Teatro: Gross Indecency. Teatro Lara.

En estos oscuros tiempos de manifestaciones nazis y agresiones homófobas, cobra más interés si cabe este montaje, centrado en la persecución a la que fue sometido Oscar Wilde por su condición sexual, con el consiguiente juicio por sodomita. Unas acusaciones vergonzosas, pero que con los últimos acontecimientos vemos que no han sido extirpadas de este mundo. La persecución a una persona por su condición sexual, reflejado de manera directa y sin tapujos en esta obra, es uno de los males de nuestro mundo, tan dado a señalar al diferente, tanto sea por su condición, sexual, su raza o su aspecto físico.




Fantástico montaje llevo de emoción, intensidad y coraje. La historia lo merece. El juicio a una persona, en este caso del calado de Oscar Wilde, por su orientación sexual debería ser algo anacrónico, pero por desgracia hay quien quiere revivir aquellas atrocidades. Dar visibilidad a este tipo de historias es fundamental para que la sociedad avance, se conciencie de los errores (y horrores) cometidos, para que dejamos atrás esta deleznable lacra que es la homofobia. Cada día que pasa seguimos viendo, leyendo, escuchando noticias, comentarios por la calle, mensajes en redes, que nos confirman que vivimos en un mundo que lejos de admitir al diferente lo ataca, lo señala, lo oprime, lo castiga. Por eso debemos alzar la voz, como hizo en su día el gran escritor inglés, para que no se juzgue a nadie por su diversidad.


El Reló y Teatro Lab han sido los encargados de la producción de este desgarrador relato que ha triunfado desde el mismo día de su estreno y no deja de cosechar alabanzas tanto de crítica como de público. La compañía Teatro Lab ("Our Town", "Proyecto Edipo", "Cuatro corazones sin freno y marcha atrás"), con su director Gabriel Olivares al frente, realiza una interesante labor de "entrenamiento e investigación con la concepción del teatro como arte objetivo, basado en la colaboración de todos sus integrantes, siguiendo las técnicas y disciplinas desarrolladas por Anne Bogart con su SITI Company". En este proceso de creación colectiva han conseguido un montaje sincero, emotivo, contundente, en que cada frase nos golpea, cada escena nos hiela la sangre, cada alegato del juicio nos avergüenza



El texto original de Moisés Kaufman fue en su día un éxito rotundo en Off-Broadway. La oba nos habla de los juicios a los que fue sometido Oscar Wilde, pero tratados desde un punto de vista cercano, tratado más como un drama humano e intelectual que como el simple hecho de una disputa en los tribunales. Se entrelazan de manera magistral los testimonios reales de los juicios, mezclados con la correspondencia personal del escritor, fragmentos de algunos de sus textos, entrevistas y declaraciones de otros personajes de la época. Todo ello para obtener un collage en el que conocemos la historia de la injusta encarcelación de una de las figuras más relevantes de la literatura, por el "delito" de su orientación sexual. Fue en el año 1895 cuando el dramaturgo fue acusado, traicionado por su propio ingenio, y condenado, un hecho del que no logró recuperarse jamás.


El propio Gabriel Olivares junto a David DeGea han sido los encargados de adaptar este polémico texto, en el que conocemos la persecución a la que fue sometido el autor por su condición de homosexual. El texto hace hincapié en los ataques sufridos por Wilde por su vida, por sus relaciones personales, por su "lujuriosa" forma de ver la vida. La vida de Oscar Wilde fue lapidada por una sociedad que no aceptaba su amor, con la hipocresía que se puede ver en todos los personajes que le atacan a lo largo de toda la obra. Por muy increíble que parezca con la visión de nuestros días, el escritor fue condenado por su homosexualidad a una pena de cárcel. Pero lo que más debería contrariarnos es que en nuestros días seguimos viviendo casos similares, violencia hacia los colectivos LGTBIQ+, asesinatos como el de Samuel en Coruña hace unos meses, hechos que nos demuestran que no hemos avanzado gran cosa y sobre todo, lo mucho que queda por luchar.



Gabriel Olivares ("Burundanga", El nombre" "La caja" o "La madre que me parió" que regresa estos días al Teatro Lara) asume también la dirección de la pieza (con Fran Iniesta como ayudante de dirección) consiguiendo un contundente alegato contra la homofobia. El montaje transita de forma ingeniosa entre las declaraciones del juicio y retales de la vida del autor, en una secuencia que nos va mostrando lo que fue la vida y el talante del autor, siempre transitando en el alambre, intentando vivir su sexualidad con la mayor libertad posible y a la vez queriendo esconder su condición a la opinión pública. Una pieza que, con un ritmo pausado y contundente, nos va golpeando, avergonzado, al ver como el juicio pone en el centro la vida personal del autor, convirtiendo su orientación en el debate sobre el que se le condena.


La historia nos sitúa en el mes de Abril de 1895, momento en el que Oscar Wilde demandó al Marqués de Queensberry (padre de su joven amante Lord Alfred) por difamación. El Marqués le había llamado públicamente de sodomita. Este hecho se le volvió en su contra, poniendo en marcha toda una serie de acontecimientos de ataque hacia su persona, que acabarían con su asedio y posterior encarcelación. Durante el juicio, el autor fue acusado y juzgado por "cometer actos de grave indecencia" y por una forma de vivir y concebir el arte que indignó a la puritana sociedad Victoriana de la época. Wilde fue condenado por estos "graves delitos" a trabajos forzados en la cárcel de Reading. Durante este polémico y mediático juicio, se calificó la obra de Wilde de inmoral, lo que llevó a declarar a su abogado que "¡parece que lo que está en juicio no es Lord Queensberry sino el arte del señor Wilde!".


Oscar Wilde es considerado uno de los autores más importantes de la literatura universal. Los hechos que se relatan en esta obra ocurrieron en el momento cumbre de su carrera, lo que aumentó mucho más la repercusión de todo el juicio. La sentencia, que le condenó a dos años de cárcel, ayudó a fomentar la represión contra los homosexuales en la Gran Bretaña del siglo XIX. El juicio (tanto el oficial como el público) sentenció también la obra de Wilde, tachándola de inmoral. En este texto descubrimos al Wilde que despliega todo su sarcasmo, su agudeza, sin los artificios de la literatura. La pieza se convierte en una "tragedia legal", un impecable relato que nos da a conocer al gran seductor que fue Wilde, su parte más personal, alejada de la imagen más pública de su obra.



Uno de los puntos fuertes de este montaje, además de la contundencia del texto, es el fabuloso trabajo de todo el elenco. Javier Martín nos sorprende dando vida a Oscar Wilde, creando un personaje lleno de matices, que juega con la ironía y el sarcasmo para intentar ser fiel a si mismo ante la adversidad. Trabajo excelso de Martín, que mide con precisión cada gesto y cada palabra. Junto a él completan el elenco Asier Iturriaga, Andrés Acevedo, Silvia Acosta, Eduard Alejandre, Abraham Arenas, Carmen Flores Sandoval, Jesús Redondo y Borja Rodríguez. Todos ellos con papeles de mayor o menor entidad sacan lo máximo de cada escena, haciendo valer el conjunto por encima de las actuaciones individuales. Un preciso y cuidado trabajo de elenco que potencia el resultado de la obra. 


Si impecable es el trabajo del elenco, no lo es menos la parte técnica. Una aparentemente sencilla escenografía (diseñada por Felype de Lima, Marte Guedán y Mario Pinilla y realizada por Artefacto) se despliega majestuosa ante nuestros ojos, con precisas proyecciones que sirven de apoyo a la historia y hacen del montaje una experiencia visual muy poderosa. La contundencia del montaje se cimienta en la cuidada iluminación creada por Carlos Alzueta, que juega con unas tonalidades suaves y con la importancia de la penumbra, esos lugares misteriosos donde ocurre aquello que no se quiere mostrar. Todo ello viene aderezado por el envolvente sonido de Ricardo Rey, que crea un ambiente de tensión en toda la historia. Por último, hay que destacar el cuidado vestuario diseñado por Felype de Lima, Marta Guedán, Mario Pinilla y Gabriel Besa


En definitiva, estamos ante una de las obras del momento. Un relato poderoso, directo, conmovedor. El montaje está construido con una gran elegancia y en él todas las piezas encajan a la perfección. La necesidad de sacar a la luz este tipo de historias es evidente, pero hacerlo de una manera tan visual, tan asequible para el público, le da aún más valor. Nadie debería perderse este montaje, no deberíamos dejar de recordar este tipo de hechos, porque aún seguimos casi en el mismo punto, avergonzados con los titulares que siguen hablando de homofobia, de violencia y de asesinatos. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatro Lara
Dirección: Corredera baja de San Pablo 15.
Fechas: Del 7 de Septiembre al 21 de Diciembre. Martes a las 19:30 y 22:00. Miércoles a las 19:30.
Entradas: Desde 16€ en Teatrolara.


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