A la
hora de seleccionar que obra de teatro ir a ver, son varios los criterios que
se pueden tener en cuenta. El autor, la obra, el reparto, la dirección….Por lo
que a mi respecta, esta vez sin duda ha sido el elenco y la dirección de este
Nudo gordiano que llega a la sala pequeña del Teatro Español.
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El
título de la obra nos lleva a una expresión muy utilizada, pero no sé si tan
conocida. La historia del nudo gordiano parte de un mito que
sucedió en Frigia (lo que hoy es Turquía). Los frigios buscaban rey y para ello
acudieron al oráculo, quien les vaticinó que lo sería la primera persona que
entrase en la ciudad montado en un carro con un cuervo posado en él. Y esta no fue
otra que Gordio, un humilde campesino. Fundó la ciudad de Gordio y, en agradecimiento,
ofreció su carro al dios Zeus atando la lanza del carro al yugo con una cuerda
de corteza de cornejo. El nudo era de una enorme complejidad pues los extremos
estaban escondidos en su interior y era imposible ver dónde empezaba o dónde
terminaba.
Con el
paso de los años la leyenda fue aumentando "Aquel que logre desatar el
nudo gordiano, se convertirá en el señor de toda Asia". Alejandro
Magno llegó allí durante su campaña de conquista en el año 333 a.C.,. Al
enfrentarse al reto, no se detuvo a nada, simplemente desenvainó su espada y,
de un golpe, lo cortó por la mitad.
"El orden externo ayuda al orden interno"
El nudo
gordiano que llega ahora a la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español poco
tiene que ver con el original, por lo menos la historia. Aquí nos encontramos
con Heather que en los inicios de su carrera se dedicaba al marketin y que
ahora es maestra y se encuentra en el aula recogiendo y haciendo tiempo para
irse después de su jornada laboral. Cuando está acabando de guardar las cosas
en su bolso aparece Corryn, madre de un alumno. En un principio se encuentran
en la clase, pero parece que ha habido una confusión y Corryn no encuentra a la
profesora a la que está buscando. Después de un par de intentos se vuelven a
encontrar y Corryn le dice a Heather que es a élla a la que busca, por que
tenía una cita programada para hablar de los motivos por los que su hijo fue
expulsado el viernes pasado por la profesora.
Esta se
encuentra un poco desconcertada y descolocada pues no es que no recordara la
cita, sino que no entiende muy bien el porqué de la visita de Corryn. Quizás
así resumido no parezca tener mucho sentido, pero baste con decir que desde la
expulsión del Gidion hasta la llegada de su madre al aula para hablar con la
profesora ha ocurrido algo trascendente.
"Se hartó de ganar tanto dinero y no aportar nada a la sociedad"
He
estado pensando largamente sobre si contar todo el argumento de la obra sin
cortapisas, y he llegado a la conclusión por lo menos en este caso que es mejor
que no. Creo que cuando vayáis a ver la obra, me agradeceréis el hecho de no
saber todo lo que ha sucedido.
Durante
algo más de una hora asistimos a un cara a cara brutal entre madre y maestra.
Lo que en un principio nos parece una tutoría sin más, poco a poco se va
convirtiendo en un cara a cara intenso y brutal entre ambas.
La
conversación entre ambas va subiendo de tono, hasta acabar convertida en una
especie de duro interrogatorio de la madre de Gidion a su profesora. La voz y
la palabra se convierten en espadas en la boca de Corryn.
"Cuéntale que los poderosos no están aquí"
Asistimos
como espectadores a una cruenta batalla campal psicológica, a una guerra
emocional entre las dos protagonistas. Una batalla en la que sin buscarlo
tomamos partido, pero esa toma de partido va variando a lo largo de la obra, y
es ahí donde radica lo mejor de élla.
Pues si
bien es lógico empatizar con la madre dado lo sucedido, según vamos intentando
desenredar este nudo, vamos entendiendo también la postura de la profesora y
las decisiones que adoptó con respecto a Gidion.
El nudo
gordiano gira en torno a temas que siguen estando de actualidad, el acoso
escolar, el miedo al diferente, la culpa. Si de algo estoy seguro es que sales
del teatro con miles de preguntas que no tienen fácil respuesta, tanto si nos
ponemos en la piel de Heather la profesora, como sin lo hacemos en el de
Corryn, la madre de Gidion.
Johnna
Adams,
es la autora del texto, con el ganó varios premios y fue nominada a otros
tantos en su momento. Como decía con anterioridad me encantó la forma con la
que nos va llevando por esa montaña rusa de emociones, al ir dándonos
información con cuentagotas, lo que hace que tan pronto entendamos a la madre
como a los cinco minutos estemos totalmente de acuerdo con la profesora.
El
vaivén emocional al que nos somete la autora nos ayuda a entender que no todo
es blanco o negro, que antes de tomar partido por algo o por alguien hemos de
tener toda la información. Nos enfrenta a un conflicto que como el nudo no
tiene fácil solución o si me apuras no tiene solución ninguna. El eterno dilema
entre profesores y padres, hasta donde llega la responsabilidad con los alumnos
dentro de las aulas y donde la de los padres. Hay una amplia zona de grises
donde ambas coinciden y donde es muy difícil fijar los límites.
En este
péndulo se ha pasado de que los profesores fueran como dioses a otro en el que
los padres en esa zona que hablaba de grises les han ido despojando de
autoridad y razón en las clases. Se trata de un conflicto que si no se afronta
como es debido puede tener consecuencias irremediables para toda la vida.
La
escenografía nos traslada a una clase de un instituto típico americano. Con sus
pupitres y sillas para los alumnos agrupados en 4 o 6 espacios, la mesa del
profesor y una pizarra donde aparecen los nombres de varios presidentes
americanos (Franklin, Adams, Washington, Madison..) y tablones a lo largo de
todas las paredes donde aparecen expuestos los trabajos de los alumnos. MónicaBoromello es la responsable de todo esto.
Junto a
ella, SandraEspinosa que se encarga del cuidado vestuario, Paloma
Parra de la iluminación y Sandra Vicente del espacio sonoro.
La
dirección corresponde a Israel Elejalde, actor y director. Sin duda uno
de los más grandes actores de la escena teatral y que se va labrando también
una carrera como director.
Hay que
felicitarle doblemente, por un lado por la valentía de ponerse al frente de un
texto y una historia como ésta. Y por otro por la excelente elección que ha
realizado de las actrices protagonistas.
Por lo
que se refiere al elenco formado por María Morales y Eva Rufo,como acabo de decir excelente elección.
María
Morales actriz
con una dilatadísima carrera tanto en cine, como en teatro como en televisión,
es una de las principales actrices del panorama teatral. Personalmente en el
top 5, de hecho una de las principales causas que me llevó a ir a ver esta
obra. Ha trabajado con los principales directores y ha intervenido en obras
como Urtain, Falstaff, Shock 1 y 2, Orlando o 1936.
María
está magnífica en su papel de Corryn, la madre de Gidion, transitando a la
perfección por los distintos momentos emocionales que el papel va requiriendo.
"He subido a la cima para estar con los poetas"
Respecto
a la obra asegura "Te deja con la sensación de que da igual lo
irresoluble que sea algo, que merece la pena enfrentarse a este diálogo difícil
que a priori es antagónico, pero del que sales distinto aunque no se haya
resuelto la situación. Sales más relajada, aunque no calme. No hay ninguna
moraleja ni conclusión; y sí una especie de tranquilidad. Te abre el cerebro y
te deja un pozo de amargura más esperanzador".
Y añade
que "Hay muchas temáticas y emociones atravesadas, pero no hay ningún
desarrollo conclusivo. La confusión orbita y lo mezcla todo. Es una historia
más o menos lineal atravesada por muchas disrupciones extrañas que forman parte
de la lógica de la obra. Por eso me parece un reto interpretativo y me fascina
al mismo tiempo".
Junto a
ella Eva Rufo, otra de las actrices de mi top 5. Formó parte de la
primera promoción de la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, y fue
primera actriz de su elenco estable durante cinco temporadas. Ha intervenido
entre otras en la inolvidable Cada átomo de mi cuerpo es un vibroscopio, El
pato salvaje o La fortaleza.
Impecable
a lo largo de toda la representación, dando muestra de su enorme versatilidad,
para no salirse ni un segundo de su papel.
Por su
parte Eva indica en relación con la obra "Estados Unidos nos sirve de
espejo para ver cómo se está gestionando la violencia y aprender a cómo no
hacer las cosas."
Es cierto
que me resulta difícil ser objetivo, pero aún así puedo asegurar que este nudo
no sería el mismo sin ambas actrices. Impagables los silencios que pueblan la
obra a lo largo de toda la representación, oro puro. En definitiva no os
perdáis El nudo gordiano, puro teatro.