La sala Mirador nos ofrece la inmejorable
oportunidad de disfrutar una de las obras más intensas del dramaturgo Fernando
Arrabal. Y pusieron esposas a las flores, escrita en 1969 y prohibida durante
muchos años, incluso después de la muerte del dictador.
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En 1967 volvió a España con la finalidad
de presentar y firmar uno de sus libros y precisamente por lo que puso en una
de esas dedicatorias fue condenado a 12 años de cárcel.
Pero gracias a una intensa campaña
internacional encabezada entre otros por Henry Miller o Samuel Beckett fue liberado un
mes después.
Fruto
de sus obras y de una carta que envió a Franco fue una de las seis personas
(junto a a Rafael Alberti, Santiago Carrillo, la Pasionaria, Líster y el
Campesino) a las que el ministro de Asuntos Exteriores José María Areílza en
1976 prohibió la entrada en España.
Creo
que esta pequeña introducción es más que necesaria para entender al escritor y
su obra; teniendo en cuenta que no es un autor especialmente representado en
España.
Hubo
dos hechos que le inspiraron para escribir esta obra, una fue el tiempo que
pasó en la cárcel allá por finales de los años 60; el otro fue el asesinato de
Julián Grimau en 1963, por parte de la dictadura franquista tras una farsa de
juicio.
Esta es
la obra que tenemos oportunidad de disfrutar durante 3 días en la sala Mirador.
Y pusieron esposas a las flores es la
historia de una celda cualquiera en una cárcel cualquiera de España. Es la
historia de Amiel, Katar y Pronos tres presos que llevan más de veinte años en
la cárcel (“no puede ser, el máximo tiempo que alguien puede estar en la
cárcel es 20 años” dice uno de los personajes).
Van pasando los días mientras esperan la
llegada y conocer el destino de Tosán, otro compañero preso condenado a muerte.
La obra nos cuenta los años más duros de
aquella época, incluso más que la propia guerra. La vida durante la posguerra,
en una cárcel de aquellos que lo habían perdido todo, la guerra, la ilusión y
la esperanza.
Vemos como cada uno de ellos se agarra a
algo que le permita sobrevivir al duro día a día en prisión.
Amiel no deja de soñar, sueña que sueña,
sueña que piensa….piensa que sueña. Katar más pragmático se aferra a la
realidad que les toca vivir, una realidad sin futuro. Pronos por su parte ha
dejado de hablar debido a todo lo que le ha tocado vivir.
Son personas que a pesar de todo lo vivido
y de las circunstancias en que se encuentran no han perdido su dignidad, siguen
sobrellevando el día a día incluso con bromas y sentido del humor, algo
impensable.
Somos testigos de los miedos, los deseos y
las ilusiones que después de todo lo vivido aún siguen teniendo.
El autor introduce la historia de Julián
Grimau, un militante del Partido Comunista condenado a muerte tras un “juicio”
militar, a pesar de que él no era militar. Se muestran los auténticos hechos
que sucedieron a lo largo del juicio así como todas las gestiones que hizo la
mujer de Grimau para que los poderes fácticos de la época intercedieran ante el
dictador para conmutar la pena de su marido.
Nuca López y Daniel Coronado son los encargados de la dirección. Respecto a la obra Nuca López señala que
“Es un texto humano, muy necesario por el momento político que estamos
viviendo. La obra sirve para que las nuevas generaciones no olviden lo que se
vivió tras la guerra".
En cuanto a la adaptación indican que “Nos
hemos ceñido bastante al texto y se sienten muy afortunados por contar con el
dramaturgo desde el primer momento”.
Por su parte Daniel Coronado explica que
"Trabajar este texto ha sido nuestra manera de romper el silencio que
durante tanto tiempo ha vivido España" y continúa "Los tres
esperan la llegada de Tosán, un compañero al que han condenado a muerte por
interpretar el papel de un Cristo moderno, que es ejecutado y resucita
representado la esperanza de un nuevo mundo tolerante y libre".
Nuca López y Daniel Coronado son también
los responsables del diseño de vestuario y la escenografía. Un espacio
minimalista con una parte del escenario ocupada por la celda y la otra por el
espacio donde los presos dejan fluir sus sueños.
Miguel Valriberas es el encargado del diseño sonoro y Luis del Valle
de la iluminación, muy cuidado el trabajo de ambos.
En cuanto al elenco lo forman Samuel Buitrago,
Felipe Lorenzo, Luis del Rosal, Francisco de los Mozos, Aroa García, Vicenta
González, Sara Rodas. Muy solvente el trabajo de todos ellos, pero me
gustaría destacar a Vicenta Gonzalez, impecable en
todos los papeles que interpreta.
En definitiva una oportunidad inmejorable
de descubrir a uno de los mejores dramaturgos de la última mitad del siglo
pasado. Lo único que espero es que tenga el éxito de crítica y público que se
merece para que pueda estar más tiempo en escena.
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Teatro:
Sala Mirador.
Dirección: Calle del Doctor Fourquet, 31
Horarios: 17
a 19 de mayo.
20.00
horas.
Precio:
14 €.
FICHA ARTÍSTICA
Dirección: Nuca López y Daniel Coronado.
Dramaturgia: Fernando Arrabal.
Reparto: Samuel Buitrago, Felipe Lorenzo, Luis del Rosal, Francisco
de los Mozos, Aroa García
Vicenta González, Sara Rodas.
Diseño sonoro y composición musical: Miguel Valriberas.
Diseño de vestuario y escenografía: Daniel Coronado y Nuca López.
Realización de vestuario: María Belén Méndez y Antonia López.
Diseño de iluminación: Luis del Valle.
Audiovisual: Joaquín Santacreu.
Fotografía: Carlos Rubio Recio.
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