Las Troyanas. Teatro La Latina

Monumental montaje centrado en las mujeres troyanas tras la pérdida de la batalla ante los griegos. Una tragedia desgarradora que comienza en el momento en que cesa el ruido de las armas, los gritos de dolor de los moribundos, el crepitar de los edificios en llamas. En ese instante, cuando el silencio se apodera de la ciudad en ruinas, comienza la tragedia para las mujeres que han sobrevivido a la barbarie. Hablamos de la guerra entre troyanos y griegos, pero podrían traerlo a nuestros días y sería todo muy parecido. El horror de la guerra, la infamia de quien se excusa para empezarlas, el dolor y la tragedia que arrastran, las muertes y las víctimas que sufrirán las represalias posteriores de los vencedores.





Un año más, y ya van ocho, montajes del Festival de Teatro Clásico de Mérida aterrizan en Madrid, en los teatros del grupo Pentación, desde el 10 Junio al 12 de Julio. El ciclo comenzó en el Teatro La Latina con "Los hermanos", escrita y dirigida por Chiqui Carabante. La siguiente semana pudimos disfrutar del regreso de "Memorias de Adriano", tras el éxito cosechado al inicio de la temporada en el Teatro Marquina. La dramaturgia corre a cargo de Brenda Escobedo y la dirección es cosa de Beatriz Jaén. El reparto lo encabeza el gran Lluis Homar, al que secundan Álvar Nahuel, Cris Martínez, Xavi Casán, Carlos Piera y Mamadou Diallo. El tercer título de este mes de Junio es que nos ocupa en estas líneas, "Las troyanas". Para el mes de Julio, podremos ver "Gleopatra enamorada, el musical" (del 1 al 12) también en La Latina, y "Jasón y las furias" (del 1 al 5) y "Alejandro y el eunuco persa" (del 8 al 12) en el Teatro Bellas Artes.




Esta producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Producciones Come y Calla pone el foco en el horror de la guerra, en la devastación de todo un pueblo cuando solo quedan ruinas y cenizas, cuando los cuerpos aún permanecen tendidos el suelo sin vida y los vencedores arrasan con todo, queriendo "pasar página" lo antes posible para comenzar de nuevo la rueda de la reconstrucción, esta vez bajo sus reglas. Esta obra se centra en el dolor, la lucha y la dignidad de las mujeres, supervivientes de la contienda pero usadas como mercancía de los vencedores. La verdadera derrota no es la caída de una ciudad, sino la deshumanización de quienes sobreviven.




Isabel Ordaz y Carlota Ferrer (que además dirige la obra, diseña la escenografía y el vestuario) han sido las encargadas de esta una nueva versión del texto de Eurípides, una tragedia clásica que estrenaron en 2025 en Mérida. En este desgarrador texto, asistiremos al último día de la destrucción de Troya, veremos de cerca el sufrimiento de las mujeres que han quedado viudas, huérfanas, solas ante el saqueo de los vencedores. La tragedia refleja los sufrimientos de los vencidos y la degradación moral que produce la guerra en los vencedores. Una historia que golpea con fuerza, que nos habla de los horrores de la guerra, pero sobre todo del infierno al que se enfrentan las mujeres que permanecen en un lugar destrozado, al que llegan los triunfadores con ganas de venganza. La guerra y la violencia puestas en el foco como la muestra máxima del horror al que pueden desembocar las luchas entre pueblos. "Malditas sean las guerras y los canallas que las hacen" como bien acuñó el gran Julio Anguita.



Carlota Ferrer ("Los cuerpos perdidos", "El último rinoceronte blanco", "Los nadadores nocturnos", "El beso de la mujer araña") ha conseguido confeccionar un artefacto escénico de una belleza descomunal. Con unas desconcertantes coreografías va componiendo los distintos episodios de la trama, mezclando la danza con el texto, con unas composiciones escénicas de gran impacto visual. La directora pone en el foco en el dolor y el desastre de la guerra, pero mezclándolo con imponentes movimientos corales que enfatizan la carga dramática de la escena, haciendo enfatizar la tragedia desde un lugar que el espectador acepta por la contundencia y belleza de la acción. Solo el personaje de Hécuba parece instalado en la tragedia, con su luto permanente y con un dolor y un rencor que no le caben en el pecho. 

La directora explica que "hoy, mientras nuevos imperios se levantan sobre cadáveres olvidados, esta obra resuena como una advertencia. En cada conflicto contemporáneo, las mujeres y sus hijos siguen ocupando el lugar de las troyanas: cuerpos desarraigados, voces que nadie quiere escuchar, vidas que se esfuman entre las estadísticas del horrorLa violencia comienza cuando callamos a quienes quedan en el nuevo mapa. Las troyanas no ofrece esperanza, sino memoria. Nos obliga a mirar el reverso de la Historia y a preguntarnos qué queda cuando todo se ha perdido".



La historia nos traslada al campamento del ejército griego situado a las afueras de una ciudad de Troya arrasada tras la batalla. Las mujeres troyanas serán las primeras víctimas de las represalias de los vencedores. Con los cuerpos de sus familiares aún desparramados por el suelo y sus casas en llamas, ellas esperan el sorteo de los griegos para ser entregadas como esclavas a los vencedores. Todas ellas serán llevadas en barcos por el mar Egeo para ser colocadas como si de un trofeo de guerra se tratase (o puede que quizás lo vean de este modo los griegos, triunfadores en la batalla). Hécuba, la reina que se ha quedado sin reino; Casandra, profeta maldita; Andrómaca, viuda de un héroe; Helena, la que fue causa o excusa de la guerraLa tragedia no solo se encuentra en su fortuna irreversible, sino también en la resistencia que muestran ante la adversidad. Aunque el dolor sea inevitable, la búsqueda de significado siempre persiste.



El texto de Eurípides, del siglo V a.c. es una de sus tragedias más conocidas. Es un grito de dolor y de angustia contra la conquista, contra la ocupación del territorio por alguien ajeno, sobre el sufrimiento de los vencidos, ese que no conlleva una recompensa, sobre lo que ocurre el día después de que se acaba la guerra, cuando el foco de la prensa se desvía a otro conflicto, cuando los vencedores campan a sus anchas con total impunidad. Todo eso que ocurre y no forma parte del relato oficial, ni entra a formar parte de los números de la barbarie. El montaje mantiene la bestialidad del conflicto como telón de fondo, para hablarnos de las mujeres que sufren las consecuencias de la derrota. La guerra después de la guerra. No hay destino que salve al ser humano del absurdo de su violencia.




El trabajo del elenco es, sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes del montaje. La gran Isabel Ordaz en el papel de Hécuba, una mujer luchadora y temperamental que intenta sobrellevar el cruel destino que le espera a ella y al resto de mujeres troyanas. Una interpretación descomunal, que desde el primer momento nos desgarra el alma, al ver en su rostro el reflejo de toda la desolación de su pueblo. Una actriz a la que vemos derrumbarse ante nuestros ojos, con una verdad en cada monólogo que nos hiela por dentro. Su mirada, su gesto, su vehemencia, toda su actuación está perfectamente medida y desbordante de energía. Un personaje inmenso para una actriz pletórica.

Junto a ella, veremos en escena a Carlota Ferrer, dando vida a Andrómaca, Cristóbal Suárez como Taltibio, Mina el Hammani dando vida a Helena de Troya, Carlos Beluga interpretando a Menelao, María Vázquez interpretando a Casandra, Selam Ortega como Corifeo, y Ana Erdozain como Políxena. Todos ellos están soberbios en sus papeles, además de impecables en las coreografías conjuntas (creadas por Ana Erdozain y Carlota Ferrer). Una actuación coral con escenas en las que cada uno de los intérpretes brilla con luz propia. Todos ellos girando en torno al personaje principal de Hécuba. Formidables todos ellos, sabiendo en cada momento la energía que el personaje o el coro necesitan. Un elenco que brilla como conjunto e individualmente, en registros muy diferentes.



Para esta etapa en el Teatro La Latina la escenografía diseñada por la propia Carlota Ferrer se limita a una tienda de campaña que representa el campamento griego en las afueras de la ciudad saqueada de Troya. Una gran pantalla en la parte posterior del escenario proyecta la videoscena diseñada por Emilio Valenzuela, que marcan el ritmo de la obra, con inquietantes imágenes que nos empujan aún más a la tragedia que estamos viendo. Para completar este ambiente apocalíptico y de destrucción total contribuyen en gran manera la fabulosa iluminación diseñada por David Picazo y el sonido de Tagore González. No podíamos finalizar sin hablar del brillante trabajo de Carlota Ferrer en el diseño del vestuario, todo un juego en el que entrelaza lo actual con lo clásico, lo real con lo onírico, creando una serie de personajes abstractos (que son las mujeres troyanas) que marcan la historia.


En definitiva, estamos ante una pieza de gran belleza, con unas interpretaciones muy bien construidas y que dan como resultado una composición escénica abrumadora, que nos lleva por ese campamento griego para hablarnos del horror de la guerra, de todos los males que conlleva, de toda la destrucción, la muerte, el dolor, la aniquilación, la humillación para todo un pueblo que se tiene que someter a los vencedores. Todo el montaje resulta desolador en todo lo que tiene que ver con el desastre posterior a la batalla, con las muertes y las ruinas aún humeantes. Un montaje marcado por la belleza estética de las escenas, en las que la historia nos golpea desde la belleza de las coreografías, que se van intercalando con los dolorosos diálogos de los diferentes personajes con Hécuba. Un alegato pacifista que nadie debería dejar de ver, porque el final de la guerra solo es el comienzo de la cuenta atrás para que empiece la siguiente. Esperemos que esa frase lapidaria deje de cumplirse en algún momento.

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Teatro: Teatro La Latina
Dirección: Plaza de la Cebada 2.
Fechas: Del 24 al 28 de Junio. De Miércoles a Viernes a las 20:00. Sábado y Domingo a las 19:00.
Duración: 110 minutos aprox.
Entradas: Desde 15,50€ en Teatro La Latina.


ENCUENTRO CON EL PÚBLICO

En la función del día 25 de junio, al finalizar la representación de Las Troyanas, habrá un coloquio exclusivo con el equipo del montaje. Contaremos con la presencia de su directora, Carlota Ferrer, la actriz Isabel Ordaz y el especialista Oliver Baldwin. Será una oportunidad única para profundizar en las claves de esta tragedia eterna, compartir impresiones sobre la puesta en escena y charlar de cerca con sus protagonistas.

Las Troyanas es un texto coral femenino que ha atravesado la historia con toda su fuerza de tragedia antigua. Carlota Ferrer e Isabel Ordaz conversan con el investigador Oliver Baldwin sobre el poder de Las Troyanas, su adaptación a la escena y cómo encarnar la resistencia, el amor y la supervivencia hoy.



Reparto

Hécuba: Isabel Ordaz
Andrómaca: Carlota Ferrer
Helena de Troya: Mina el Hammani
Taltibio: Cristóbal Suárez
Menelao: Carlos Beluga
Casandra: María Vázquez
Corifeo: Selam Ortega
Políxena: Ana Erdozain

Ficha artística

Adaptación: Isabel Ordaz y Carlota Ferrer
Dirección: Carlota Ferrer
Atye. de dirección: Francesc Galcerán
Diseño de Escenografía y vestuario: Carlota Ferrer
Diseño de Iluminación: David Picazo
Diseño de Sonido: Tagore González
Diseño de videoscena: Emilio Valenzuela
Coreografía: Ana Erdozain y Carlota Ferrer
Ayte escenografía: Isidoro López
Dirección de producción: Eva Paniagua
Jefe de producción: Juanfran García
Distribuye: Fran Ávila

Una producción del Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida y Producciones Come y Calla

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