Entramos a nuestra querida sala Cuarta Pared para ver una de esas obras que por el boca a boca se está convirtiendo en uno de los éxitos de este inicio de temporada. Podemos decir, sin ánimo a equivocarnos, que es uno de los títulos que más se han aplaudido del Festival Surge. Hay obras que te atraen por su estética, otras por el título, a veces nos dejamos guiar por los creadores que la han puesto en marcha. En este caso, todo esto se une para llevarnos a conocer lo nuevo de la compañía La Peatonal, un montaje fabuloso, emotivo, impactante, que deja con ganas de bailar para arreglar el mundo. Que belleza, que fantasía, que buen rollo, que compromiso por lo que cuentan y por la manera en la que lo expresan.
La Comunidad de Madrid se consolida como lugar de encuentro de la escena alternativa con la XIII edición de Surge Madrid, muestra de creación contemporánea que se celebra del 22 de septiembre al 11 de octubre en 18 salas de la capital y 1 de Alcorcón. Un total de 58 propuestas, con 37 estrenos absolutos, 5 artistas emergentes, 13 actividades transversas y 3 residencias. Nuevas voces de la escena, creadores consagrados, salas alternativas y público de distintas generaciones se encuentran en una cita que busca la experimentación, la libertad artística y la diversidad. Performance, teatro, danza, música, instalaciones y formatos híbridos interpelarán a los espectadores desde la inmediatez del presente, abordando temas que acucian a la sociedad actual.
El festival Surge Madrid tiene como objetivo poner en valor la realidad escénica que ofrecen las salas madrileñas, impulsando la rica oferta de trabajos en distintos formatos y géneros. Una cita imprescindible en la agenda de la escena alternativa madrileña donde creadoras y creadores noveles presentan trabajos emergentes, las compañías de pequeño y mediano formato profesionales plantean sus propuestas de estreno y artistas innovan en formatos no escénicos ni convencionales desarrollando actividades transversas.
La compañía La Peatonal ("Matrimonio blanco", "Follar y ganar", "Una partida de ping pong", "Tengo hambre, es jueves") concibe el teatro como comunidad, y en este nuevo montaje lo dejan bien claro, porque el trabajo colectivo es el que engrandece esta pieza que hemos podido disfrutar. Como podemos leer en su manifiesto, "La Peatonal nace de una amistad, junto con el rigor del teatro clásico y una formación desde las técnicas europeas y contemporáneas. Dos actrices que han decidido crear juntas y con los actores, actrices, creadores, cantantes, performers, dramaturgas, directores, bailarinas y demás habitantes que hay en los entresijos del teatro". Ellas son Iciar Ventepan Murillo y Flavia Forni, a las que se ha unido Jaime Cano para configurar esta joven compañía que se está convirtiendo con cada nuevo montaje en una de las más interesantes y originales del panorama escénico. En esta fantástica pieza se unen a otras actrices, bailarinas, performers (no se como definirlas, porque con lo que hacen en escena cualquiera de estos calificativos se les quedaría corto) para construir una abrumadora obra de danza teatro que dialoga con las crisis de coreomanía de la Edad Media y la movida madrileña.
Estamos ante un montaje redondo, en el que no se puede destacar nada por encima del resto, pero hay que elogiarlo todo, porque cada una de las piezas que conforman el espectáculo son increíbles. El texto de Sebastián Moreno (la dramaturgia corre a cargo de Jaime Cano) entrelaza nuestra tan manida movida madrileña con un hecho histórico acontecido en el siglo XVI, ambos centrados en la música y el baile. Hilvanado desde una exposición de mujeres que utilizaron la música o el baile para cambiarle el paso a la sociedad, el texto nos habla del éxtasis del baile, de la plenitud que se adquiere al dejarse llevar por la música, a la sensación de paz, de libertad, de poderío que se llega a sentir cuando la música te atraviesa y el cuerpo se mueve a su ritmo, con la sincronía absoluta con cada sonido. Como puedo volver a tocar el suelo después de haber vivido algo así. Esta frase (no es exacta, disculpen la torpeza) es un buen resumen de todo lo que evoca esta obra, ese éxtasis al que el cuerpo se ve empujado al escuchar la música. Ellas, a las que llamaron brujas y quemaron en la hoguera, se rebelaron y bailaron hasta desfallecer, consiguieron que por un instante, su mundo fuese acompasado, melódico, rítmico, que la música y el baile lo dominase todo.
El espectáculo nos atrapa incluso antes de comenzar. La dirección de Jaime Cano es tan transgresora como pide lo que nos quieren contar. Con esta premisa, la obra comienza antes de que entremos en la sala y no termina cuando la abandonamos ("The show must go on"), unas decisiones que nos hacen involucrarnos mucho más en la historia, y salir de la sala con una irrefrenables ganas de bailar y de conocer más en profundidad los detalles de lo que acabamos de presenciar y de sentir como nuestro. Este fantástico grupo de guerreras, este aquelarre de mujeres poseídas por la música, este torbellino de energía que se apodera de cada centímetro de la Cuarta Pared, nos lleva en volandas por esta fascinante propuesta, en la que rinden tributo, como si de un acto litúrgico se tratase, a un selecto grupo de mujeres (las protagonistas de la exposición en la que comienza la obra) que usaron la música y el baile para ser transgresoras, ir en contra de lo establecido, tener su propia visión del mundo y de la realidad.
Pero vayamos a la historia que nos cuenta este emocionante y catártico montaje. Nos vamos hasta la ciudad de Estrasburgo, al año 1518, en el que se dio la epidemia del baile que lideró Frau Troffea. Un extraño suceso del que no se sabe exactamente el origen, pero del que se cuenta que consistió en varios episodios de bailes masivos sin una razón o motivo aparente. El fenómeno se relaciona con una época de pobreza y hambruna, de enfermedades, de intoxicaciones por la ingesta de alimentos en mal estado o de rechazo por las injusticias a las que era sometido el pueblo. La obra utiliza este hecho como punto de partida, nos propone mirarnos en el reflejo de esta epidemia para preguntarnos sobre nuestro presente, nuestra capacidad de respuesta y de reacción frente a las crisis colectivas, y el papel del arte para la unión, la denuncia y la diversión. Una fascinante propuesta que nos lleva hasta la extenuación, hasta éxtasis, hasta la felicidad absoluta de la fiebre del baile. Ojalá la próxima epidemia mundial sea lo más parecido a esta maravillosa locura colectiva.
Y desde ese lugar, desde ese mundo fantástico que han creado, el maravilloso elenco de este montaje juega con nosotros, se divierte y nos deja píldoras sobre las que poder charlar al volver a casa, o sobre las que intentar que nuestras vidas sean más emocionantes. Desde la Edad Media a la Movida Madrileña, esta historia nos habla del poder del baile, de lo transgresor que puede llegar a ser, de la necesidad de esa emoción para luchar contra una vida hostil, que no nos deja ser nosotras mismas, que nos encorseta y nos encierra en una aparente felicidad. Usar la música y el baile como motor de lucha, como arma arrojadiza para todos los que nos quieren domar. Todo esto, y mucho más, es lo que nos transmite esta pieza, de una belleza formal embriagadora que esconde muchas perlas casi filosóficas sobre la vida.
Sin lugar a dudas, lo más increíble de este montaje es el descomunal elenco, todo energía, buen rollo y precisión en cada baile, en cada coreografía, un continuo subidón que arrastra al público desde el primer momento. Ellas son Sara Cristea, Flavia Forni, Alba Pineda, María Quero (responsable también de las coreografías), Po Ruiz e Iciar Ventepan, impecables todas ellas, incansables, hipnóticas, con sus vestuarios y sus caracterizaciones que nos atrapan y nos llevan por esta fascinante historia para mostrarnos desde el cuerpo y el movimiento, desde la música y el baile, toda esta maravillosa propuesta en torno a la danza, el cuerpo y las emociones que no se deben contener. Como explican en su manifiesto, La Peatonal concibe el teatro como algo colectivo, un acto de valentía y generosidad. El teatro será el coraje de los jóvenes. Esta pieza es el claro ejemplo de todo lo que les impulsa y les mueve en sus creaciones. No podemos dejar pasar la oportunidad de aplaudir la increíble coreografía/baile de María Quero, que se mete en la piel de Frau Troffea para no abandonarla jamás.
Toda esta fiesta en honor al baile y la música tiene lugar en un espacio mutable (diseñado por Jaime Cano), en el que solo hay cuatro pequeños pedestales que las actrices van sacando de escena cuando pasamos a la pista de baile. En una pieza como esta es fundamental la música y el sonido, ambos obra de Kevin Dornan. La música se convierte en un personaje más de la historia, con momentos realmente divertidos, con el remix de grandes éxitos de las pistas de baile, y con otros creados para el ritual del baile que nos regalan las actrices. Otro de los elementos clave de cualquier discoteca o pista de baile que se precie es el uso de las luces. Impecable el diseño de iluminación de Pau Duvide, que juega con momentos más tenues con otros más coloridos. Dejamos para el final, y no por ello lo consideramos menos importante, la caracterización y el vestuario. El trabajo realizado por Marta Moreno (diseño de vestuario) y Uxía Santos (maquillaje y caracterización) es simplemente maravilloso, es lo que le da a todo el conjunto el halo de magia, de fábula, de viaje onírico por un mundo de personajes de lo más variopinto en el que cada uno de ellos nos resulta misterioso y atractivo, provocadores y tiernos.
En definitiva, estamos ante uno de los montajes del Festival Surge, y me atrevo a decir que uno de los espectáculos revelación de la temporada. Esperemos que este fantástico montaje, mezcla de performance, danza y teatro, no se apague este sábado y tenga un largo recorrido. Porque la historia lo merece, porque la energía que transmiten las intérpretes debería recorrer todo el país, porque la preciosidad del espectáculo debería atravesar a mucha más gente de la que ha tenido la suerte de disfrutarlo hasta ahora. La grandeza de esta propuesta reside en lo visual, en lo performativo, pero también en cada uno de los monólogos que se cuelan entre los bailes, también en la historia en la que se han basado las chicas de La Peatonal para montar esta gran fiesta, este gran homenaje al baile, a la danza, a la música, al éxtasis al que nos puede llevar todo esto. De este pequeño espacio, nos declaramos fans incondicionales de Sara Cristea, Flavia Forni, Alba Pineda, María Quero, Po Ruiz e Iciar Ventepan, divino grupo de guerreras que nos hacen vibrar, emocionarnos y disfrutar como hacía tiempo que no vibrábamos. Que continúe la fiesta, no dejéis de bailar.
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Teatro: Sala Cuarta Pared
Dirección: Calle Ercilla 17.
Fechas: Del 9 al 17 de Octubre. De Jueves a Sábado a las 20:30.
Duración: 75 min.
Entradas: Desde 16€ en Cuarta Pared.
LA PEATONAL
Autoría: Sebastián Moreno
Dramaturgia: Jaime Cano
Coreografía: María Quero
Intérpretes: Sara Cristea, Flavia Forni, Alba Pineda, María Quero, Po Ruiz e Iciar Ventepan
Diseño de iluminación: Pau Duvide
Composición musical y sonido: Kevin Dornan
Diseño de vestuario: Marta Moreno
Maquillaje y caracterización: Uxía Santos Fotografía: Felipe J. Alcoceba
Espacio escénico: Jaime Cano
Ayudantía de espacio escénico y plástica: Axel de Miguel
Fotografía: Felipe J. Alcoceba
Autoría: Sebastián Moreno
Dramaturgia: Jaime Cano
Coreografía: María Quero
Intérpretes: Sara Cristea, Flavia Forni, Alba Pineda, María Quero, Po Ruiz e Iciar Ventepan
Diseño de iluminación: Pau Duvide
Composición musical y sonido: Kevin Dornan
Diseño de vestuario: Marta Moreno
Maquillaje y caracterización: Uxía Santos Fotografía: Felipe J. Alcoceba
Espacio escénico: Jaime Cano
Ayudantía de espacio escénico y plástica: Axel de Miguel
Fotografía: Felipe J. Alcoceba


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