LA OMISIÓN DE LA FAMILA COLEMAN

Nos sentimos como en casa, en el salón, revuelto, atiborrado, modesto, algo cutre. El salón de esta familia desestructurada, disoluta, disuelta, disocial diríamos, todo con di, en esta tarde febreril lluviosa en el siempre lindo y abarrotado Teatro Infanta Isabel. Esta familia lleva vagando por estos mundos más de veinte años, más de dos mil funciones, más de doscientos cincuenta mil espectadores, más de veinticinco países, todo con dos, curioso también. Esta familia pasea su sofá por medio mundo para ofrecernos este espectáculo tragicómico, triste y divertido. Como la vida misma. Como una familia más.


 “Al sofá. ¿Dormiste vos anoche?” Así comienza, entre gritos y silencios esta omisión tan presente, esta presencia tan oculta, este familia que nos atrapará con todas sus miserias y complejos, con sus quereres y odios, con su unión y desapego, con las luces y sombras de una familia que se quiere, pero no se soporta, que se contiene y se dispara, que convive como puede entre sillas, sillones y ropa sucia. Entre lo que se dicen y lo que no se dicen. Entre el día a día donde comer o pagar el gas es lo prioritario. Y todo con una violencia patente, patética, paciente, pantagruélica, pasional… todo con pa. “¿No va nadie?, pues nadie come”.



Que gran tema este de donde nacemos, sin elegir, de dónde venimos al mundo, de que familia nos toca, de qué situación vital hemos de vivir. La lotería de la vida. La familia crece, la familia y uno más. La gran familia. Y nos preguntamos cómo sería la vida en otra familia, que podría haber sido de uno en otras circunstancias, en otros lugares, en otros entornos. Tampoco hay que irse tan lejos, del segundo a al segundo b del mismo edificio puede haber tantas diferencias… ¿nacemos o nos hacemos? ¿Nos determina tanto el entorno, la familia? Carne de cañón para psicólogos y divanes, para charlas eternas, para reproches y perdones. Para es incomunicación inemocional en la que nos hemos iniciado. Todo con in. 



A grandes rasgos esto nos ofrecen los Coleman, estos argentinos que lo hacen relindo, rebonito. La relación difícil, violenta y dura de una familia caótica, confusa y violenta que nos abre mente, ojos, oídos y corazón. Los Coleman es el reflejo de tantas y tantas familias de esta nuestra sociedad, donde la mierda está encima y debajo del felpudo, entre pijamas y desayunos de agua. Ese humor ácido que esconde esas miserias nos hace ver que en la vida ha de estar presente el humor en todo momento, más si cabe en estas situaciones donde las medias de Marito o los tangas de Memé no esconden las carencias emocionales y comunicacionales familiares. 


Y aparece el elenco, los componentes de esta familia. Los Coleman. Cristina Maresca (Abuela), Miriam Odorico (Memé), Inda Lavalle (Verónica), Fernando Sala (Marito), Tamara Kiper (Gabi), Gonzalo Ruiz (Hernán), Juan Zuluaga Bolivar (Damián), y Jorge Castaño (Médico). Elenco familiar que nos lleva de la mano, con la sonrisa irónica, con el humor real, a veces inteligente, a veces burdo que el propio núcleo nos depara. Y lo hacen bien, y lo representan bien, con mucha verdad. Nos creemos estas relaciones desde que vemos el sofá o la habitación de hospital con la simpleza de montar una cama y cambiar unas luces. Intérpretes que interpretan con talento sus roles familiares, sus relaciones, sus rarezas, su manera de dirigirse, con unos personajes sólidos, bien creados, con naturalidad en la cotidianeidad. Algo difícil de conseguir en estos tiempos de inteligencia artificial y demás zarandajas. 


Y todo esto soportado, creado, soñado, pensado, redactado y dramaturgeado ( todo en ado ) por Claudio Tolcachir, creador y director de toda esta familia. Este joven argentino ha sabido trasladar a las tablas las relaciones y las que no que se dan en las familias, no en todas, pero sí nos vemos reflejados en muchas de ellas. Un texto crudo, duro, maravilloso que nos traslada a ese salón donde todo cabe, del que todo el mundo quiere huir, y a la vez, es el único refugio para estos personajes. Ritmo frenético en escena, escenas corales, coralidad en la interpretación, en la escucha, en los silencios, que también los hay, en las pausas, en las pautas, en ese camarote de los hermanos Marx donde se buscan y se evitan, se aguantan y se aborrecen , se aman y se odian. Jaleo, jaleo, jaleo, que diría Lorca. 


Somos una familia normal”. Somos los Coleman. Vengan a conocerlos. Vengan a indagar sus vidas, sus miedos, sus añoranzas, su “normalidad”. Disfruten de este espectáculo tan longevo. Tantas y tantas funciones no se pueden equivocar. Pasen al salón de los Coleman. No les dejarán indiferentes. Ámenles u ódienles, eso ya a su elección.


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Teatro: Teatro Infanta Isabel
Dirección: Calle Barquillo 24.
Fechas: Del 2 al 11 de Febrero. Lunes y Martes a las 20:00. Miércoles a las 21:30. Función extra Martes 10 de Febrero a las 18:00.
Duración: 100 min aprox.
Entradas: Desde 18€ en Teatro Infanta Isabel


Ficha artística y técnica


Elenco:
Jorge Castaño
Juan Zuluaga Bolivar
Tamara Kiper
Inda Lavalle
Cristina Maresca
Miriam Odorico
Gonzalo Ruiz
Fernando Sala

Diseño de luces:
Ricardo Sica

Fotografía:
Giampaolo Samà

Producción general:
Jonathan Zak
Maxime Seugé

Libro y dirección:
Claudio Tolcachir 


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