirse en un icono de la sociedad de nuestro país, por su discurso y por su manera de vivir, libre y empoderada para poder luchar contra las adversidades, poniendo su carrera y sus inquietudes por encima incluso de su vida sentimental.




La figura de Carmen Martín Gaite marcó a toda una generación, por lo que decía y por la seguridad que transmitía. Una mujer que fue siempre fiel a sus valores y que supo abrirse camino en una sociedad que aún miraba con recelo a las mujeres independientes y autosuficientes. La escritora salmantina, Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 1988, reconocía que "a mi me gusta escribir. No manejo el tema hasta que lo tengo bien cogido. Con mis notas, mis apuntes, y mi memoria compongo este tema. Ya sabes cómo aludo en mis textos a coser, a los hilos, a ese quitar y poner las cosas, a componerlas. No contarlo todo de golpe, eso es lo esencial para mantener el interés del lector". Meticulosa hasta la obsesión trabajó como novelista, crítica, guionista y traductora, hasta los últimos días de su vida. Ella misma decía que "he vivido cuarenta años con la suerte de poder hacer lo que me gusta, escribir, y con la suerte de que lo que escribo les gusta a mis lectores, y alienta a los críticos. Lo veo como un milagro".



Esta pieza que nos ocupa es la tercera del ciclo "Mujeres que se atreven", impulsado por el Teatro del Barrio, tras "Emilia" (estrenada en 2016, sobre la figura de Emilia Pardo Bazán) y "Gloria" (estrenada en 2018, sobre la figura de Gloria Fuertes). Ahora llega "Carmiña", la historia de Carmen Martín Gaite, una escritora singular, que se mantuvo fiel a si misma pese a los demoledores golpes que le dio la vida. Como ella misma dice en la obra "hay que seguir vivas por nuestros muertos", frase que ejemplifica la fortaleza de una mujer que se hizo un hueco en la literatura y supo transmitir toda su energía vital, siendo referente como escritora y como luchadora. 

En esta obra se indaga sobre alguna de las facetas literarias de la autora, pero sobre todo se muestra a la Carmen más luchadora, en su faceta vital. De este gran monólogo se extraen pinceladas de la figura intelectual de la que hablamos, que "desde su individualidad afronta el drama que acompaña el paso de la dictadura a la democracia en España", pero sobre todo se introduce en su vida privada, en la soledad tras la muerte de su hija (murió de Sida en 1985 a los 29 años), en su faceta más íntima y vulnerable. El texto transita con mucha inteligencia entre su ideario y su vida privada



Este ciclo de obras en torno a la figura de la mujer, fue concebido por Noelia Adánez y producido por el Teatro del Barrio (espacio emblemático de la lucha feminista y el lugar donde se han representado las tres piezas de este ciclo). Adánez ha sido la autora de este relato sobre la vida de una autora que supo sufrir en privado mientras triunfaba en público. El texto gira en torno a las inquietudes intelectuales de la escritora en torno al mundo que comienza con la llegada de la Democracia, planteando interrogantes como "qué legado dejar a las generaciones que ya no sufrirían la presión del franquismo, cómo establecer con ellas un diálogo fructífero, cómo darle una dimensión literaria a este conjunto de experiencias". Todo este discurso político e intelectual sirve como telón de fondo para indagar en lo esencial, que es el dolor y la soledad que vivió Carmen Martín Gaite tras la muerte de su hija, en la que había encontrado el interlocutor perfecto para su pensamiento.


La dirección de la obra corre a cargo de Ximena Vera, que nos lleva de la mano para descubrir las miles de aristas que desconocíamos de la escritora. La historia nos sitúa en una de las célebres conferencias que la autora impartió en la década de los noventa del siglo pasado para hablar de literatura, de feminismo, de la sociedad, de la vida. Por una serie de errores, nos cuenta la propia escritora, la conferencia se realizará en la sala de un teatro, en el que da la casualidad que se encuentra su hija (en el backstage) ensayando una obra con unos amigos para representarla cuando ella acabe. Esta ingeniosa contextualización de la historia ayuda a unir los dos hilos argumentales, la vida pública exitosa y la vida privada en la que sufre en soledad.

La conferencia se irá poco a poco diluyendo, difuminando ante los recuerdos dolorosos de la pérdida de su hija, que acaba convirtiéndose en el eje principal de la obra. La escritora nos habla de Marta primero en tiempo presente, para poco a poco ir descubriendo lo que le ocurrió y las secuelas insuperables que ha dejado en la escritora. Nos habla de su hija, pero sobre todo de lo que significó en su vida, de la relación tan estrecha que tenían, y del vacío tan grande que ha supuesto su pérdida. Ella se había convertido en el interlocutor que siempre había buscado, y ahora lo había perdido.


Nieve de Medina ha sido la encargada de meterse en la piel de la escritora, y se puede afirmar que la manera en la que ha conseguido mimetizarse con ella ha sido asombrosa. Con su sola aparición en escena el público ya aplaude (al menos el día que fui yo), no tengo muy claro si por la transformación a la que se somete la actriz o como parte del espectáculo (al suponer que se desarrolla en una conferencia). Lo único cierto es que la actriz consigue hipnotizarnos desde la primera palabra, con la que también sorprende a todos por el parecido con la peculiar voz de la escritora (la labor de Ana Laan como coaching de voz es impresionante). Tras este primer shock inicial, en el que Carmiña ya nos ha ganado a todos, comienza la conferencia, con un público entregado al que hace partícipe del espectáculo en muchos momentos.


Hay que reconocer que la elección de Nieve de Medina no ha podido ser más acertada. El despliegue que realiza, tanto físico (midiendo cada movimiento al milímetro) como vocal (no pierde el tono de esa peculiar voz en ningún  momento) es descomunal. La energía que transmite, siempre medida y controlada, nos hace ir descubriendo primero a la escritora y luego a la mujer, en un tránsito que realiza con maestría. La actriz camina en el filo de la comedia para acabar en la mayor de las pesadumbres, mostrándonos las distintas piezas que formaban la compleja personalidad de la escritora. Un meticuloso trabajo en el que la actriz consigue conmovernos, divertirnos o ponernos un nudo en la garganta, todo ello en una interpretación tan mesurada como prefecta.



La sensación de cercanía a la actriz, además de su continua interacción con el público, se potencia con la sencilla escenografía creada por la directora de la obra Ximena Vera (que también se encarga del espacio sonoro). Un par de sillas, una mesa, un vestido, unos libros, son elementos suficientes para que la actriz desarrolle todo el monólogo sin que echemos nada en falta. Los momentos en que se acompaña le escena con elementos de atrezzo son de gran belleza, y ayudan a enfatizar la parte poética de la obra. El otro elemento fundamental es la deliciosa iluminación de Raúl Baena, que dota a cada escena de una intensidad especial, sabiendo transitar los lugares emocionales de la protagonista. Por último hay que hablar del vestuario creado por Alba Bello, con el que consigue que Nieve de Medina se mimetice de forma absoluta con Carmen Martín Gaite.

       

Estamos ante una obra que ahonda en la figura de una de las autoras más interesantes del pasado siglo. Una mujer que vivió como quiso, sin necesidad de obedecer a nadie que no fuese su propio corazón, pero que pese a su aparente fortaleza (imponía la seguridad que transmitía en si misma) tuvo una vida personal cargada de duros golpes que la dejaron marcada para siempre. Un interesante relato en el que conoceremos esta dualidad de una mujer que luchó por sus ideales, que nunca se rindió y que consiguió convertirse en referente de mujer valiente e independiente.
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Carmiña
Teatro: Teatro del Barrio
Dirección: Calle Zurita 20
Fechas: Viernes y Sábados a las 20:00, Domingos a las 20:30.
Entradas: Desde 14€ en TeatroDelBarrio. Del 21 de Febrero al 29 de Marzo.


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