Teatro: No más besos. Teatro Lara

La vida en la gran ciudad puede volverse insoportable para mucha de la gente que viene de lugares más pequeños. El ritmo frenético, el estrés, el ruido, las distancias, todo parece agotador para poder subirse al ritmo impuesto por la urbe. Pero también hay gente que se adapta a la perfección, incluso prefiere vivir ajustada en la ciudad, en ese espacio en el que todos podemos pasar desapercibidos, en el que la multitud nos permite ser como somos. Pero hay comportamientos que también en las ciudades no se pueden evitar. Ese odio al diferente, a que cada uno pueda amar y ser amado como desee, incluso en las ciudades sigue habiendo mentes retrógradas que no lo entienden, que son incapaces de dejar a la gente vivir sus propias vidas, que se sienten con el poder de imponer lo que está bien o mal, acotando la vida a lo que ellos piensen.


La relación entre dos mujeres, que comienza de forma ocasional y se va cimentando ante nuestros ojos, con la atenta mirada del hostil mundo que les rodea. Un interesante reflejo de nuestra sociedad, en el que todo ocurre demasiado rápido, donde los miedos por salir de nuestro espacio de (mínimo) confort nos impiden avanzar, una selva en la que estas dos mujeres se abren camino. Una tierna e intimista historia que nos hace partícipes, a modo casi de vouyers, para ir conociendo el devenir de dos mujeres aparentemente muy distintas pero que se complementan a la perfección, llegando a lugares que ni ellas mismas conocían, y explorando sentimientos que nunca pensaron que pudieran tener. Crítica social, reflexión sobre la intransigencia del ser humano y sobre las desigualdades, pero sobre todo una preciosa historia sobre la vida, sobre el amor, y sobre lo abiertos que debemos estar a que en nuestra vida pasen cosas que no pensábamos. Cuando el corazón manda, el resto da igual.



El actor y director Oscar Olmeda ha sido el encargado de montar por primera vez en España esta obra, basada en la novela "Stop kiss" de la dramaturga Diana Son, donde se tratan temas tan de actualidad como la tolerancia, el amor, la identidad sexual, la homofobia, la soledad o la precariedad laboral. Tras su éxito en Broadway, parece que esta intimista propuesta lleva el mismo camino en nuestro país, donde no para de prorrogar en el Teatro Lara, donde lleva asentada desde mediados de año, con gran acogida por parte del público.

Miembro de la compañía Martes Teatro (con residencia en la sala Estudio), con la que trabaja como actor y director. En la faceta que nos ocupa hay que destacar la polivalencia de los montajes que ha llevado a cabo, dirigiendo obras tan diferentes como los infantiles "Peter Pan" o "La isla del Tesoro", clásicos como "El enfermo imaginario", "El zoo de cristal", "Terror y miserias del Tercher Reich" y "Bernarda Alba" o textos contemporáneos como "Hamelin" o "Como si fuera esta noche".


Olmeda ha creado una pieza sencilla y elegante, sin estridencias e intentando que todo discurra con normalidad, para que nos veamos implicados en todo lo que ocurre escena. Una obra que se va desgranando poco a poco, construyendo la sólida relación de las protagonistas mientras se nos va desvelando el final a modo de interesantes saltos temporales, que nos hacen ir completando el puzzle desde los dos lados de la trama, hasta converger en el punto medio, en el día que cambió sus vidas. En esta obra, además de asumir la dirección, Olmeda interpreta uno de los papeles secundarios que se cruzan en la vida de las protagonistas.


La historia nos sitúa en los años 90, en la ciudad de Nueva York, cuando dos mujeres cruzan sus vidas de manera casi fortuita y en situaciones vitales muy diferentes. Ambas son de fuera pero la vida les ha conducido a la gran ciudad. Callie vino para estudiar en la Universidad y se quedó mal viviendo en un trabajo que no le gusta, aunque disfruta al máximo de la ciudad. Por su parte Sara es una recién llegada a la ciudad, en la que ha aterrizado con una beca para ejercer de profesora en un instituto conflictivo y huyendo de su ciudad natal, en la que se sentía ahogada. Dos mujeres que convergen en un determinado momento de sus vidas, en las que las dos están desubicadas, y ambas ven el mundo de maneras muy distintas. Ambas necesitan de la otra sin saberlo, porque cada una aporta lo que falta en el hábitat de estas dos desconocidas que acaban siendo inseparables. Ellas se dejan llevar, se conocen y se divierten juntas, hasta que la vida les conduce hacia lugares que desconocían y se enamoran la una de la otra, en una evolución que vamos descubriendo poco a poco en la obra, y que nos descubre como la libertad para sentir debe ser primordial en la vida, ya que nunca sabes donde puedes encontrar a esa persona que te comprenda y te haga sentir alguien especial.



Son dos mujeres que se hacen amigas, las dos buscan cosas distintas de la vida. Mientras Callie vive atrapada en una vida "marcada" por una sociedad que no le deja cambiar, Sara es la vitalidad de la recién llegada, esa que sigue teniendo fe en la enseñanza como arma para sacar a los jóvenes de sus barrios conflictivos. Ella será el punto de inflexión que hará cambiar la vida de Callie, acomodada en una situación que, sin querer reconocerlo, aborrece. Las dos mujeres buscan su realización personal. En este cruce de caminos el destino de las dos cambiará para siempre. Ellas se dejarán llevar por sus sentimientos, pero será en entorno, una sociedad menos libre de lo que "publicita", la que les golpeará y les hará ver la cruda realidad de un mundo hostil con el amor homosexual.

Lo que parece un cuento de hadas puede convertirse en una pesadilla cuando entran en la ecuación factores externos que intoxican algo que parecía perfecto. Dos personas que dejan a un lado todo lo que conocían y dejan que la relación entre ambas fluya sin poner ningún tipo de barrera ni freno (como deberíamos hacer todos en nuestra vida). Ambas parecen, de entrada, personas incompatibles por su visión de la vida, pero es justo esa diversidad la que hace saltar la chispa, la que hace que todo encaje, la que consigue que dos personas se olviden de todo y amen sin pensar en las consecuencias, aunque éstas puedan ser trágicas al vivir en una sociedad, que lejos de apoyar la diversidad la castiga.


La obra habla de muchos temas que, aunque ambientados en la década de los noventa del siglo pasado, siguen de absoluta actualidad. La historia nos habla principalmente de la identidad sexual, lo que conlleva el hablar de tolerancia, dos realidades que van ligadas y que consigue entrelazar el texto de una manera soberbia. Pero tangencialmente a estos temas, existe un interesante análisis de la sociedad acelerada en la que vivimos. Una ciudad que te absorbe pero en la que cada uno estamos solos. La soledad de estar rodeado de gente. Todos te rodean pero nadie te comprende, nadie te escucha, nadie te ayuda. Un aislamiento que las protagonistas consiguen resolver mutuamente, encontrando en la otra esa tabla de salvación ante una ciudad alienada. Trabajos precarios, alquileres abusivos, el miedo al abismo de dejar el trabajo, como vemos el ser humano no ha cambiado mucho en los últimos 30 años... Pero ante todo la obra nos habla del amor sin barreras. Una preciosa y optimista historia de amor verdadero, que nos hace reflexionar sobre lo que somos y como debemos afrontar la vida, sin miedo a lo que venga, estando abiertos a cualquier nuevo camino que nos marque la vida.


Ellas son Callie y Sara, a las que dan vida Patricia Garó y Miriam Vázquez, que debido a las maravillosas interpretaciones que hacen y la química que desprenden, hacen que todo encaje de manera perfecta, sin artificios. Ambas conectan en escena desde el primer momento como lo hacen sus personajes, sabiendo que cada centímetro que se acercan es un paso más hacia el abismo de lo desconocido, pero saben medirlo, nos dan un poco más en cada momento, nos llevan de la mano para enseñarnos todo el camino recorrido.

Miriam Vázquez es la explosividad, la fuerza, la inocencia de una Sara que no tiene miedo a nada, solo a una ciudad que le intimida. Patricia Garó es la dulzura, la inseguridad, la decepción de una Callie que se adapta a una vida que no le gusta por miedo a intentar cambiar algo. Las dos actrices asumen perfectamente su rol, nos van descubriendo poco a poco sus miedos a la vez que vamos descubriendo el amor de ambas. Garó, que permanece en todo momento en escena, tiene unos cambios brutales, en los que las distintas situaciones la enfrentan. Un alarde interpretativo que le hace pasar del amor al llanto, del sufrimiento a la carcajada, aportando matices a cada escena. Unas grandes interpretaciones que engrandecen un contundente texto.



El resto de personajes que aparecen a lo largo de esta interesante composición de escenas, con los diversos saltos en el tiempo, serán los que nos ayuden a terminar de encajar las piezas de esta tierna y dolorosa historia, que nos conmoverá a la vez que nos dolerá, pero sobre todo nos avergonzará como seres humanos pertenecientes a una sociedad no muy diferente a la que nos cuenta la historia. El hilo conductor de la historia es la bonita relación que se crea entre las dos protagonistas, pero existen historias tangenciales que nos ayudan a conocer mejor lo que ocurrió. Y de eso precisamente se encarga el detective Cole, interpretado por Oscar Olmeda y que se dedica a indagar sobre lo que ocurrió aquella noche. Otro de los personajes importantes es George (al que da vida Jorge San José), amigo íntimo de Callie y que vive toda la relación entre ambas de cerca. En papeles más secundarios aparecen Rubén Riera interpretando a Peter (el novio al que abandonó Sara para irse a Nueva York) y Ángeles Porras, que interpreta varios personajes, como el de la enfermera o el de la señora Winsley.


El montaje cuenta con una sencilla escenografía, compuesta por tres espacios diferenciados. Con el salón de la casa de Callie como elemento central y principal, la historia gira entorno a ese espacio en el que se desarrolla y va creciendo la relación entre las protagonistas. A los lados se desarrollan las escenas que ocurren fuera de la casa, a un lado la comisaría y al otro el hospital. Incluso la parte delantera del escenario se convierte en la sala en la que las dos mujeres se reencuentran. Sencilla e ingeniosa, la escenografía marca claramente cada escena, con elegancia y con pulcritud a la hora del tránsito entre unas y otras. Para esta composición es imprescindible el diseño de iluminación creado por Julio Baó, que ayuda a tener más claros los distintos ambientes, cada uno con una tonalidad diferente, lo que sirve de gran apoyo a la composición de cada escena.


Una obra bella y desgarradora a partes iguales, que nos estremece y nos emociona por la intensidad y la verdad que desprende en cada escena. Una delicia que nos golpea en los momentos más inesperados, como ocurre con la vida misma. Un texto demoledor, unas actrices brillantes, que nos dejan al borde del abismo, ante nuestros propios miedos y enfrentados cara a cara ante lo que somos como seres humanos. Una propuesta que nos hace pensar, que nos dejará huella al salir del teatro, con muchas cosas rondándonos en la cabeza, por la belleza de la función y la dureza de lo que habla. Nos muestra de forma directa lo que es el ser humano, capaz de lo mejor cuando vive sin complejos, y de lo peor cuando está dentro de la burbuja de una sociedad que lo ahoga y lo empuja al abismo.
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No más besos
Teatro: Teatro Lara
Dirección: Corredera Baja de San Pablo 15
Fechas: Viernes a las 18:00.
Entradas: Desde 12€ en teatrolara, atrapalo. Del 10 de Septiembre al 27 de Marzo de 2020.


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