Hay musicales cuya permanencia en los escenarios no responde únicamente a la nostalgia, sino a la capacidad de seguir emocionando al público generación tras generación. "Sonrisas y lágrimas", dirigida por Silvia Villaú, es uno de esos títulos que trascienden el paso del tiempo gracias a una historia profundamente humana, una partitura inolvidable y un mensaje que continúa plenamente vigente. Con libreto de Howard Lindsay y Russel Crouse, la obra está basada en el libro de memorias de Maria Von Trapp, “The Story of the Trapp Family Singers”. En esta producción del Teatro Alcázar hay un equilibrio entre el respeto al clásico y una puesta en escena cuidada, capaz de emocionar sin necesidad de artificios.
En la función del pasado sábado 18, Isabel Gil interpretó a María con una actuación llena de sensibilidad, frescura y una notable seguridad escénica. Desde su primera aparición conectó con el público gracias a una interpretación cercana y espontánea, construyendo con naturalidad la evolución del personaje. Vocalmente afrontó con solvencia una de las partituras más exigentes del teatro musical, ofreciendo una voz cálida y bien proyectada, siempre al servicio de la emoción que requiere la historia.
Frente a ella, Carlos J. Benito dio vida al Capitán Von Trapp con una interpretación elegante y contenida, sustentada en los pequeños matices más que en los grandes gestos. Su evolución emocional se desarrolla de forma progresiva y convincente, reflejando con acierto el conflicto interno del personaje y la transformación que experimenta a lo largo de la obra. La química entre ambos protagonistas se convierte en uno de los principales motores de la representación, sosteniendo con naturalidad el desarrollo dramático del espectáculo.
Liesl, Friedrich, Louisa, Kurt, Brigitta, Marta y Gretl representan el auténtico corazón de la función. Los siete hijos de la familia Von Trapp llenan el escenario de frescura, naturalidad y una admirable disciplina escénica, construyendo una dinámica familiar creíble y entrañable. Cada uno aporta una personalidad perfectamente definida, tanto en las escenas dialogadas como en los números musicales, logrando que el público conecte con ellos desde el primer momento.
El resto del reparto mantiene el mismo nivel de excelencia. Amparo Saizar, como la Madre Abadesa, aporta serenidad, autoridad y una gran fuerza vocal, especialmente en sus intervenciones junto al coro de monjas, cuyas armonías se convierten en algunos de los momentos más emocionantes de la representación. Yanira Vallejo, en el papel de Frau Schmidt, destaca por una extraordinaria vis cómica, convirtiendo cada una de sus apariciones en un auténtico soplo de aire fresco gracias a un impecable dominio del ritmo y de la expresión. Miguel Pancorbo, como Max Detweiler, imprime carisma, dinamismo y un excelente sentido del humor, aportando ligereza a la historia, aunque también, sabe abordar momentos de gran intensidad.
Gisela Villamayor interpreta a la Baronesa Schraeder con convicción, construyendo un personaje que representa a la perfección el estereotipo de la mujer pragmática que exige el libreto, sin renunciar a dotarla de momentos de calidez y cercanía que enriquecen su presencia en escena. También merecen reconocimiento Jesús Lara, como Franz, y Alberto Reinoso, como Herr Zeller, por la solidez con la que defienden sus personajes. A todo ello se suma el trabajo de ensamble de Sigor Schwaderer y Paula Cuesta, cuya presencia escénica contribuye a dar continuidad y cohesión a la representación. El resultado es un reparto coral perfectamente ensamblado, en el que cada intérprete, independientemente del tamaño de su papel, aporta valor al conjunto y evidencia el cuidado con el que está construida esta producción.
La música de Richard Rodgersy las letras de Oscar Hammerstein II siguen siendo el alma del espectáculo. Números tan emblemáticos como Do‑Re‑Mi, Mis cosas favoritas, Sube a la montaña o Edelweiss mantienen intacta su capacidad para emocionar y continúan integrándose con naturalidad en el desarrollo de la historia, sin convertirse nunca en simples momentos de lucimiento.
En el apartado técnico, la escenografía resuelve con fluidez los distintos espacios en los que transcurre la acción, permitiendo que el ritmo de la representación nunca se detenga. El vestuario recrea con acierto la Austria de finales de los años treinta y la iluminación acompaña con sensibilidad los cambios de atmósfera, reforzando tanto los momentos más íntimos como aquellos en los que la tensión dramática cobra mayor protagonismo.
Más allá de su condición de clásico del teatro musical, Sonrisas y lágrimas continúa recordando el valor de la familia, la libertad y la esperanza frente a la adversidad. Esta producción demuestra que las grandes historias no necesitan reinventarse para seguir emocionando; basta con interpretarlas con honestidad, respeto y un elenco comprometido con cada detalle. El resultado es un espectáculo cuidado, emocionante y profundamente humano, capaz de conquistar tanto a quienes se acercan por primera vez a este clásico como a quienes regresan a él para volver a dejarse llevar por la fuerza de su música y su historia.
Sofia Nieto / Leire Serena /Ainara González / Laura Centella / Covadonga Mateos – Marta
Inés Díaz / Daniela Sagrera / Aroa Haren / Carlota de la torre / Ainhoa Olivo / Valeria Moreno –Gretl
Ficha artística / equipo creativo Producción ejecutiva: Tomás Padilla Dirección: Silvia Villaú Dirección creativa: Silvia Villaú Dirección de casting: Silvia Villaú Dirección vocal: Carlos J. Benito Coreografía: Silvia Villaú / José Félix Romero Equipo técnico y producción Director técnico: Tomás Padilla Ayudante director técnico: Eduardo Padilla Regidor: Victorio de Cuns Sonido: Adolfo Mesón / Eduardo Padilla Iluminación: Rodrigo Granda Audiovisuales: Eduardo Padilla Vestuario: Erika Herrera Dirección de producción: Carlos J. Benito Marketing y comunicación: José Manuel Paredes Prensa: Daniel Mejías y Jorge Ochagavia