Nos acercamos al Gran Teatro Pavón en esta desapacible tarde lluviosa, para pasar un rato tan divertido como sorprendente. Una historia que nos atrapa desde la primera escena, por su originalidad y sus continuas sorpresas, dejando al público tan alucinado como a alguno de los protagonistas. Una obra que juega con nosotros y con los cuatro intérpretes, en un ingenioso artificio de realidades paralelas que no dejan títere con cabeza. Una comedia de enredo muy interesante, en el que cada escena es un nuevo giro que no deja de sorprendernos.

Dos parejas, con muchas cosas en común pero muy distanciados dentro de su relación. Dos arquitectos, dos sanitarios, dos parejas que podrían simbolizar a cualquier pareja de la clase media. Con los problemas típicos de la rutina, de los trabajos agotadores, de la responsabilidad y las prisas que ahogan a los trabajadores y poco a poco van minando las relaciones. Lo que parecen dos relaciones casi idílicas comienzan a hacer agua cuando por una grieta se cuelan la vida de la otra pareja. Lo que parecía una historia de amor se convierte en una cárcel, en la que dos de sus miembros intentan de cualquier manera volver a colarse por esa grieta que les cambie la vida.

Esta
producción de Secuencia 3 es una comedia psicológica, en la que la historia va entrelazándose sobre si misma, en la que nada es lo que parece y algunos personajes viven una doble vida... sin salir de su casa. Tildados de locos por haber tenido un episodio un tanto extraño, el lío comienza y la comedia se desata en esta doble casa, en la que puede pasar de todo, entre los inesperados y efímeros apagones de luz. Dos historias que se entrelazan para cambiar las vidas de sus protagonistas.

El texto de Paco Mir y Gabriela García es ingenioso y muy divertido, con un punto de thriller psicológico y una realidad algo distópica en la que todo puede pasar. Un texto con gran ritmo, que como toda buena comedia se va acelerando conforme crecen los conflictos. Otro de los puntos interesantes de esta historia es la verosimilitud de casi todo lo que pasa a lo largo de la historia. Dos parejas que aparentemente son felices, pero que viven en un constante teatrillo para contentarse unos a otros. Un hecho aparentemente puntual y anecdótico puede llevar a cambiar el rumbo de sus vidas, poniendo en valor sus intereses personales por encima de la pareja. El paraíso a veces es una trampa de la que no se sabe, o no se quiere, escapar. Pero hay instantes que pueden cambiarlo todo, y dar un volantazo a la vida.

Paco Mir (miembro de Tricicle, que ha dirigido obras como "Políticamente incorrecto", "Spamalot" o "La cena de los idiotas") se ha encargado también de la dirección de la obra, con un resultado impecable. Con unos personajes perfectamente definidos y muy reconocibles, el director juega con el público en este salto de realidades, juegos de espejos e intersecciones de realidades paralelas. Un ingenioso montaje que alcanza su punto álgido en las escenas en que conviven los cuatro personajes en escena, sobre todo en la fabulosa última escena, en la que los diálogos entrelazados hacen de la escena una locura divertidísima. Mir sabe marcar el ritmo de la obra en todo momento, jugando con momentos de más intimidad entre las parejas con otros más alocados, sobre todo en los encuentros inesperados.

La historia nos lleva a un elegante espacio, que representa la casa de las dos parejas. Un relato que se desliza entre lo cotidiano y lo onírico, entre lo real y lo fantástico, para unir la vida de dos de los personajes protagonistas. Por un lado tenemos a Leticia y Gabriel, en el otro a Guillermo y Luz, dos parejas que aparentemente viven unas vidas tranquilas, con sus rutinas y sus cotidianeidad, con las peculiaridades que puede tener cualquier relación de una clase media alta acomodada. Pero una noche, todo cambia. En la soledad de sus casas, Gabriel y Luz (ambos arquitectos) trabajan en sus proyectos mientras sus parejas se encuentran de viaje. Un inesperado corte de luz lo cambia todo. De repente sus mundos se encuentran, los dos cruzan la frontera que separa sus vidas, para encontrarse en un lugar que los dos consideran su casa, pero que ninguno reconoce en su totalidad. La cocina o el dormitorio, no son los de su casa, solo el salón parece intacto para los dos. Los dos se asustan de la presencia del otro en la que creen que es su casa, "invitando" al otro a que abandone su vivienda o llamarán a la policía. Pero el encuentro dura apenas unos minutos, porque otro apagón devuelve las cosas a la normalidad previa.

Pero este encuentro no deja nada en su lugar anterior, los dos quedan obsesionados por este episodio. Al contárselo a sus parejas, Leticia y Guillermo reaccionan de forma diferente, aunque ninguno de los dos se creen ni una palabra de lo que les dicen. Y ahí empieza el lío. Porque lejos de quedar en un hecho aislado, los encuentros en ese "espacio neutral", mezcla de las dos casas, se van repitiendo cada vez con más frecuencia, cada vez de forma más irracional pero más buscados. Luz y Gabriel empiezan a obsesionarse con la forma en la que poder encontrarse, mientras que sus parejas los llevan al psiquiatra pensando que se han vuelto locos. Cada nuevo encuentro va afianzando la relación entre ellos mientras los va distanciando de sus parejas. Pero en este universo paralelo las reglas no son las mismas, y deben encontrar la manera de saber como poder cruzar esa frontera siempre que quieran, para poder verse. Unos encuentros que pueden cambiarlo todo, si consiguen mantenerse juntos el tiempo necesario para tomar las decisiones que lo cambiará todo.

Esta divertida comedia funciona a la perfección por el gran trabajo del elenco, formado por
Diana Palazón en la piel de
Leticia,
Sergio Mur dando vida a
Gabriel,
Dafne Fernández interpretando a
Luz y
Fernando Andina interpretando a
Guillermo. Cuatro personajes de muy diferente perfil, que conviven en una tranquilidad que se ve sacudida por ese hecho onírico que hace que Gabriel y Luz se conozcan y se den cuenta de que sus vidas no son lo que desean. Hay que resaltar la química que existe entre los cuatro intérpretes, lo interiorizados que cada uno de ellos tiene su papel, desde el sobreprotector y empalagoso Guillermo a la celosa y entregada Leticia, pero sobre todo están muy bien tratados los papeles de Luz y Gabriel, que son los que más evolucionan a lo largo de la obra. Desde su conformismo inicial, centrados ambos en su trabajo, hasta el enamoramiento final, pasando por el pánico ante una situación que les hace pensar que se están volviendo locos (a ellos pero sobre todo a sus parejas). Impecables los cuatro actores, que nos divierten con su naturalidad y sus conflictos.

Toda esta historia sucede en la casa de las dos parejas, en una sencilla pero eficiente escenografía, diseñada por Juan Sanz (responsable también del diseño del vestuario). Un cálido escenario formado por diferentes planos construidos por listones de madera, que construyen las diferentes entradas de la casa (la de la calle, la cocina y el dormitorio). Otro de los elementos clave del montaje es la iluminación diseñada por Raúl Baena y Eduardo Vizuete, que marcan los momentos en que los personajes cambian de realidad, mientras que en el resto de las escenas juegan con tonalidades cálidas para enfatizar la sensación del hogar. Por último tenemos que hablar de la música original y el espacio sonoro creados por Juanfran Padilla, que le da al montaje un halo de misterio e intriga, mientras que la música simboliza las relaciones de las parejas.

En definitiva, estamos ante una interesante propuesta que navega entre lo cotidiano y lo fantástico, para construir una comedia inteligente, sorprendente, que nos va atrapando con cada nuevo giro de guion. Una trama muy bien construida nos atrapa desde el inicio por su originalidad, por la incertidumbre, por la intriga de lo que puede pasar, por la necesidad de conocer más sobre esos mundos paralelos que colisionan en ese salón de una casa, que son dos. Con un fantástico reparto, esta comedia hará las delicias de todo el que vaya a verla. Le auguramos un gran éxito, y esperamos que se mantenga mucho tiempo en cartel, para poder conocer más de esos dos mundos que transcurren en paralelo para converger y cambiarlo todo.
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Teatro: Gran Teatro Pavón
Dirección: Calle Embajadores 9.
Fechas: Del 30 de Septiembre al 25 de Octubre. De Martes a Jueves a las 19:30, Viernes y Sábado a las 19:00, Domingos a las 19:30.
Duración: 71 hora 30 min.
FICHA ARTÍSTICA
DAFNE FERNÁNDEZ
ES LUZ
SERGIO MUR
ES GABRIEL
DIANA PALAZÓN
ES LETICIA
FERNANDO ANDINA
ES GUILLERMO
PACO MIR
DIRECTOR
PACO MIR Y
GABRIELA GARCÍA
AUTORES
EQUIPO ARTÍSTICO
CARLOS HEREDIA
AYUDANTE DE DIRECCIÓN
JUAN SANZ
DISEÑO DE ESCENOGRAFÍA Y VESTUARIO
RAÚL BAENA Y
EDUARDO VIZUETE
DISEÑO DE ILUMINACIÓN
JUANFRAN PADILLA
MÚSICA ORIGINAL Y ESPACIO SONORO
HAWORK STUDIO
DISEÑO GRÁFICO
(ALBERTO VALLE, SARA RUIZ Y MÓNICA QUIÑONES)
JUAN CARLOS ARÉVALO
FOTOGRAFÍA DE ESTUDIO
PEDRO GATO
FOTOGRAFÍA DE ESCENA
DAVID GONZÁLEZ
VÍDEO
ROBERTO PALACIOS
PELUQUERÍA Y MAQUILLAJE
SECUENCIA 3
PRODUCCIÓN EJECUTIVA
MARINA FELIU
DIRECCIÓN DE GESTIÓN
INMA ALMAGRO
COORDINADORA DE PRODUCCIÓN
LUIS GARCÍA
COORDINACIÓN TÉCNICA
BEATRIZ TOVAR
COMUNICACIÓN
ADRIÁN CHICO Y BORJA GALÁN
DISTRIBUCIÓN
GESTORIA MAGASAZ
ADMINISTRACIÓN
MIGUEL ÁNGEL OCAÑA
TRANSPORTE
UNA PRODUCCIÓN DE
SECUENCIA 3, TEATROS LUCHANA, AVANT EVENTS,
VANIA PRODUCCIONES, AL MAL TIEMPO BUENA CARA,
HAWORK STUDIO, MAGASAZ Y AGENTE KAPLAN