Teatro: Doble o nada. Teatros Luchana

El techo de cristal, las preferencias por un sexo u otro a la hora de tomar una decisión en una empresa, la dificultad de las mujeres para poder acceder a puestos de poder en igualdad de condiciones con los hombres. Todo esto nos cuenta esta inquietante historia en la que nada es lo que parece. Una oscura estrategia empresarial, un flirteo, una decisión incómoda. Todos estos argumentos sobrevuelan la sala a lo largo de esta precisa obra marcada por la traición, el engaño y la falsedad.



Ricardo es el director de un influyente medio de comunicación va a dejar su puesto en breve y el consejo de administración le encarga que proponga a su sustituto. Se debate entre dos candidatos, Beteta subdirector de la versión en papel y Miki la subdirectora de la versión digital.

Beteta es un periodista veterano con muchos años a sus espaldas, un “perro viejo” que conoce todas las artimañas de este mundillo, que no tiene ningún escrúpulo para obtener un buen titular y capaz de cualquier cosa para conseguir sus objetivos. Por su parte, Miky es una joven audaz, atractiva, periodista por vocación, con unos sólidos principios, buena compañera y mejor jefa.

Pero la elección de Ricardo no será sencilla ¿la decisión será sólo por motivos profesionales o tendrán más peso otros factores? Miky conoció a Ricardo cuando éste era su profesor en la Universidad. Podríamos decir que en parte ella hoy es quien es gracias a él. Fue Ricardo quien le propuso entrar a trabajar en el periódico y quien le enseñó todo lo que sabe. La admiración y el respeto que tiene hacia él se hace patente a lo largo de toda la obra pero también el grado de confianza y complicidad entre ambos.




El director de un importante medio de comunicación debe dejar su puesto en manos de uno de sus dos sub-directores. Uno es mujer; varón el otro. ¿Qué influirá en esa decisión?: ¿la capacidad?, ¿el sexo?, ¿la experiencia?, ¿la audacia?, ¿el engaño?, ¿la trampa?… Una obra de impacto emocional, en la que nada es lo que parece ser, y en la que la traición y el amor son giros continuos de esa falsa rosca llamada poder. Una obra atrapante contada magistralmente.





Para dotar a la trama de más tensión la opción de participar en dicha elección será a doble o nada, la persona elegida será el nuevo director mientras el otro será despedido y tendrá que proseguir su vida laboral en otro medio, lo que aporta una presión añadida a ambos candidatos.

Es entonces donde empiezan a aparecer las primeras cuestiones. En un medio donde todo el consejo de administración está formado por hombres ¿ podrá una mujer alcanzar la dirección de dicho medio? En caso de ser Miky la elegida ¿tendrá el suficiente carácter para imponerse tanto ella como sus decisiones en un entorno laboral dominado por los hombres?

       Ricardo lo sabe, conoce a Miki desde hace mucho tiempo, es consciente de sus puntos fuertes pero también de sus puntos débiles. En un momento de la obra le indica que debe rociarse lociones de Testosterona (el título original con el que ambos actores interpretaron por primera vez esta obra en 2014). Ricardo no duda de que Miki sea la adecuada para el cargo, pero si de su capacidad para lidiar con todo lo que se le vendrá encima, con un consejo de administración que le pondrá las cosas muy difíciles. ¿Paternalismo? ¿Duda de sus capacidades por el hecho de ser mujer? 

Como las grandes obras, Doble o nada es de una sencillez brutal. Una obra enorme que trata del poder, de la lucha de las mujeres por intentar romper ese techo de cristal y llegar a los puestos importantes, donde se adoptan las decisiones que cambian el mundo. Unos puestos en donde su presencia sigue siendo muy limitada y a los que llegar siempre cuesta mucho más esfuerzo que a los hombres.

 


Pero no sólo el poder, los escrúpulos, el amor, la traición, el sexo están muy presentes a lo largo de la obra. En definitiva una trama que expone claramente el entorno laboral en que nos movemos donde la capacidad y la aptitud pierde terreno frente al engaño, las traiciones, los chantajes y la manipulación. Esta producción de El tío caracoles tiene tintes de thriller, de suspense, de ácida realidad, de contundente crítica al mundo laboral en el que vivimos.

La dramaturgia es obra de la mexicana Sabina Berman. Un texto notable, podríamos decir que hecho a la altura de sus protagonistas. Una trama muy intensa y con muchos matices que nos envuelven y nos llevan por las variadas y distintas situaciones que se dan en el entorno laboral. Un guion que nos engancha, que partiendo de una situación cotidiana va aumentando la intriga con los giros en las situaciones creadas.

 


Destaca el espacio escénico creado por Manuel Gonzalez Gil, un escenario que nos traslada al despacho de Gerardo con una mesa de trabajo y un sofá para las reuniones más informales, todo ello acompañado durante toda la obra de una incesante lluvia complementada con algún que otro relámpago. Un cuidado diseño de luces a cargo de Manuel González Gil y Matías Canony  que cierran un circulo perfectamente ensamblado por Quique Quintanilla, el director fallecido el verano pasado pero que seguro sigue disfrutando cada vez que Doble o nada se representa. Quintanilla planteó un montaje contundente, plagado de incertidumbre, que nos atrapa de principio a fin, con continuos giros y situaciones que nos incomodan tanto como a los personajes que las viven.



        Y que decir del elenco, un auténtico privilegio poder ver a Miguel Angel Solá interpretando a Ricardo, dando muestras de su talento y gran maestría. Dando el toque justo, la velocidad justa a cada movimiento, a cada palabra una auténtica clase magistral desde el punto de vista interpretativo.

         En cuanto a Paula Cancio, creo sinceramente que es la actriz idónea para dar la réplica a Solá, un papel con muchos matices, cargado de registros, delicada y cercana al inicio, integra en la defensa de sus principios, sensual, con una mezcla notable de dulzura y firmeza, de calma y pasión.

Individualmente su actuación es notable pero juntos transmiten una química y una compenetración sobresaliente, muy conectados se les ve muy cómodos en el escenario, los gestos, las miradas de complicidad se trasladan a los espectadores.

        

        Como indican sus protagonistas “Esta obra ha supuesto para nosotros algo insólito. Alentados por la autora y el director -lejos de ceñirnos a un texto fijo-, hemos ido adaptando el trabajo al correr de los acontecimientos en el mundo. Esta incitación al cambio constante nos acerca al teatro vivo en su máxima expresión y la libertad responsable que implica. Y nos llevó a nosotros, sus intérpretes, a elaborar una forma de trabajo diario que se encuentra a medio camino entre el teatro de texto y las vivencias que del aquí y del ahora que emanan de la improvisación. Y por eso, cada noche, en esta función, nada es lo que parece ser”.



La obra cuenta con 3 nominaciones a los Premios ACE 2017 (Mejor Actor, Mejor Actriz y Mejor Espectáculo), ganadora del Premio ACE 2017 a Mejor actor y nominada al Premio María Guerrero 2017 por Mejor actor. En definitiva y aunque estemos recién iniciado el año, una de las mejores obras que vamos a poder disfrutar durante este 2021VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatros Luchana
Dirección: Calle Luchana 38.
Fechas: Desde el 23 de Enero. Sábados y Domingos a las 19:30.
Entradas: Desde 18€ en Teatrosluchana.

 

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