Pasado
más de un siglo desde el nacimiento del gran Luis García-Berlanga, llega al
Salón de los Balcones del Teatro Español la obra "Crónica de un mal español" bajo
la dirección y dramaturgia de Jorge García-Berlanga. Un viaje por la vida
personal y profesional del director valenciano.
La
representación de obras en el Salón de los
balcones - Andrea D'Odorico, es sin duda una de las mejores ideas
que han llegado al mundo del teatro madrileño en los últimos años. Desde que se
iniciaran las mismas en 2024 he tenido la suerte de disfrutar casi todas las
obras que se han representado allí.
Tanto
por su ubicación como por su aforo reducido desprende un aire de intimidad que llena
de magia todas y cada una de las representaciones.
Esta
vez nos presentan Crónica de un mal español, una fusión entre los recuerdos más
íntimos y personales acaecidos en el ámbito familiar y la creación de una
conciencia compartida que va más allá del individualismo.
La
obra no se limita a narrar experiencias personales o anécdotas aisladas, sino
que sitúa esas vivencias en un marco más amplio en el que lo privado adquiere
un valor representativo, convirtiéndose en reflejo de una realidad histórica y
social más extensa.
A
través de los relatos familiares, cargados de experiencias, silencios y
herencias emocionales, se va configurando una memoria que se convierte en un
vehículo de transmisión de valores, traumas y percepciones colectivas.
De
este modo, lo que en apariencia es una historia individual o doméstica se
transforma en una pieza fundamental para comprender una identidad compartida,
marcada por condicionantes culturales, políticos y generacionales.
En
ese cruce entre lo íntimo y lo colectivo, Crónica de un mal español
logra ofrecer una mirada compleja sobre la pertenencia, la memoria histórica y
la manera en que las experiencias personales acaban formando parte de un relato
común que define a toda una comunidad.
El texto intenta mostrar las distintas facetas de
Berlanga como persona: su forma de pensar en lo político, su manera de crear
como artista, su vida dentro de la familia y también su aspecto más íntimo.
Para ello, recuerda momentos importantes de su vida, la enfermedad de su hijo,
las estrecheces económicas o la ausencia de inspiración.
Además, también se centra en su lado más personal,
hablando de su temor a morir y de la preocupación que esto le generaba.
Igualmente, destaca las relaciones clave que tuvo a lo largo de su carrera,
como la que mantuvo con Juan Antonio Bardem, con quien empezó en el mundo del
cine con Esa pareja feliz allá por el año 1951, y su estrecha colaboración con
Rafael Azcona, que fue uno de sus compañeros de trabajo más constantes e
importantes.
Tanto la dramaturgia como la dirección corren a cargo
de Jorge García-Berlanga quien, a través de escritos, diarios y demás documentación
ha ido adentrándose en el mundo de Berlanga. Así indica que "Tal vez
algo de esto tuviera que ver con que yo también me acabara dedicando a la
farándula, otros dicen que los artistas manamos de un deseo de expresar todo lo
callado".
Y continúa señalando que "De este modo surgió
la necesidad de contar la historia de un hombre que iba mucho más allá del
cine, y a través de la que se va moldeando una España, como él, llena de
contradicciones".
La puesta en escena de Crónica de un mal español se
apoya en un trabajo técnico muy sólido, donde cada elemento ha sido
cuidadosamente diseñado para aportar coherencia y riqueza al conjunto. El
espacio escénico, creado por Juanjo González Ferrero, permite una gran
versatilidad, facilitando los constantes cambios de situación que exige la obra
sin perder fluidez. El vestuario, a cargo de Nuca López, contribuye a
definir a los personajes y a situar cada momento en su contexto, mientras que
la iluminación de Miguel Agramonte ayuda a crear distintos
ambientes y a guiar la atención del espectador, reforzando el tono de cada
escena. Por su parte, el diseño audiovisual desarrollado por Moira Films añade
una dimensión más moderna, integrando imágenes y recursos que amplían el significado
de lo que ocurre sobre el escenario.
En conjunto, el resultado es un montaje muy
equilibrado y atractivo, en el que destaca también el compromiso y la energía
de todo el reparto. La implicación de los actores resulta fundamental para dar vida
a una propuesta tan coral, logrando que cada intervención tenga fuerza y encaje
dentro del conjunto.
Por lo que respecta al elenco, es el propio Jorge
García-Berlanga quien asume el reto de interpretar a su abuelo, aportando
una dimensión especialmente significativa y personal a la obra. Su presencia no
solo guía el desarrollo del montaje, sino que también le da un tono más cercano
y auténtico, al tratarse de alguien directamente vinculado con la figura que se
representa. Al frente del reparto, construye un personaje lleno de matices que
sirve como eje sobre el que giran muchas de las historias.
Junto a él, el elenco está formado por Júlia Roch,
Nacho Serrano, Natalia Vellón, Octavio Vellón y Pablo Vélez, que
contribuyen de manera sólida al conjunto. Cada uno de ellos aporta su propia
energía y estilo, dando vida a distintos personajes que enriquecen la narración
y aportan variedad a la escena. La interacción entre todos permite que la obra
mantenga un ritmo ágil y que las distintas historias se entrelacen de forma
natural.
A lo largo de alrededor de una hora van apareciendo
por escena Fernando Fernán Gómez, Conchita Montes, Antonio Mingote, Edgar
Neville, Paco Umbral, Juan Antonio Bardem, Rafael Azcona, Concha Montes, Franco
o la mujer del propio Berlanga. Para ello es imprescindible la complicidad y el
trabajo coral y bien equilibrado, donde todos los actores participan
activamente para construir un universo escénico coherente y lleno de dinamismo.
La obra reúne distintas ideas sobre España y sobre lo
que significa ser español, mezclando pasado, presente y futuro. Aunque parte de
la vida personal del propio cineasta, de su familia y de las personas de su
entorno más cercano, poco a poco va ampliando el foco hasta ofrecer una visión
más general de la sociedad española de la última mitad del pasado siglo. Que nos muestra un país lleno de contrastes y cambios
constantes, donde a menudo conviven ideas opuestas e incluso situaciones
difíciles de entender.
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Teatro: Teatro Español. Salón de balcones- Andrea D´Odorico.
Dirección: Plaza de Santa Ana. Calle Príncipe 25.
Fechas: Del 11 al 28 de Junio. De Martes a Domingos a las 18:30.
Duración: 45 minutos aprox.
Ficha artística y técnica.
Repertorio
original: Obra y vida de Luis García-Berlanga.
Dramaturgia y
dirección: Jorge García-Berlanga.
Reparto: Jorge
Berlanga, Júlia Roch, Nacho Serrano, Natalia Vellón, Octavio Vellón, Pablo
Vélez.
Diseño
espacial: Juanjo González Ferrero.
Diseño de
Vestuario: Nuca López.
Iluminación: Miguel
Agramonte.
Diseño
audiovisual: Moira Films.
Revisor de
texto: Gabriel Doménech.
Ayudante de
dirección: Esther Berzal.
Producción: Balmoral.