La revancha, la reivindicación, el odio esperado en
una obra por aquellos represaliados que exigen reparación y justicia, que se
reconozca su condición y se de voz a las víctimas de las represión.
Calígula
Tiempos inciertos para escribir sobre
Calígula o atrevernos a tildarle de un mero loco en una sociedad que parece en
ocasiones estar por encima de su maldad, donde lejos de ser individual parece
corresponder a un problema estructural.
Teatro: Quirófano. Teatro María Guerrero.

Teatro: El curioso incidente del perro a medianoche. Teatro Marquina

Teatro: Ante la jubilación en el Teatro de la Abadía.
Algunos días amanecen más oscuros
que otros. Hoy toca uno de esos en los que sin parpadear miramos alrededor
temblando ante la similitud de un presente tocado de pasado con el aire de entreguerras
que parecemos respirar. Y a pesar de todo cogemos la careta del armario y
salimos a comernos el mundo platónico de nuestras pantallas. Con la mía cargada
de la melancolía adocenada de los misántropos de mi generación, vuelvo a La
Abadía. Allí me esperan Bernhard, Lupa y el Lliure. Inspiro hondo porque a
pesar de la escenografía cerrada, se avecinan curvas en los entretantos.
Teatro: El castigo sin venganza, Teatro de la Comedia
La furia, y la melancolía, el Lope más íntimo
y mas intenso se impregnan en cada matiz de esta excelsa puesta en escena en la
que cada detalle está minuciosamente desbrozado hasta llegar a la esencia de lo
que Lope sentía en el momento de escribir una de las piezas de senectud mas imponentes del teatro clásico español, sin
duda alguna la mas desesperanzada del autor. Por todos es sabido el
conocimiento bíblico por parte del autor, recurso que utilizará en cada
pincelada de la obra.
ROJO
“La gente que llora ante mis
cuadros vive la misma experiencia religiosa que yo sentí al pintarlos. Y si
usted sólo se ve atraído por sus relaciones de color, entonces se le escapa lo
decisivo.” ¿Qué ves? Espera, acércate mas. Tienes que estar cerca. Sí, sí…“
Teatro: Bruto o neto. Sala Azarte.
El trabajo, o más bien la precariedad del mismo, lleva tiempo siendo el problema que más agobia a la juventud, gente de lo más preparada que no consigue trabajar de lo suyo, al menos no en unas condiciones dignas, sin ser explotados. El mundo laboral se ha vuelto despiadado y por esa competitividad que ahoga a los jóvenes (y a los que no lo somos tanto), las empresas son capaces de cualquier cosa por conseguir sacar el máximo de sus empleados.
Teatro: La puta de las mil noches en el Teatro Español.
Cuando acudes a una obra de teatro con la palabra Puta en el título, piensas en Despentes, en los puteros, en Nelly Arcan, y en algunas cosas más; Y sin embargo la cuestión social no trasciende en esta propuesta que enfrenta a dos grandes voces en un cara a cara excesivamente cinematográfico.
Teatro: Barro. Teatros del Canal
Todas las guerras dejan millones de víctimas, vidas segadas en la juventud que nunca volverán a ser lo mismo. Los jóvenes son siempre los primeros en acudir al frente, en la mayoría de los casos con una falta de preparación y conocimiento alarmantes. Muchos de ellos no regresan nunca, las trincheras y los campos de batalla pondrán fin a sus cortas vidas. Pero incluso los que sobrevivan, ya sea heridos o incluso "de una pieza", nunca volverán a ser los mismos. Lo que allí se sufre, los extremos a los que tienen que llegar (tanto física como mentalmente) los cambiarán para siempre. Habrán envejecido sin saberlo, su vida nunca volverá a ser esa diversión que por edad les tocaba. Todos los horrores que han vivido les dejarán marcados para siempre.
Teatro: Castrapo. Sala Cuarta Pared
Los regresos no deseados siempre son incómodos. La necesidad de escapar del lugar que te vio nacer te hace por momentos llegar a estar incómodo con la sola idea del regreso. La morriña, ese término tan relacionado con los gallegos, explica ese dolor, esa añoranza por la tierra que consideras propia. Pero también existe un rechazo, casi irracional, cuando asocias ese lugar con episodios duros de tu vida, con duelos perdidos que nunca llegaron a tener un final, o al menos no el deseado. Ese regreso a la tierra de tu familia, que arrastra irrevocablemente a todos esos recuerdos de tiempos pasados.
Teatro: La Strada. Teatro Abadía
Yo estaba en casa y esperaba que llegara la lluvia
Entrábamos en la sala con un tarareo, recordábamos aquella canción de Pablo
Guerrero que ansiaba libertad y aires nuevos “Hay que doler de la vida, hasta
creer, que tiene que llover, a cántaros”.
Teatro: Todas las noches de un día, en el Teatro Bellas Artes











