Inequívocamente, al asistir al Fernán Gómez, sea estreno o no, me emociona, me seduce el discurso inicial de Don Fernando y los cómicos, y su recomendación “amable” de apagar los móviles. Inequívocamente también, en todas y cada una de las ocasiones, suena un móvil en escena. ¡Tiempos convulsos en los que vivimos, señor Gómez! Pero el mensaje importante, el de verdad, ese queda, ese permanece. Sí, ahora toca soñar.
Y entramos en harina, con estos calores veraniegos que no se van, que nos siguen allá donde vamos. Con ese Pico de mis amores que el ronlalariano Diego Morales borda en escena, nos trova este elenco que aparece por sorpresa, por nuestras espaldas, irrumpiendo cual contertulios en el silencioso café. Y a cantar, se ponen a cantar, y ya no van a parar. “Lo que aquí va a pasar no lo quiero ni contar”…Acontecía el 1 de marzo de 1836, un siglo antes de la guerra, la civil, cuando Antonio García Gutiérrez estrenó en el teatro Príncipe de los madriles esta obra, donde fue tan clamoroso su éxito que se considera la primera vez en la historia del teatro español en la que el público obligó al autor a salir a saludar al escenario, y que sería modelo del nuevo drama romántico español. Años después, un tal Verdi, de nombre Giuseppe, encargó su adaptación para la composición de Il Trovatore, que junto a Rigoletto y la Traviata, formó parte de su famosa “trilogía popular”. Exitazo tras exitazo.
“Un drama caballeresco romántico con música en directo en el que se conjugan dos grandes pasiones, el amor y la venganza, las vicisitudes del romance entre el trovador Manrique y la noble Leonor de Sesé, la hija de un noble. Su amor enfrenta numerosos obstáculos, incluyendo la rivalidad con el Conde de Luna, quien también está enamorado de Leonor”, como reza el panfleto que nos entregan. Y ya nos metemos en faena también nosotros, con esas sillas con sombrero llenas de nobles de la época, asistiendo a esa trama de intriga, intensa, emocional, donde el honor, el clasismo de cualquier época y el amor lucharon en esa Zaragoza del siglo XV, tan caballeresca y tan de guerra civil, que ya por aquel entonces se estilaba.
Y que versos, qué métrica tan cuidada, cuanto romanticismo, cuanta libertad, cuantos Romeos maños y Julietas joteras, cuanto héroe asterixiano frente a la Roma de la época. La muerte antes que el sometimiento, la libertad de William Wallace en el Fernán Gómez, en medio de esos silenciosos espectadores tan enigmáticos. Hogueras, gitanas, venenos, traiciones, hermanos que salen de la nada, suicidios, pasiones, penas, entre pianos, chelos y gasas que evocan otros decorados. Venganza, "aquella palabra se quedó grabada en mi alma y en todos mis sentidos". Y así nos lo ha transmitido la Compañía Ensamble Bufo, entre coplilla y coplilla, en el Palacio de Aljafería de Zaragoza y esa torre del Trovador, en ese texto tan poético y tan romántico, tan exagerado, tan barroco, tan nuestro…
Con la dramaturgia de Daniel Llull y la dirección artística de Hugo Nieto y la musical de Marina Barba, la compañía va creciendo, nos lo va contando, nos lo va contando, nos entretiene, sin más pretensiones que esa, la de entretener, reflejándonos una realidad que tampoco ha cambiado tanto, al menos en el trasfondo, aunque sí en las formas. Daniel Rovalher, Ania Hernández, Andrea Soto, Didier Otaola y el propio Dani Llull nos llevan de la mano en este drama tan dramático, con misterios, caballeros, emociones, amores imposibles, celos y venganzas que seguimos atentamente , tarareando también desde nuestras butacas, admirando la coqueta escenografía de Mónica Boromello, el elegante vestuario de Helvia G. Jüschik, o la iluminación de Felipe Ramos.
Casi dos siglos después revivimos este gran éxito de aquel teatro y de aquella época, en ese Madrid tan convulso del XIX, donde parece que nos abonamos a esos escenarios con perpetuidad.
Y se nos va pasando la trama, que se complica, que se romantiza, que se dramatiza dramáticamente dramática, llegando al brindis final. Levanten su copa por el trovador, conozcan su historia, su drama, sus coplas, sus versos, conózcanlo de primera mano. Admiren su legado, el del autor, y que vuelva a salir a saludar. Será buena señal. Y no olviden que la vida está llena de buenas intenciones.
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Teatro: Teatro Fernán-Gómez. Sala Guirau
Dirección: Plaza de Colón 4.
Fechas: Del 9 al 19 de Julio. De Martes a Sábado a las 20:00. Domingos a las 19:00.
Duración: 80 minutos aproximadamente.
Entradas: Desde 18€ en teatro-fernan-gomez.
Texto: Antonio García Gutiérrez
Dramaturgia: Daniel Llull
Dirección: Hugo Nieto
Dirección musical: Marina Barba
Intérpretes: Daniel Rovalher, Ania Hernández, Andrea Soto, Didier Otaola, Dani Llull
Pianista: Ramón Gil
Chelista: Marina Barba
Iluminación: Felipe Ramos
Sonido y coordinación técnica: Lalo Gandulfo
Escenografía: Mónica Boromello
Vestuario: Helvia G. Jüschik
Jefe de producción: Miguel Asuero García
Producción: Ensamble Producciones SL



