ICTUS. Teatro Valle-Inclán

Nos acercamos hasta la sala Francisco Nieva del Teatro Valle-Inclán para dejarnos deleitar por la nueva propuesta de la compañía gallega Chévere, siempre impecables en todo lo que hacen. En este caso nos presentan "ICTUS (Anatomía de "La última lección" de Castelao)" una pieza de ingeniería teatral, en la que incluyen lengua de signos en escena y audiodescripición en directo. Majestuoso y apabullante a partes iguales. Este tipo de montajes nos muestran las dificultades que tienen las personas con alguna discapacidad para poder acceder al teatro en unas condiciones adecuadas. Solo por este pequeño detalle, merece la pena acercarse a la obra, que además nos muestra una historia cargada de memoria y con una gran retranca, como no podía ser de otra manera viniendo de donde vienen...




Salimos de la sala aturdidos, por la sorprendente propuesta que acabamos de ver. Una obra precisa, impecable, que por la cantidad de estímulos que nos deja nos lleva por momentos a fijarnos en la belleza estética de la propuesta (deliciosa, compleja, abrumadora, monumental desde la sencillez de la propuesta escénica). Un montaje que nos deja infinidad de reflexiones, a cual más poderosa y necesaria, desde la apuesta por la plena accesibilidad de todas las espectadoras, a la mordaz reflexión que relaciona la memoria y la democracia. Un montaje que hay que disfrutar desde ese despliegue técnico y físico que hace todo el elenco, desde una visión global de la propuesta, para apreciar en su totalidad la magnitud de este portentoso y precioso montaje.




La compañía gallega Chévere, Premio Nacional de Teatro en 2014, vuelven al Centro Dramático Nacional, donde han representado algunos de sus mayores éxitos de los últimos años, como "N.E.V.E.R.M.O.R.E.", "¿Helen Keller, la mujer maravilla?", "Eroski paraíso" o "Eurozone", con sus montajes siempre poderosos visualmente y con gran carga de crítica social. Su trabajo siempre está cuidado al milímetro, con un despliegue técnico que siempre sorprende. Cada nuevo montaje investiga en una nueva temática, siempre cargada de contenido social, y trabajando con precisión la parte formal, para sorprender al público con su manera de ver el teatro, las historias, la vida. En activo desde hace más de dos décadas, son uno de los proyectos más sólidos del panorama nacional. Desde el humor, desde el teatro como juego y desde la manipulación de los géneros se ha ganado la atención de un público amplio, convirtiendo el escenario en un paisaje para la exposición en abierto de los temas que golpean nuestras vidas. En este caso nos hablan de memoria, sobre la relación entre la buena memoria y la buena democracia, teniendo de fondo los traumas no resueltos de nuestra memoria histórica.




Como ocurre en todos los trabajos de Chévere, el trabajo de documentación previa resulta una parte fundamental de su trabajo (o al menos eso parece por lo precisos que son sus montajes). Este proceso inicial tiene como detonante el acto de recepción del cuadro de Castelao "La última lección del maestro" que organizó el gobierno de la Xunta de Galicia en el año 2018 desde Argentina, para ser la pieza protagonista de una exposición sobre la educación en el primer tercio del siglo XX. El por entonces presidente del gobierno gallego, Alberto Núñez Feijoo, definió el cuadro como un homenaje a los maestros dándole intención narrativa al acto. Xron, dramaturgo y director de la obra, explica que "al ver la fotografía de las autoridades rodeando el cuadro, tendido sobre una mesa, enseguida advertimos el parecido de la escena con el famoso cuadro de Rembrandt que retrata una disección anatómica en público: La lección de anatomía del Dr. Tulp. Y entendimos aquel acto de recepción como una especie de lección de anatomía de la memoria, y el lugar en el que fue presentado, la Ciudad de la Cultura, como uno de esos teatros anatómicos en los que tenían lugar las disecciones en el Ámsterdam del siglo XVII".

El cuadro lo pintó Castelao por encargo en 1945 para un acto en memoria de Alexandre Bóveda (la persona que sale retratada en el cuadro), un joven funcionario fusilado por los golpistas tras un juicio farsa. Uno de los miles de asesinados en Galicia, una tierra en la que no hubo guerra civil ni existieron dos bandos, sino víctimas y criminales. Tras esta vuelta de la obra, con la peculiar apreciación que de ella tuvo Feijoo, Chévere se planteó ¿Por qué ocultó el gobierno gallego el nombre del protagonista del cuadro? ¿Por qué ocultó que fue asesinado por los autores del golpe de Estado de 1936? ¿Por qué presentó el cuadro como un homenaje a la educación si para su autor se trataba de un homenaje a las personas asesinadas por el fascismo? ¿Qué ocurre con nuestra memoria colectiva?» Xron concluye que «el acto se transformó en una toma de posesión de la palabra, que evidencia la intención de crear realidades alternativas a los hechos históricos.





La obra utiliza el cuadro como hilo conductor de la historia del regreso de la última obra de Castelao en el exilio, cuando estaba casi ciego. Con esta premisa como eje vertebrador, Xron compone una maquinaria fabulosa, en la que cada pieza encaja con una asombrosa precisión para construir un relato fascinante, a mitad de camino entre el teatro documental y la reivindicación de la memoria histórica y la necesidad de plantearnos la obligación de tener memoria para que la democracia sea real. El cuadro conocido como el "Guernica gallego" por ser el reflejo de la barbarie de la guerra civil y de la matanza ejecutada por los nacionales en Galicia, una tierra en la que no hubo guerra civil ni existieron dos bandos, sino víctimas y criminales. Una obra representativa del dolor de tantos exiliados que no pudieron volver a pisar su tierra, y que desde la distancia la lloraban, la añoraban y la honraban, con homenajes como este cuadro lleno de simbolismo.





Este fabuloso e hipnótico montaje nos propone recomponer la historia mediante un viaje inverso en el tiempo, en el que comenzaremos por la recepción del cuadro para ser protagonista de una exposición en la Ciudad de la Cultura de Santiago, para ir descubriendo todo el simbolismo que trae consigo esa pintura, toda la historia de la represión de un pueblo durante la dictadura, hasta llegar al acto en memoria de Alexandre Bóveda en el Centro Ourensán de Buenos Aires (Argentina) el 17 de agosto de 1945, en el noveno aniversario de su ejecución a manos de los golpistas militares, declarado Día de los Mártires de Galicia por la comunidad gallega en el exilio. La compañía explica que han creado un dispositivo documental en el que se entrelazan las voces de numerosos testigos, dialogando con la historia personal de una mujer que sufre alteraciones de la memoria debido a un daño cerebral adquirido, provocado por un derrame cerebral que sufrió al recibir el cuadro de Castelao. El resultado es un recorrido visual que nos invita a comprender cómo se construyen las narrativas de la memoria y cómo se cuestionan.




A todo esto que hemos contado hay que hablar de la complejidad de una propuesta accesible para todas las personas. Mientras uno de los intérpretes va narrando todo lo que ocurre en escena (algo que nunca pensábamos que pudiese ser tan necesario para que un buen número de personas puedan disfrutar de la obra), otros dos van alternándose para transmitir lo que se dice en escena mediante el lenguaje de signos. Todo esto engrandece la pieza, a la vez que la vuelve mucho más compleja, mucho más precisa en todo lo que ocurre. Según explica la compañía "la propuesta explora las posibilidades narrativas de la audiodescripción, integrándola en escena a través de «una voz narradora que cuenta, toca, huele, describe, acompaña y conduce. Una forma de reconocer y familiarizarse con otras maneras de percibir y contar lo real, aunque no sean las nuestras»". Una pieza más de este gran montaje, que nos hace pensar que mientras no lleguemos a todos, la realidad no será contada de manera íntegra, ya que estaremos dejando fuera a una parte de la población.



Todo el montaje funciona como una máquina perfectamente engrasada. Hay montajes en los que el texto es lo primordial, en otros son las interpretaciones de los actores lo que lleva el peso de la función. En este caso, tanto el texto como el elenco son meras piezas de ese engranaje superior, de esa maquinaria perfectamente sincronizada para crear esta historia, para ampliar el foco de la historia a todos los presentes. El elenco formado por Borja Fernández (encargado de la audiodescripción en directo), Marcos Pereira y Gema Santos (encargados de contar la historia mediante la lengua de signos), Miguel de Lira y Patricia de Lorenzo. Todos ellos hacen un trabajo minucioso, impecable, como peones de una construcción, como piezas indispensables de una maquinaria, como el engranaje que hace que todo funcione. Cada uno de ellos sabe en todo momento lo que tiene que hacer, casi de forma autómata, en una sincronización precisa que engrandece aún más la obra.



Estamos ante un montaje en el que la parte técnica destaca por encima de todo. Desde las maravillosas maquetas (realizadas con impresiones 3D) de los diferentes escenarios por donde discurre la historia hasta los diferentes elementos que los intérpretes van desplegando en escena, toda la escenografía creada por Chévere nos sumerge en un universo único, fantástico, en el que un halo de misterio lo recorre todo, mientras nos van descubriendo los diferentes elementos de la historia. En este espacio escénico tan vacío, en el que son los propios intérpretes los que van construyendo la escena, resulta fundamental la delicada iluminación de Fidel Vázquez, jugando con maestría con la luz, las sombras y las penumbras. No podemos dejar de nombrar el rotundo espacio sonoro creado por Xacobe Martínez Antelo, impecable y tan necesario en la obra. Por último, hay que nombrar el vestuario de Uxía Vaello.




En definitiva, estamos ante un prodigio técnico, que desde un descomunal engranaje de todo el equipo consigue contarnos una historia de memoria, de la lucha de un pueblo, de verdades contadas a medias, de la necesidad de una memoria real para llegar a una democracia plena. Pocos montajes verán esta temporada en los que la precisión de cada uno de los elementos que la forman consigan que todo parezca moverse al unísono en escena. Una maravilla que sube la apuesta al ser totalmente accesible, algo que además lo hacen los intérpretes en escena. Chévere vuelve a conseguir desde la estética y lo formal un montaje portentoso, abrumador, en el que sobrevuelan muchos temas, unos que son los hilos conductores de la historia y otros que vienen explícitos de la propia ejecución de la obra. No dejen de verla, de escucharla, de sentirla. Disfruten de este viaje con todos los sentidos, déjense llevar por una historia tan necesaria y por todas las reflexiones que arrastra.

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Teatro: Teatro Valle-Inclán. Sala Francisco Nieva.
Dirección: Plaza de Lavapiés. Calle de Valencia 1.
Fechas: Del 8 de Octubre al 8 de Noviembre. De Martes a Domingo a las 18:00.
Duración: 1 hora 50 min. aprox.
Encuentro con el equipo artístico: Jueves 29 de Octubre
Función matinal: 3 de Noviembre a las 12:00
Funciones en galego con sobretítulos en castellano: 24 y 25 de Octubre
Visitas táctiles: 18 de octubre y 31 de octubre a las 17:00 y el 3 de noviembre a las 11:00. Estas visitas permiten conocer previamente el espacio escénico, la escenografía y elementos de utilería y vestuario, entre otros.
Entradas: Desde 12,50€ en entradasinaem.


Programa de mano en lectura fácil, concebido para facilitar la comprensión de los contenidos a personas con discapacidad intelectual, mediante un código QR desde el que se puede acceder a una versión digital accesible del programa. Asimismo, podrá solicitarse vía email material de mediación del montaje para las personas con sordoceguera.


EQUIPO

Una creación de

Chévere

Dramaturgia, dirección y documentación

Xron

Reparto

Borja Fernández, Miguel de Lira, Patricia de Lorenzo, Marcos Pereira y Gema Santos

Escenografía

Chévere

Iluminación

Fidel Vázquez

Vestuario

Uxía Vaello

Espacio sonoro

Xacobe Martínez Antelo

Asesoramiento lingüístico

Rosa Moledo

Asesoramiento sobre lengua de signos

Ángela Ibáñez

Asesoramiento para personas ciegas

Paula Varela

Adaptación a la LSE

Carla Méndez

Ayudante de vestuario

Carmen Hortas

Diseño de cartel

Emilio Lorente

Fotografía

Sabela Eiriz

Tráiler

Miramemira

Adaptación del tráiler

Bárbara Sánchez Palomero

Realización de escenografía

Carlos Alonso (tratamiento) y Daexga (carpintería)

Producción ejecutiva

Chévere

Producción

Centro Dramático Nacional y Chévere

Con el apoyo de

Agadic-Xunta de Galicia

En colaboración con

Concello de Ames y Auditorio de Galicia



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