Teatro: Quitamiedos. Teatro de la Abadía.

Una distracción al volante provoca un accidente con trágicas consecuencias, pero lejos de acabar todo, es justamente aquí donde empieza la verdadera historia. La nueva creación de Kulunka Teatro es un prodigio de humor negro, ternura y buen hacer. Un montaje que nos pone frente a la muerte (incluso la traspasa) sin ningún miedo, con toda la naturalidad con la que nunca queremos hablar de ella.



Un joven de 39 años circula en su coche cuando la tarde presenta sus últimos rayos. Viene de una entrevista de trabajo, en la radio suena una canción de Elvis Presley que va canturreando. Aparentemente está contento. Se podría decir que no ha sido un mal día. De repente al llegar a una curva se escucha un frenazo seguido de un enorme estruendo que nos indica que algo grave ha sucedido. Cuando la mezcla de humo, bruma y polvo empieza a desvanecerse vemos un quitamiedos arrancado. De repente unas manos asoman, el joven que conducía intenta llegar a la carretera en busca de ayuda. En su cabeza se vislumbra una aparatosa brecha fruto del accidente que se acaba de producir.



De pronto se encuentra con un sujeto atento y afable, se presenta y ante la sorpresa del joven le dice que se trata de su ángel custodio que lleva acompañándole y velando por él desde que nació. Con la mayor naturalidad le explica que una persona no muere de repente, en su caso desde el accidente hasta que fallezca pasa un tiempo durante el que la temperatura de cuerpo va bajando hasta que el cuerpo se enfría y está definitivamente muerto. Esos minutos son de suma importancia porque hay que arreglar “todo el papeleo” que un hecho así acarrea.

Mientras rellenan y firman dicha documentación le va dando unas pautas para lo que va a ser su “nueva vida” . En el escaso margen de tiempo que transcurre desde el accidente hasta que muere debe familiarizarse con las principales funciones del ángel de la guarda, su papel a partir de ese momento. Aprenderá que hacer y que no, cuando intervenir y cuando permanecer expectante. Y deberá conocer el decálogo de los ángeles.

 


El asombro y desconcierto inicial en seguida es sustituido por una tierna conversación entre ambos personajes. El joven accidentado empieza a repasar con su ángel lo que ha sido su vida, o más bien como la vivía él. Poco a poco se va dando cuenta que no todo ha sido como creía, su custodio que ha estado acompañándole a lo largo de sus 39 años no recuerda los momentos de la misma manera. Su matrimonio fallido, sus episodios de depresión, en definitiva su vida no era en realidad como el la recordaba.


El diálogo va dando unos giros deliciosos, “¿Si tienes que cuidar de mí, como es que he tenido un accidente?. Las dudas que va planteando y las respuestas de su ángel, cargadas ambas en muchos momentos de una fina ironía, se va desarrollando con mucha frescura.

Somos testigos de una historia de ida y vuelta. Nos cuentan algo que siempre hemos querido saber, que hay después de la muerte y al mismo tiempo desde la perspectiva de la muerte como consideramos nuestra vida y su marcado carácter efímero.

 

El texto de Iñaki Rikarte que también se encarga de la dirección destaca por su originalidad, por conseguir tratar un tema como la muerte con ternura y grandes dosis de humor.

El modo en que en el texto se ha dado forma a ambos personajes con claras diferencias entre ellos pero a la vez con una gran compenetración, hace que la obra se nos presente como una historia muy entrañable. Junto a la originalidad que mencionaba destaca también la sencillez del texto que con enorme ingenio plantea cuestiones y situaciones con mucha delicadeza, teniendo en determinados momentos unos toques de surrealismo muy bien entrelazados dentro de la propia historia.

Ikerne Giménez es el responsable de la escenografía, con la sencillez de las cosas bien hechas nos presenta la curva de una carretera con un retrovisor, una señal de circulación caída y un trozo de quitamiedos arrancado. Impecable, la historia no necesita más. Destaca también la iluminación y el sonido de Javier Ruíz de Alegría y Luis Miguel Cobo, respectivamente. La recreación del accidente y el regular paso de vehículos junto a nuestros protagonistas son de un tremendo realismo.

 


El elenco está formado por Jesús Barranco, Licenciado en Filología Hispánica y formado en el Teatro de Cámara de Madrid ha participado en la Abadía en las obras El Mercader de Venecia y el rey Lear bajo la dirección de H. Heyme, así como en Mesías y El rey se muere a las órdenes de Jose Luis Gómez.

Barranco es el ángel custodio, consiguiendo crear un personaje dotado de una enorme versatilidad, que se amolda a la perfección a las distintas situaciones que su “custodiado” reclama. Desde la comprensión y la paciencia inicial cuando ha de explicarle quien es y que está pasando al lado más irónico y socarrón cuando le “abre los ojos” sobre como ha sido su vida realmente.



Le acompaña Luis Moreno que interpreta con solidez y a la vez con enorme dulzura un papel muy tierno donde va sacando su lado más amable y sensible para ir creciendo y llegar a cuestionarse el papel de su ángel, haciéndole en un momento dado responsable de su muerte.

Impagable el momento de la señal de tráfico y su reclamación de que en esa curva debía haber una señal de “peligro atardecer espectacular”.


La compañía Kulunka Teatro se crea en 2010, en Euskadi, por Garbiñe Insausti y José Dault. Jóvenes con una extensa trayectoria teatral que se unen con el objetivo de experimentar diferentes lenguajes escénicos. Tras André y Dorine y Solitudes, obras con las que estuvieron de gira por todo el mundo con bastante éxito, estrenaron Edith Piaf: Taxidermia de un Gorrión, sobre texto de Ozkar Galán. Ahora estrenan Quitamiedos su cuarta producción.

 


En definitiva se trata de una obra muy entretenida que desde una perspectiva muy tierna trata un tema tan delicado como la muerte a la vez que ahonda en cuestiones como el amor, la vida, el suicidio o la desesperanza desde un planteamiento que nos llegará a todos.

 VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatro La Abadía.

Dirección: C/ Fernández de los Ríos, 42.

Fechas: Del 24 de febrero al 14 de marzo, 2021. Martes a sábado a las 20 horas, Domingo a las 19.30.

Entradas: De 8 a 20 € en TeatroAbadia.

 

Ficha artística:

·         Texto y dirección: Iñaki Rikarte.

·         Ayte. de dirección : Garbiñe Insausti.

·         Diseño de vestuario y escenografía : Ikerne Giménez.

·         Composición musical y espacio sonoro: Luis Miguel Cobo.

·         Diseño de iluminación: Javier Ruíz de Alegría.

·         Producción: Kulunka Teatro.

·         Fotografía: Aitor Matauco.

·         Distribución: Proversus.

 


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