Es buen momento este de cenas de empresa y cogorzas de compromiso para enfrentarse a esta comedia sobre la vida intrínseca de nuestros jefes y trabajos. También es de celebrar que aparezca por fin alguna versión teatral sobre el director de cine Lars von Trier, con esa acidez característica con la que cubre todo lo que toca y del que soy confeso admirador. Se agradece.