Teatro: Jane Eyre. Teatro Español

La fuerza de una persona para poder sobreponerse a los golpes que le va dando la vida, la dura lucha diaria por tener que demostrar que se es una persona integra y con principios, una mujer en la salvaje selva machista en la que le toca vivir. Una heroína que por tener las ideas claras sobre si misma como mujer y sobre su relación con quienes le rodean, sufre la incomprensión de su entorno, proclive a dejarse llevar por los "estándares" de la época. Una vida llena de vicisitudes por el simple hecho de ser una persona íntegra y consecuente consigo misma.
Jane Eyre es mucho más que un personaje de novela, es el ejemplo de como deberíamos ser como personas, respetándonos a nosotros mismos y al prójimo, tratando a todas las personas como iguales. Un símbolo de la rebeldía, de la perseverancia, de la lucha contra la injusticia por el papel que la sociedad de su época le asignaba a la mujer. Mujer valiente pese a los maltratos sufridos en el orfanato, por una vida marcada por la desgracia (con la pérdida de sus padres, de su mejor amiga del orfanato...) que la hizo mantenerse firme en sus convicciones, en su idea de la igualdad entre las personas, sin diferenciar nivel social o sexo. Un ejemplo de como buscar el amor sin cegarse por el camino fácil, buscando mantener sus principios ante todo, un doloroso camino para llegar al fin buscado, el amor desde la igualdad total entre los enamorados.


El Teatro Lliure estrenó la pasada temporada esta contundente e impactante versión de la famosa novela de Charllotte Brönte, que como su hermana Emily Brönte ("Cumbres borrascosas"), tuvo que firmar bajo seudónimo de Currer Bell para que la obra pudiera ser publicada. Considerada una de las primeras novelas feministas, es un relato que nos habla de lucha, de superación ante la adversidad, de la pelea constante de la protagonista por la igualdad, por su dignidad y por la libertad entendida como permanecer firme a sus ideas, sin tener que bajar nunca la cabeza por nada. 

Esta versión ha sido traducida al español, tras su representación en catalán la pasada temporada. El texto ha sido adaptado por Anna María Ricart y dirigido por Carme Portaceli, construyendo una obra majestuosa, en la que se han introducido pasajes de la precuela "Ancho mar de los Sargazos", de Jean Rhys, para dar detalles sobre la vida de uno de los personajes, que no se incluían en la novela de Brönte. El resultado es una delicia de principio a fin, con momentos dolorosos, pero con una estructura compacta, un desarrollo muy vivo y unas interpretaciones sobresalientes.



La directora se ha confesado siempre una admiradora de este personaje, confesando que llevaba años queriendo adaptar el texto. La emoción con la que habla de Jane Eyre nos da una pista de lo que ha debido ser para ella esta experiencia. Para la directora, esta novela "Es una ventana a través de la cual Charlotte Brontë nos enseña su visión del mundo, donde opina sobre la diferencia arbitraria entre clases y hace especial mención al papel de la mujer en el mundo". Para la directora de este maravilloso montaje "uno de los aspectos que más me interesa de la obra es que Jane tiene ese instinto de salvaguardar su dignidad y libertad, los principios que tiene, cómo los pelea desde pequeña. Conoce al gran amor de su vida y ni eso la frena en su lucha por su libertad. Es el viaje de Jane Eyre hacia su independencia".

Portaceli no escatima a la hora de crear un montaje contundente, desde una elegancia y sobriedad iniciales, que poco a poco se va convirtiendo en una montaña rusa de sentimientos y experiencias, tanto visuales como psicológicas. Un placer para los sentidos poder disfrutar de un montaje tan bien estructurado y con tanta potencia, tanto en lo que transmite como en la manera de hacerlo. Por encima de todo, en palabras de la directora, "Jane Eyre es una obra romántica donde la lucha por la libertad es el impulso que guía a la protagonista en un mundo donde las mujeres no la podían alcanzar".



La novela, publicada en 1847 es una mordaz crítica a la Inglaterra isabelina de la que forma parte. El relato tiene numerosas referencias autobiográficas, lo que hace que cada parte de la vida de Jane sea contada con tanto entusiasmo, llegando a cotas de detalle asombrosos en cada uno de los distintos episodios de los que habla. Brönte rompe con los estereotipos y convenciones de la época al poner a una mujer que tiene claro lo que quiere, como elemento principal de la novela, rompiendo así todos los esquemas de la época

La obra se estructura en cinco momentos relevantes de la vida Jane Eyre, en los que podremos ver su evolución personal, siempre fiel a unos principios indestructibles de igualdad y confianza en si misma. La infancia en Gateshead junto a su tía, la etapa en la escuela Lowood, su etapa de institutriz en Thornfield, la vida con la familia Rivers, que le acoge en el peor momento, y el reencuentro con Rochester. Durante toda la obra vemos la evolución de una niña rebelde que poco a poco se convierte en una mujer que, pese a las adversidades, va empoderándose y creyendo en si misma como mujer y como igual a las personas que le rodean. Lejos de adaptarse a las convenciones establecidas por la sociedad de la época, Jane busca su propia identidad, cimentada en la confianza en si misma y en la necesidad de enfrentarse al mundo desde la igualdad.


Ariadna Gil se apodera de Jane Eyre para hacerla suya desde el primer momento, su poderío sobre la escena se impregna de la fuerza del personaje para crear una mujer que nos seduce y nos conmueve, a la que vemos sufrir y levantarse ante la adversidad una y otra vez. La actriz realiza una interpretación sublime, con una transformación a lo largo de la obra que nos emociona. Una niña dulce y asustada que recibe su primer revés, la chica alegre y que coge vuelo en el orfanato pese al segundo gran golpe que recibe con la muerte de su amiga, la institutriz ejemplo de rectitud y saber hacer, que pese a su inestimable trabajo debe huir por que se siente traicionada. Por último la vemos inmensa al enfrentarse a Sr. John, mirándole a los ojos, de igual a igual, sabiendo que le ampara la razón.

Para Gil "es un personaje muy agradecido cuando alguien le trata mal" y resalta que "además de contar una trascendencia vital, cuenta muchas cosas, es una historia de amor y de superación". Con estas dos premisas nos muestra un personaje fuerte, que se va haciendo a si mismo, una mujer muy generosa con el prójimo, que es capaz de dejar pasar y alejarse del amor de su vida porque entiende que no juegan en igualdad de condiciones. La actriz, con su figura frágil y su mirada melancólica, consigue que Jane parezca un personaje que crece a lo largo de la obra, cambiando incluso de mirada, con un gesto de seguridad en las secuencias finales que nos haría seguirle a donde nos pidiese.



En el papel de Rochester está un inconmensurable Abel Folk que destila amor y temperamento en cada escena de la obra. Folk confiesa que su personaje "no tiene una única arista, ha sufrido mucho. Él se siente desnudo ante esta mujer que consigue que él vuelva a sentir. Es un personaje que viene de un lugar extremo y ella le devuelve la confianza en el ser humano". El personaje que nos presenta el actor es un ser atormentado por la vida que le ha tocado vivir, en su mayor parte impuesta. Esto se va descubriendo a lo largo de la obra, en una evolución descomunal del personaje, capaz de hacer cualquier cosa por la persona que le ha devuelto a la vida. Un hombre, como dice el propio Folk, con mil aristas que pulir, con una mochila muy grande a cuestas, una soga que le va ahorcando poco a poco hasta la llegada de Jane, la persona que le devuelve la ilusión.




Junto a ellos, el resto del reparto compaginan papeles de mayor o menor relevancia. Gabriela Flores está estremecedora en el papel de Bertha, con momentos sublimes cuando recuerda su vida y el porque de su estado actual. La actriz desborda energía en cada escena, interpretando a un personaje al que se la dado mucho más protagonismo en esta versión. El resto de actores tienen que desdoblarse en varios personajes hasta la veintena que aparecen en la historia. Pepa López, un seguro de vida en cualquier papel que interprete, pone la tranquilidad y mesura en muchos momentos de la obra. Pasa de un personaje odioso como la tía Reed a otro delicioso como Lady Ingram o la Srta. Temple, sin que decaiga la interpretación en ninguno de los registros.

Magda Puig es la delicadeza y elegancia de los personajes femeninos que van cruzándose por el camino de Jane. Interpreta hasta seis personajes entre los que destacan Adéle, Blanche o la Srta. Rosamond. Un amplio abanico de personajes en el que muestra muy diferentes interpretaciones. Jordi Collet destaca por su interpretación de un temible Blocklehurst, que nos deja de piedra, además de un par de personajes menores. Por último Joan Negrié son deja helados con su frío y calculador St. John, pero también da vida al cura, a un vecino y al Dr. Carter.


Junto a este gran elenco tenemos una "banda sonora" que nos acompañará desde el mismo momento que accedemos a la sala. La atmósfera creada por la música en directo nos traslada con suave dulzura a ese mundo turbulento en el que vive Jane Eyre, pero con una suave intención de nos mete de lleno en la escena incluso antes de comenzar. La pianista Clara Peya (responsable de toda la partitura) y la violonchelista Alba Haro nos seducen en muchos de los momentos clave de la obra, dando a un más potencia a lo que está sucediendo en escena. Muy interesante es el "momento musical" en el que Bertha (Gabriela Flores) se adentra en su pasado para dar las claves de su personaje.



La elegancia del montaje llega a la escenografía, exquisitamente resuelta por Anna Alcubierre (con Judit Colomer como ayudante). La sencillez aparente del comienzo, con un espacio en tonos claros presidido por unas puertas va mutando a lo largo de la obra. Unos espejos a los lados dan una sensación de mayor amplitud, de un mundo por explorar. Estas paredes irán variando a lo largo de la historia con las impactantes proyecciones creadas por Eugenio Szwarcer, capaz de hacernos sentir la tranquilidad de un campo o la inquietud de un incendio. A esta creación de ambientes tan diferentes ayuda también la iluminación de Ignasi Camprodon (diseñada por Pedro Yagüe). 

El vestuario contrarresta con la escenografía, con negro y gris. Un elegante diseño de Antonio Belart que se muestra atemporal. La propia Portaceli decía que tanto la escenografía como el vestuario ha sido buscado en esas tonalidades, ya que "es intemporal porque esta historia sigue sucediendo, es una lucha por la libertad y la dignidad".



Una obra en la que todo encaja, con cada elemento del montaje medido en su justa medida para que no sobre ni falte nada. Jane Eyre es un personaje especial, cargado de pasión, sensatez y fuerza, con una libertad que es la que marca su vida. Un caramelo para cualquiera a la hora de abordar un proyecto, el encontrarse con un personaje tan interesante sobre el que gira toda la obra. Un contundente alegato feminista, de sentido común, de como las personas deben intentar convivir en un espacio de igualdad, sin distintos rangos por cuestión de sexo o posición social. El montaje de Portaceli convence de principio a fin, con momentos que te pondrán la piel de gallina y otros que te encogerán el corazón.
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Jane Eyre
Teatro: Teatro Español
Dirección: Calle Príncipe 25.
Fechas: De Martes a Sábado a las 20:00, Domingos a las 19:00.
Entradas: Desde 5€ en teatroespanol. Del 5 al 21 de Octubre.


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