Un tercer lugar en El Pasillo Verde Teatro.

 

La sala Pasillo Verde Teatro no ha podido tener mejor iniciativa, una completa programación para todos los gustos y edades, sesión Vermut en el centro de Madrid, mañana de sol, gente conocida. Que mejor plan se puede pedir para el domingo.

Ahora vamos al meollo que no al principio de uno de los temas que convulsiona y trae de cabeza al mundo.

Negaba David Hume la existencia de ideas universales, para él todo lo que hay en la mente son percepciones. Es esta solo una percepción, ideas que a una la acompañan, formas de ver a los otros que son intransferibles y únicas.

No seremos objetivos, faltaríamos a la verdad, ya que mi visión estamos seguros de que no será la suya cuando disfruten de este dislate, de este disparatado ir y venir de ideas que se suceden durante 100 minutos que se pasaron en un abrir y cerrar de ojos.

Relaciones personales en su máxima expresión. No es amor todo lo que reluce en escena, es la mirada del otro, percepciones erróneas, la necesidad de ser querido, de sentirse aceptado y la incapacidad para querer al otro. Siempre, constante, el yo como elemento más importante en las relaciones sociales.

No parece existir relación en la que ambas personas se identifiquen como iguales, siempre hay un vencido y por definición un vencedor. En lugar de percibir al otro, le idealizamos, cosificamos, ponemos la responsabilidad en el otro de ser la persona de nuestros sueños, una maqueta tan frágil que puede romperse en cualquier momento.

Todo esto, lo del amor , el enamoramiento, el vacío existencial, las relaciones personales, el ser visto por el otro nos lo cuenta de un modo ágil y con mucho humor la Cía Teatr@me Siempre, a través del inteligente texto de Denisse Despeyroux “Un tercer lugar” que tiene su origen en la aportación de Historias de Usera. Todo en este texto es símbolo, cada palabra tiene un sentido exacto, y como no podía ser de otra manera también los nombres de los personajes.

Despeyroux toma para sí  conceptos e ideas de la filosofía clásica, con personajes que a ratos son lacanianos, en otras puro Sócrates. En escena pululando, Hume, Kierkegaard, Berkeley, María Zambrano, o Wittgenstein y claro unos líos mentales  que los personajes no saben si van o vienen, ni saben si sienten o padecen con tanto filósofo y tanto lío.

Distintos tipos de relación, diferentes matices, humor y filosofía para poner patas arriba las relaciones humanas. 

Ricardo Huetos toma las riendas en la dirección, midiendo los ritmos de este espejo social, con ritmos de espacio tiempo complejo, en tanto filosóficos y realistas a partes iguales. ¿Cómo se miden las percepciones erróneas?  Huetos ha sabido componerlo acompañándose de un elenco en el que destaca el trabajo coral, la escucha en escena en un tema tan universal, como íntimo y cercano, que nos interpela a todos y cada uno de nosotros.

Ególatras, narcisistas, neuróticos, antihéroes, ávidos por llenar su vacío existencial. Latente un tercer lugar en el que poder encontrarse, tenemos la teoría pero no las herramientas para acceder.

Un elenco que se mueve divertido en escena, que parece saber, volvemos a Hume, que la experiencia es la única fuente de conocimiento y con estos mimbres helos aquí entre filosofía, experiencia, vida  y amor mucho amor al teatro.  


Octavio Moya es Tristán, medio friki , muy neurótico , da tantas vueltas a las cosas que siempre vuelve al lugar de origen, dando importancia a todo aquello que no la tiene, a lo accesorio , a lo que no aporta, allí está Tristán para darle una vuelta de tuerca.  Tristán quiere ser feliz o infeliz, marear la perdíz, no llegar a un lugar concreto. Y por supuesto Tristán se puede enamorar, y se pueden enamorar de él y por ende corresponder a ese amor. Que no está la cosa para rechazar amores. Ahora sí, en Usera, porque verán que en sus relaciones hay un tercer elemento, el arraigo y ya descubrirán ustedes cuál es el verdadero amor de Tristán.


Tristán está enamorado de Cordelia hasta que llega Matilde interpretada por Arantxa García-Hoz, ella es complaciente, dulce, sensata . Ahora si a ella la numerología le dice una cosa, ella actúa en consecuencia y mueve  ficha. Si el destino se lo está dejando todo bien clarito, no hay más que discutir.  Menos mal que siempre está ahí la veterinaria de Rita, para ayudarla a ordenar ideas. La actriz compone un carismático tándem con Moya, ambos se entienden a la perfección, expresado ante todo en la escucha de soliloquios y cómplices puntos de vista contrapuestos.

                                             

Ventura García es el vecino de abajo, Samuel, durante quince años ha vivido su amor por su vecina Cordelia en silencio, una perfecta y cuasi enfermiza construcción de la vida de sus sueños, Una maqueta en la que solo falta ella para que todo sea perfecto y quizá Samuel no quiera ser correspondido, puede que todo deje de ser tan perfecto como él ha cincelado. Porque lo importante es que la maqueta quede intacta. Presencia escénica por parte del actor, tan ecléctico que será foco en cada intervención.

¿Se dan cuenta? Cordelia parece ser el centro de todas las historias, pero aun no hemos hablado de ella.  Porque Cordelia es centro , pero aun nadie la ha visto en el sentido mas amplio de la palabra , ella quiere ser elemento presente, no una percepción heterea e irreal, no una idea , ni un trofeo. Diana Granero en el papel de Cordelia en una construcción de personaje de equilibrio perfecto y voz serena entre el ruido de aquellos que dicen amar sin amarla. Si bien, no todo es amor en Cordelia, porque ha tenido un problemilla con un vestido y ha decidido ir al bufete de abogados de Carlota.

 

¡Vive Dios qué bufete de abogados, qué chiringuito! Ya conocerán ustedes a Carlota , ella es abogada, pero ya verán ustedes cuantos casos coge, que por una cosa o por otra al final ya verán el número de casos. Laura Luengo arrolladora,  divertida llevando a Carlota hacía la caricatura y el tono mas astuto del Carablanca. Que Carlota se enamora que no te dice que no , que sus relaciones personales pueden ser a iguales, sin problema ninguno. Pero es que ella, está en el mundo de las ideas y el conocimiento sobre el ser.

Y ¡claro! surge con Carlota una reflexión interesante entre tantas. Decía Fromm que el amor es un arte y como tal, se debía tener el mismo conocimiento teórico con el amor que con la música o la pintura. Carlota, conoce la teoría, los autores al dedillo, pero el amor en sí mismo parece que no va con ella, parece no saber llevar toda esa construcción teórica a su realidad.

Con ella se cruza Ismael, quizá el mas valiente de todos los personajes anteriores, Carlos Pavón, en la piel del antihéroe, no tiene miedo a expresar lo que ignora, lo que no entiende. No tiene problema en pedir ayuda.  Expresa la necesidad de ser querido, y quizá no sepa querer pero al menos es el único que hasta el momento supo expresarlo. Sin darle tantas vueltas, sin elementos filosóficos, lo que siente es suficiente para poder expresar. Y se equivoca sin duda y sus percepciones son erróneas, como las del resto de personajes. Compañerismo en escena por parte del actor junto a Laura Luengo, haciendo mas grande si cabe el personaje de la actriz, sabiendo cuando es necesario y delirante su segundo plano. Un duo tan cómico como inteligente con el que no podremos parar de reir ante tanto desvarío filofico.

Bella música en directo con Cristina Martín al violín, hilo conductor, banda sonora entre amores y desamores.

La escenografía es símbolo en palabras mayúsculas. Varias cajas que los seis personajes construyen, deconstruyen, modifican, y a las que dotan de diferentes usos.  Simples cajas son sillas, escondite y refugio, recodo, mesa y velador, tal y como cambian las personas, como se modifican las relaciones.

 

Seis personajes, seis formas de entender el amor y las relaciones personales. La historia de todos y todas. Ya nos contarán con cual se sienten ustedes identificados, o mas bien si se identifican un poco con todos.

Filosóficamente ecléctica.



-------------------------------------------------------------------------------------
 
Teatro: El Pasillo Verde Teatro.
Dirección: Paseo de la Esperanza 23-25.
Fechas: Sesión vermut Domingo 22 y 29 a la 13:00
Entradas: Entrada 7€












EQUIPO:

Dirección: Ricardo Huetos

Elenco: Arancha García-Hoz ( Matilde), Laura Luengo ( Carlota ), Diana Granero ( Cordelia ), Octavio Moya ( Tristán ), Ventura García ( Samuel ) Carlos Pavón ( Ismael ).

Acompaña al violín Cristina Martín.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Critica, Blog de critica teatral, Critica teatral. Teatro. Reseñas. Cartelera. Programación, Crítica teatral, critica teatral Madrid, crítica teatro, crítica teatro Madrid, crítica, críticas, Madrid

Traductor