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Numancia. Teatros del Canal


Tambores de guerra nos reciben en los Teatros del Canal en esta tarde prenavideña, en la Sala Verde que te quiero verde, remontándonos unos dos mil añazos a la Numancia soriana cervantina. Mensajes universales como la lucha, la libertad frente al opresor, el no rendirse, el sentir, el estar todos a una como en Fuenteovejuna, aunque con otro desenlace, otro sentir, otro cantar, pero la misma reivindicación: la libertad de elección, de la propia vida. 

Coriolano en Teatros del Canal

 
 

Fiel al texto Antonio Simón dirige una pieza del todo compleja, difícil intento el de acercar una obra de tal magnitud a la actualidad. Referencias universales, particularidades ignotas de la obra Shakesperiana, donde Juan Asperilla y Antonio Simón en la adaptación trazan la deconstrucción espacio tiempo para poder conversar con los siempre enemigos del pueblo. 

En este caso, como en otras ocasiones, primero se lo contamos: 

El general romano Coriolano al derrotar a un ejército enemigo y defender Roma, forjó su reputación de valor, honor y gloria. Nombrado cónsul por el Senado, no logró el voto popular, y fue desterrado de Roma, tal fue su cólera, que contra pueblo, madre, esposa e hijo se alió con el que fuera su antiguo enemigo.

Antonio Simón se acompaña de un elenco de talento monumental para dar forma a empresa de tal envergadura. Roberto Enríquez sobresale mecido entre el tirano y el hombre apegado a la soberbia de una madre de tal pragmatismo que duele como la estocada mas feroz, dejar de ser por el poder mismo. Mientras tanto todo sin el pueblo y contra el pueblo si es necesario. Alianzas, egos, odios, intereses de unos pocos contra los de todos. 

Manipulación y tonos populistas en los tonos, en las palabras de Santiago Molero como Bruto y Juan Díaz en la piel de Licinio, también en los tonos y formas en el patio de butacas, en el transitar de Beatriz Melgares como ciudadano. El pueblo no grita, a la actriz le cuesta y parece no llegar porque nos es reconocible, porque el pueblo ya está cansado y deja a los tiranos hacer y quedamos como espectadores impávidos, impertérritos esperando a saber cual es el destino, del patio de butacas, perdón, del pueblo y así parece que esto se va pareciendo mas a la actualidad aunque teatralmente no acabo de atisbar si funciona. El ciudadano hablaba a un pueblo con hambre y este pueblo al que se interpela, puede que tenga apetito pero no hambre.

En cada entrada de Volumnia interpretada por una majestuosa Carmen Conesa que brilla y toma el peso de una escena provista de elementos tan rígidos a los que parece meritorio dar dinamismo por parte de los actores, en los que recae todo el peso. Ella es, la madre, volvemos a empatizar, a tocar lo humano que parece no existir en medio de la urdimbre política, a ver a la tirana frente al hombre, a la tirana junto a la esposa que espera interpreta por una medida María Ordóñez en el papel de Virgilia, que por pinceladas nos iba regalando su canto junto a Conesa.

Beatriz Melgares en la piel de lugarteniente, confidente y sombra de Javier Lara en el papel en Aufidio, preparado para la conquista de Roma y la muerte a cualquiera que pueda ponerse en su camino, con una presencia y fuerza escénica que será foco en cada aparición.La actriz es apoyo para hacer mas grande al personaje de Aufidio, para soportar el coraje cuando al otro le falta, para medir tiempos y ser ancla. Manuel Morón como Menenio y Álex Barahona como como Cominio, son complemento e interpretaciones mas medidas que dan luz a los personajes protagónicos.

La espada, la lucha de armas, las luchas de poder y la perdida del valor, la lucha dialéctica entre Javier Lara y Roberto Enríquez son uno de los valores de esta pieza, compleja, con multitud de elementos cuya fuerza recae en un elenco que al ser de tal envergadura ha podido sostener. Así los diálogos entre Enríquez y Conesa han sido una delicia.

Ana Llena en un impecable trabajo de vestuario apuesta por tonos rojos, estructuras militares en cualquiera de sus acepciones, vestidos de ellas, elegantes, impecables. Paco Azorín en el trabajo de escenografía opta por una estructura rígida, el poder de Roma, quizá demasiado pesado. Destacable trabajo de iluminación de la mano de Rodrigo Ortega. Música original de la mano de Lucas Ariel Vallejos, y necesario nombrar a Jesús Esperanza, maestro de armas.


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Teatro: Teatros del Canal. Sala Roja Concha Velasco

Dirección: Calle Cea Bermúdez 1.

Fechas: Del 4 al 8 de junio. A las 20:00. Domingo a las 18:30

Entradas: Desde 9€

FICHA TÉCNICA Y ARTÍSTICA.

Reparto:
Roberto Enríquez – Coriolano
Carmen Conesa – Volumnia
Manuel Morón – Menenio
Álex Barahona – Cominio
Santiago Molero – Bruto
Juan Díaz – Sicinio
María Ordóñez – Virgilia
Beatriz Melgares – lugarteniente y ciudadano
Javier Lara – Aufidio

Dirección: Antonio Simón
Traducción: Juan Asperilla
Adaptación: Juan Asperilla y Antonio Simón
Maestro de armas: Jesús Esperanza
Diseño de escenografía: Paco Azorín
Diseño de vestuario: Ana Llena
Diseño de iluminación: Rodrigo Ortega
Música original: Lucas Ariel Vallejos
Ayudante de dirección: Marlene Michaelis
Ayudante de escenografía: Alessandro Arcangeli
Ayudante de vestuario: Tania Tajadura
Ayudante de regiduría: David Meneses
Coordinación técnica y luces: Alfredo Guijarro
Técnico de sonido: Carlos Alberto González
Maquinista: Alejandro Guijarro
Fotografía: Damián Comendador
Administración: Andrea Quevedo
Producción: Ana Guarnizo
Producción ejecutiva: Carles Roca

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