Partiendo de un texto excelente, a modo de comedia, cuya
historia despide un aroma a Tennessee Williams, sin superarlo,
pero sin desmerecerlo en absoluto, nos cuenta un “polvo” de fin de semana entre dos compañeros de trabajo en Nueva
York, que se convierte en un combate amoroso entre la realidad y la ilusión. El
lecho de esta pareja de vidas mediocres cargadas de cicatrices y un horizonte
gris se nos presenta como un ring pugilístico o un tablero de ping-pong donde
las palabras de Johnny (el amante, Guillermo
Manuel Ortega) parecen empeñadas en rescatarnos del dolor, del desgaste de
la existencia y de su mezquindad.
La vida… y nada
menos. Johnny frente al mundo, junto a su desencantada musa, Frankie (Fátima Baeza).
