Teatro: El perro del hortelano. Corral de Cervantes.

Tras su paso por los Teatros del Canal hace unos meses, llega al Corral de Cervantes esta maravillosa versión del gran clásico de Lope de Vega "El perro del hortelano". La Fundación siglo de oro presenta esta comedia bajo la dirección del afamado Dominic Drongoole. Una versión emotiva y emocionante que nos acerca a una de las historias que mejor refleja lo que somos como sociedad, porque hay cosas que poco han cambiado por mucho tiempo que pase.


Comienzo por todo lo alto de este mes de Agosto en el Corral de Cervantes. Una cita obligada de cada verano que en este mes trae un buen abanico de obras interesantes. Además de la función que nos ocupa, podremos disfrutar de "Quien mal anda mal acaba" (Del 3 al 7), "Marrano, una cuestión de la inquisición" (los días 3 y 4), "Los locos de Valencia" o "Lo fingido verdadero" (ambas del 10 al 14), por hablar solo de las obras que se programan las primeras semanas. A esto hay que sumar el ciclo Arganzueloros, en el que podremos ver "Año nuevo ya es la hora" (Domingo 1), "Lope en femenino" (Domingo 8) y "Cervantes el ingenioso" (Domingo 15). Una gran selección de títulos para disfrutar de los clásicos en este caluroso verano.  


La Fundación Siglo de Oro coproduce junto a beon y Teatros del Canal, esta divertida y dinámica versión de uno de los mayores clásicos de nuestra literatura. "El perro del hortelano" se trata de una historia donde el amor, los celos, la ambición, la envidia, las traiciones, el honor y la mentira están presentes a lo largo de toda la obra. Esta versión acentúa todos los resortes de la obra, enfatizando los momentos cómicos, dinamizando con ingenio la trama, y consiguiendo una pieza perfectamente engrasada, que sorprende al espectador de principio a fin.

La Fundación Siglo de Oro tuvo el enorme mérito de representar "El castigo sin venganza" del propio Lope en el Globe de Londres. Fue la primera vez que se presentaba una obra en dicho teatro de un autor de habla no inglesa. La compañía ha producido trece obras y son los organizadores del Festival Corral de Cervantes, donde durante estos días podemos disfrutar de la obra. Pero su vínculo con el Globe viene de lejos, antes de su estreno con Lope ya habían presentado Enrique VIII.



La dirección corre a cargo del afamado Dominic Dronmgoole (con Carmen Salmerón como asistente de dirección), el que fuera director de la compañía Shakespeare’s Globe que devuelve visita y presenta en Madrid esta particular visión de "El perro del hortelano". Responsable tanto de la adaptación del texto como de la dirección de la obra, Dromgoole ha sabido conjugar a la perfección su enorme experiencia trabajando en los montajes de Shakespeare con el gran talento existente en la Fundación Siglo de oroHa optado acertadamente por una adaptación del texto más acorde con los tiempos que estamos. Con una puesta en escena donde se da bastante importancia al trabajo postural de los actores, con un acertado recurso al humor que va desde acentos caricaturescos hasta gestos y expresiones muy exageradas por parte sobre todo de los pretendientes de Diana. Como contrapunto a éstos destaca la seriedad que llega a rozar la frialdad, incluso en las escenas de más intensa seducción, de Diana.

Dromgoole que ya dirigió en su momento otra obra de Lope, "Peribañez y el comendador de Ocaña", señala que “Representado a la luz del día, sus historias retratan a un ser humano en movimiento, que se cambia a sí mismo y cambia a los demás con patrones dinámicos, a una velocidad de vértigo. Estas tramas psicológicas turbulentas están adornadas con un lenguaje de belleza rica e ingeniosa que sirve de paisaje a sus obras”. El director llega a decir que "en el teatro de Lope y Shakespeare el lenguaje de sus personajes, expresivo y rebelde, se convierte en telón de fondo del drama. En ambos hay un sentido de la sociedad cambiante, de las placas tectónicas de la historia moviéndose bajo las historias humanas. Esto amplía la sensación de que todas las acciones que tenemos ante nosotros ocurren en un precipicio, al borde del abismo".




Lope de Vega escribió el perro del hortelano en 1613. La acción se desarrolla en Nápoles (entonces parte del reino de España) y cuenta la historia de Diana, la condesa de Belfor una joven tan hermosa y obstinada como soberbia y caprichosa, es pretendida por un par de aristócratas que se disputan su amor, pero ella de quien realmente está enamorada es de Teodoro su secretario.

Teodoro a su vez corteja a Marcela una de las doncellas de la condesa. Los celos invaden a Diana hasta tal punto que intenta por todos los medios posibles seducir a Teodoro. La presión llega a tal punto que impide que éste se case con Marcela y es aquí donde se halla el dilema de la obra. Diana no quiere que Teodoro se case porque está enamorada de él y a la vez no puede hacer público ese amor por la distinta condición social de una y otro. Incluso en esta complicada situación Diana, se ve obligada a elegir entre uno de los dos pretendientes el conde Federico o el marqués de Ricardo.

 


Teodoro mientras tanto está totalmente confundido, cuando más cercano a Diana se muestra ésta más le rechaza y le humilla. Por el contrario, cuando apenas le presta atención más pendiente se muestra con él. Se trata en definitiva del perro del hortelano que ni comer quiere ni comer deja. Lo curioso es que el juego de Diana y Teodoro se traslada Marcela con él mismo. Cuando Diana le rechaza, Teodoro vuelve a los brazos de Marcela y de inmediato la rechaza al ser cortejado por Diana. Con el tiempo y ya cansada de este juego la propia Marcela evita a Teodoro con la excusa de que ahora a quien quiere es a Fabio (otro de los sirvientes). Lo que comienza siendo un triángulo amoroso acaba como un cuadrado.




Para Dromgoole, conocedor como pocos de los entresijos de la obra, en la obra "hay una sensación de cambio de normas en los límites de la clase social y de la emoción que se da cuando las personas prueban y transgreden esos límites. Se produce una rápida pérdida de identidad y con esta, una sensación de que las posibilidades son ilimitadas. Como ocurre con el ritmo acelerado de la farsa, esto produce un sentimiento liberado de comicidad divertida, aunque sea una comedia ensombrecida por el peligro. Es también una obra sin pudor en su descripción del deseo y del caos que este puede producir". Una historia llena de entresijos y de los elementos que toda comedia debe tener. La versión de Dromgoole enfatiza en el ritmo, en el vértigo, en el dinamismo de unos personajes llevados al extremo, rozando casi la caricatura. Todos estos elementos, lejos de contaminar este clásico, agudizan todos sus puntos fuertes, a manos de un elenco maravilloso que consigue llevarnos de la mano por esta loca historia de amores y desamores a varias bandas.



El elenco lo encabeza la maravillosa María Pastor ("Yerma", "Duet for one", "Traición", "El juego de Yalta") en el papel de Diana, la Condesa de Belflor. La actriz sobresale por su presencia, su empaque y su maestría dominando los tiempos de cada escena. Con una pose la mayor parte de la actuación seria, incluso brusca en determinados momentos, sabe compaginar esa altivez con una gran delicadeza cuando se deja llevar por los sentimientos hacia Teodoro. Nicolás Illoro ("El desdén con el desdén", "El rufián dichoso", "Cordones rojos", "Trabajos de amor perdidos") da vida a Teodoro, el secretario de la condesa que ofrece una imagen sencilla y ágil. Notable su desesperación ante el ni ir ni dejar ir de la condesa que acaban por desquiciarle sin saber muy bien a que atenerse. 

Junto a Teodoro, tenemos a su fiel lacayo Tristán, interpretado por Julio Hidalgo ("Bien está que fuera tu tierra, Galdós", "Peribáñez y el comendador de Ocaña", "Entremeses barrocos", "La hostería de la posta"). El actor nos regala una notable su actuación que nos ofrece una muestra de su gran versatilidad con una inacabable serie de movimientos, acentos y giros. Un personaje lleno de ironía e inteligencia que se adapta a la perfección a lo que en cada momento la situación requiere. Y en el tercer vértice de este triángulo amoroso tenemos a Marcela, la dama de la condesa a la que interpreta Raquel Nogueira ("La lenga en pedazos", "El rufián dichoso", "El Conde Partinuples", "Valor, agravio y mujer"). La actriz gallega crea un personaje inocente, apasionado, enamoradizo, que sufre los continuos cambios de decisión de Teodoro, mostrándonos a una Marcela llena de pasión, de comicidad en su inocencia y de frescura en su relación con las otras damas.


Junto a estos personajes sobre los que se centra la historia, tenemos una serie de personajes secundarios que ponen la nota más cómica a la función. La genuina pareja formada por el Marqués Ricardo y el Conde Federico, pretendientes de la condesa, es divertidísima, el conjunto de muecas, gestos, bailes y diálogos absurdos con los que nos deleitan, nos dejan perplejos. Jesús Teyssiere ("Ritualidad, transgresión, diversificación", "Antígona o la felicidad", "Enrique VIII", "Valor, agravio y mujer") en el papel del marqués Ricardo con unas entradas en escena de lo más variado y divertido. Con bailes y movimientos que inmediatamente nos sacan una sonrisa. Un personaje caricaturesco que nos gana desde su primera aparición. Daniel Llull ("Pánico", "El basilisco enamorado", "JOB!", "La rueda del juicio")es el conde Federico, el otro pretendiente que poco a poco se va metiendo más y más en su papel hasta casi acabar mimetizándose en un pavo real. Sin lugar a duda la actuación más divertida. Impagable las escenas que tienen juntos.

Junto a ellos tenemos a Mar Calvo ("Mundo obrero", "Masacre", "Las niñas no deberían jugar al fútbol", "Marca España"), Manuela Morales ("Obscebum", "Matrioska", "Ballerina", "Cordones rojos") y Raquel Varela ("El ángel exterminador", "La villana de Getafe", "Una enloquecida aventura interior", "El Conde de Partinuplés"), las tres interpretando varios personajes. Mar Calvo es Dorotea (además de Leonido y Furio) y en todo momento da muestra de un enorme perfil cómico y de un gran dominio de todos los registros en los distintos personajes que realiza. Manuela Morales es Anarda, la tercera de las mujeres de la cámara de la condesa (además de dar vida a Celio, Lirano y Camilo) y nos regala un amplio repertorio de matices en cada uno de sus personajes. Raquel Varela es Fabio, el gentilhombre de la condesa (y también da vida a Antonello), uno de los personajes más entrañables de la obra, que la actriz sabe dosificar en cada momento para darnos algo nuevo en cada escena. Completa el reparto Mario Vedoya ("Cronopios rotos", "Fuenteovejuna", "El castigo son venganza", "Lluvia en el Raval"), interpretando al conde Ludovico y a Octavio. Vedoya consigue que sus dos personajes adquieran gran protagonismo pese a su escasa participación.


Como ocurre en todas las obras que se representan en este particular Corral de Cervantes, la escenografía viene marcada por la propia estructura del escenario. Pese a todo, el montaje utiliza a la perfección los elementos existentes para introducirlos en la obra. Así, las continuas entradas y salidas de los personajes se realizan por las puertas del corral, en un encaje perfecto del montaje con el espacio escénico (diferente al que suelen usar en otros lugares). Un hándicap que en este caso ayuda al desarrollo aún más dinámico de la obra, con apariciones de los personajes por todos los huecos posibles. Una manera muy ingeniosa de "apropiarse" de un espacio concreto que no se puede cambiar.

Impecable Fernando Martínez en la iluminación y muy cuidado el vestuario y el trabajo de caracterización de determinados personajes todo ello a cargo de Jonathan Fensom (con Carolina Arce como diseñadora de vestuario asociada). Conviene destacar la música en directo (laudes y flauta) creada por Xavier Díaz Latorre y dirigida por Luis Miguel Balandrón, una delicia que unida a la selección de canciones populares de la época hacen mucho más entretenido el montaje. De igual modo conviene no olvidar la sobresaliente coreografía de Patricia Ruz, que hace que todo encaje con absoluta precisión.




En definitiva, estamos ante un montaje excelso, en el que todo encaja a la perfección y cada una de las piezas potencia al resto. Con un elenco compenetrado que está a un alto nivel, la comedia corre por el Corral a ritmo trepidante, sin dejar un solo instante al tedio. Una versión alegre y vigorosa, divertida y original, en la que se saca toda la esencia del clásico para potenciar todos los elementos que han hecho de este texto de Lope uno de los más representados de nuestro teatro. No se pierdan esta maravilla y no dejen pasar la oportunidad de acercarse al Corral de Cervantes, un espacio que va creciendo año tras año y que se ha convertido en un referente del verano madrileño. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Corral de Cervantes
Dirección: Parque Madrid Río, Palacio de Cristal, frente al Paseo de la Chopera.
Fechas: Del 29 de Julio al 7 de Agosto. De Jueves a Sábados a las 21:00.
Entradas: Desde 11€ en corralcervantes.

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