Teatro: Despierta. Teatro Español.

Y como no hay dos sin tres vamos con otro inicio de temporada. En este caso con la Sala Margarita Xirgu del Teatro Español, donde de la mano de Ana Rayo llega Despierta. Un monólogo muy personal escrito e interpretado por la propia Ana y bajo la dirección de Natalia Menéndez.

 


Tomando como origen el suyo propio, su nacimiento; Ana nos cuenta una historia, su historia. La historia de otras muchas como ella. Nacida en los últimos años de la dictadura, a través de esta obra nos va contando los principales acontecimientos de su vida, aquellos que la marcaron y contribuyeron a ser la persona que es hoy.

Partiendo de la educación y formación que recibió su madre y que inevitablemente condicionó la suya, nos cuenta como era la Sección femenina y el modo en que la España franquista educaba a las mujeres. Tomando como ejemplo el Kinder Küche Kirche (niños, cocina e iglesia), eran los tres vértices sobre los que la dictadura entendía que la mujer había de construir su vida.

La obra es un sincero homenaje a su madre, y a tantas otras madres y mujeres cuyo talento y creatividad, cuyos derechos, en definitiva cuya vida fue silenciada y tapada bajo el manto del padre o del marido.

 


De hecho Ana se enteró por casualidad de que su madre sabía tocar el piano cuando un día estando en una tienda, su madre comenzó a tocar. Fue así como supo que había estudiado piano durante varios años y no dejaron que pudiera desarrollar su carrera musical.

Esa madre víctima de una educación injusta y desigual, donde se convertía a las personas en seres grises sin la posibilidad de mostrar su valía y su capacidad, en definitiva, condenándolas a una vida gris.

Nos recuerda acontecimientos duros como el intento de suicidio de su madre cuando Ana tenía apenas unos meses. Otra vez estuvo varios días sin comer ni beber sin ser atendida por nadie hasta que su padre llamó a su abuela.

 


Con una enorme delicadeza y con gran dulzura va desmenuzando los recuerdos de su vida, todos, los buenos y los menos buenos. Con momentos de enorme emoción va “desnudando” su alma, exponiendo sus miedos, sus traumas….

Ana es consciente de lo interiorizado que tiene ciertos micromachismos propios de la educación patriarcal que recibió y nos cuenta como día a día intenta aprender cómo superar dicho machismo.

Despierta no deja de ser una canto a la lucha por la igualdad, un llamamiento a no rendirse, a superar y corregir los errores educativos en definitiva a seguir avanzando para la consecución de igualdad de derechos y obligaciones.

La madre de Ana falleció tras muchos años de sufrir una incapacidad producida por el intento de asesinato en Fuengirola a manos de su última pareja. Un danés que ya había asesinado a otra mujer en su país.

 


En un momento concreto de la obra nos cuenta las veces que en su vida le hubiera gustado ser un hombre, para evitar el acoso, los insultos, las humillaciones, las situaciones incómodas….

Nos hace partícipes de los trastornos alimenticios sufridos a lo largo de estos años, de las terapias intentadas y de las mil y una formas que ha intentado para superar los males de una sociedad que nos ha tocado vivir.

La obra supone un ataque frontal a la hipocresía, la incoherencia y la doble moral y señala que “la liberación de la mujer es la liberación de la humanidad”.

En definitiva, es un monólogo crudo, muy duro y valiente, pero al mismo tiempo divertido y comprometido todo ello bañado de una enorme dulzura y delicadeza.

 


La dramaturgia es de Ana Rayo que cuenta con una extensa carrera en cine (El diario de Carlota, Clandestinos, Sobreviviré, Los años bárbaros o La sal de la vida), televisión (donde ha participado en innumerables series como La que se avecina, Alatriste, 7 vidas, Periodistas, Compañeros…..) y teatro (Las cuñadas, Sexos, Memoria o desierto, A salvo, 5 y acción o Gloria, entre otras).

Nos cuenta Ana que lo que la motivó para escribir esta historia “Fue la necesidad. Cuando me puse a escribir solo me salía esta historia y solo me hablaba mi madre. Tomé conciencia de que es tan potente la historia que hemos vivido mi madre y yo, tiene tanto que ver con lo que le ha pasado a las mujeres y a nuestro país, que no tuve más remedio que escribirla. Pensé que iba a ser útil a más mujeres”.

Entiende que escribir e interpretar esta obra le ha ayudado a sanar heridas ya que “Para llegar hasta aquí, para poder hacerlo desde la alegría, creo que hay que sanar mucho antes. Me está costando mucho el duelo de mi madre. Lo que me ha ayudado a soportar el dolor o a sentirlo es entender los porqués. Entender que mi madre no fue una mala persona porque me dejó tres días sin comer o mi padre no es un capullo porque fuera incapaz de cogerme en brazos. Todo empieza en la educación. La educación es igual de mala para hombres y mujeres. Los hombres se sienten unos privilegiados, pero la mayor parte de ellos son unos cobardes porque no saben enfrentarse a las emociones. A mi madre la educaron para someterse. Mi madre se liberó en la forma, pero en la realidad nunca fue libre”.

 


La dirección de la obra corre a cargo de Natalia Menéndez , directora también del Teatro Español, cuenta con una dilatada carrera tanto en la dirección ( Las dos en punto, El Vergonzoso en palacio, Tartufo, Realidad, La amante inglesa, Las cuñadas, Tejiendo la paz….).

Natalia entiende la historia de Ana como “un parque temático de emociones, mezcla de ternura, tragedia, humor y crítica. Que tiene mucho que ver con su manera de enfrentarse a la vida”.

Continúa indicando que “Tenemos que cambiar las formas educativas. Solo cuando entendamos que somos iguales en derechos y obligaciones podremos avanzar. Despierta es un grito hacia una educación en igualdad. Así lo entiendo yo. Es evidente que estamos ante una historia personal de dolor y tragedia, pero hay una reflexión de cuando empieza todo esto y porqué”, asegura la directora de escena, para quien la defensa del feminismo y la educación en igualdad es tan frágil que no se puede bajar la guardia.”

 


En cuanto a la escenografía obra de Alfonso Barajas, sorprende que se haya instalado el escenario en el centro de la sala con público a ambos lados del mismo. Una estructura “multifunción” que guarda en sus innumerables armarios todos los complementos que Ana necesita para realizar su función. Una estructura que nos puede recordar a la proa de un barco, una pasarela….Muy sencilla y original. Cuenta con una coreografía muy cuidada de Mónica Runde que junto a la Iluminación de Juanjo Llorens y la composición musical de Mariano Marín crean un círculo perfecto. Destacar también el vestuario, obra de Lorenzo Caprile.

En definitiva una delicia de obra, de la que me quedo con el mensaje que lanzó Ana recordando todos los años de cuidado a su madre. “Cuando los hombres se den cuenta de lo bonito que es cuidar, cambiará el mundo”. VOLVAMOS A LOS TEATROS. LA CULTURA ES SEGURA.

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Teatro: Teatro Español, sala Margarita Xirgu.
Dirección: Plaza de Santa Ana C/Príncipe 25.
Fechas: Del 10 de Septiembre al 31 de Octubre. De Martes a Domingo a las 19:30.
Entradas: Desde 13.50€ en TeatroEspañol. 

Ficha artística

Dramaturgia: Ana Rayo.

Dirección: Natalia Menéndez.

Elenco: Ana Rayo.

Voces en off: Alma Baeza Ortega, Ana Rayo, Benito Sagredo, Juan Margallo, Merlín Baeza Ortega, Óscar Martínez-Gil, Petra Martínez y Pili Margallo.

Diseño de escenografía: Alfonso Barajas.

Diseño de Iluminación: Juanjo Llorens.

Diseño de Vestuario: Lorenzo Caprile.

Composición musical: Mariano Marín.

Coreografía: Mónica Runde.

Ayudante de dirección: Pilar Valenciano.

Producción ejecutiva: Barco Pirata.

Una producción de Teatro Español y Barco Pirata.

 

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