Esta
producción de Nuevenovenos ("Le es fácil flotar", "Cuidado con el perro", "G-Nesis", "Cervantes de boca en boca")
es una divertida y corrosiva comedia que plasma con audacia muchas de las problemáticas del barrio de Lavapiés, que podrían extrapolarse en su mayoría a cualquier barrio de Madrid, o incluso de cualquier gran ciudad. La vida a la carrera, el problema de la vivienda y los pisos turísticos, la gentrificación, la precariedad laboral o la vulnerabilidad de los inmigrantes que viven en el filo de una sociedad que no los admite pero les utiliza. Todo esto asoma en esta vertiginosa historia que nos lleva a las bulliciosas calles de este popular barrio madrileño, para impregnarnos de toda su esencia, de todo su bullicio intercultural, de esos vecinos de toda la vida (cada vez menos) que siguen reclamando su parte del barrio, y de todo el ajetreo de gente de todo tipo y condición que transita sus calles a cualquier hora del día o de la noche. En una de esas tardes se sitúa nuestra historia, en una serie de desgraciadas coincidencias que acabaron de la peor manera.

Eva Redondo ("Homenaje a Billy el Niño", "Hombre por necesidad", "Fucking Mickey Mouse", "Vitalicios (sainete negro) vacío") ha escrito esta pieza basándose en una experiencia personal, lo que se suele denominar como basada en hechos reales. Una experiencia propia que, con la escritura de esta pieza, le ha servido también como catarsis, como terapia para intentar entender lo que ocurrió e intentar cerrar heridas y ahuyentar miedos. Un incidente contado desde la comedia más gamberra, con un ritmo apabullante y frenético (como es la vida del barrio) para abocarnos al borde del precipicio, al final ya conocido, que nos han desvelado al comienzo de la función. Un puzle que va encajando conforme avanzan las escenas, una narrativa cercana que nos hace entrar de lleno en el relato, como si estuviésemos acompañando a Eva en su periplo por Lavapiés. La rotundidad con la que se suceden los acontecimientos nos encaminan a que todo se vaya colocando en su lugar correspondiente, a la vez que vamos conociendo un poco mejor a Eva, que se va sincerando con el público y reconociendo algunos rasgos de su carácter, que la han abocado a una situación límite, en el trabajo, en sus relaciones personales... incluso con su color de pelo.

La obra comienza con una especie de sinopsis o manual de instrucciones sobre lo que va a suceder a lo largo de la representación, incluida una pequeña aportación del público. Tras este prólogo inicial, nos situamos en el barrio de Lavapiés, para acompañar a Ana en su periplo por el barrio, en una aciaga tarde a la salida del trabajo, en la que un cúmulo de circunstancias acabarán con un inesperado suceso. Un desconocido que se cruza con ella por la calle le da un puñetazo sin ningún motivo ni explicación posterior. Una agresión que ven muchos transeúntes, muchos vecinos, muchas personas que pasaban por allí y lejos de hacer algo por ayudarla, continúan con su paso como si nada hubiera pasado. Una agresión, un hecho que debería movilizar a toda la calle, que pasa casi inadvertido para los viandantes, o que los que lo ven no hacen nada al respecto. ¿Es la velocidad de la vida que no nos deja pararnos a ayuda? ¿Es el individualismo extremo que hace que si no es con nosotros, el problema no nos incumba? ¿Hasta donde somos capaces de no actuar ante un hecho que pasa cerca de nosotros?
La obra nos lleva por las distintas zonas del barrio, para ir descubriendo a los diferentes personajes que van tejiendo esta historia. Desde la Plaza de Tirso de Molina hasta la de Lavapiés, cada uno de los personajes irá teniendo sus propios problemas, sus accidentes, sus vidas irán precipitándose por las diferentes zonas del barrio, hasta colisionar todas en el mismo punto. Las diferentes problemáticas del barrio (y de la sociedad) se van plasmando en las diferentes historias, para llegar a entender a cada uno de esos testigos silenciosos, que prefieren proseguir su camino que pasarse a ayudar. Una comedia alocada que se va desmelenando hasta desembocar en este vertiginoso cruce de caminos que acaba en el lamentable incidente y la nula ayuda a la víctima.

Sin lugar a dudas, uno de los puntos fuertes de este montaje es el fantástico elenco, que desprenden energía y buen rollo, compenetrándose a las mil maravillas y cambiando de personaje con una pasmosa facilidad. Con
Eva Redondo como eje sobre el que pivota la historia, le acompañan en escena
Irene Barsanti, Fran Gil-Ortega y Javier Madruga, interpretando a todos los personajes que fueron protagonista aquella rocambolesca tarde. Un elenco divertido, que transmite la energía necesaria a cada personaje, mientras van montando cada escena, cada escenografía, cada nuevo lugar por el que Eva y los diferentes personajes se van moviendo, de una heladería a una restaurante árabe, de una tienda de comestibles al portal de la abuela de uno de los personajes. Diferentes escenas, distintos lugares, todos escenificados con gran ingenio y mucha habilidad por parte de los intérpretes. Un trabajo impecable de todos ellos.

En definitiva, estamos ante una acertada radiografía de lo que es el centro de Madrid, más concretamente en barrio de Lavapiés. Desde la ironía, el humor ácido y mucha mala leche, la obra consigue transmitir toda la vorágine de las calles, toda la diversidad que se respira en el barrio, toda esa caótica masa de gente que parece no pararse ante nada. Acertadísimo el enfoque de la función, intercalando las diferentes historias para presentarnos un collage que nos enseña de forma muy acertada el caótico universo que son las calles del barrio. Una pena que solo haya estado programado un par de días, esperemos que regresen pronto.
---------------------------------------------------------------------
Teatro: Nave 73
Dirección: Calle Palos de la Frontera 5.
Fechas: Días 3 y 4 de Octubre. Sábado y Domingo a las 20:00.
Duración: 90 minutos.
Entradas: Desde 12€ en
Nave73.
ficha artísticaAUTORÍA
Eva Redondo
DIRECCIÓN
Eva Redondo, Fran Gil-Ortega, Irene Barsanti y Javier Madruga
INTÉRPRETES
Irene Barsanti, Fran Gil-Ortega, Javier Madruga y Eva Redondo
DISEÑO DE ILUMINACIÓN
Leticia L. Karamazana