A veces una herencia no es una casa, ni un objeto, ni siquiera algo que
hayas pedido. A veces es algo mucho más difícil de colocar: una historia, un
silencio, una forma de mirar el mundo. De eso va "Yo solo quiero irme a
Francia", la obra de Elisabeth Larena que se ha podido ver en el Gran Teatro
Pavón y que, bajo una apariencia sencilla, acaba tocando temas bastante más
profundos de lo que parece al principio.
Yo solo quiero irme a Francia. Gran Teatro Pavón
Teatro: Testigo de cargo. Teatro Fernán Gómez (Sala Guirau).
Es imposible pensar en Testigo de cargo sin recordar la maravillosa película dirigida por Billy Wilder y protagonizada por Charles Laughton y Marlene Dietrich, probablemente es una de los películas que más veces he visto y sigo sin cansarme de verla.
Teatro: Sabes que las flores de plástico nunca han vivido, ¿verdad? Teatro María Guerrero
Un título
que, por sí solo, nos invita a reflexionar sobre la diferencia entre lo que
está vivo y lo que no, entre lo que es real y lo que sólo parece serlo. Esta
obra, que podemos disfrutar en el Teatro María Guerrero, es una
producción conjunta del Centro Dramático Nacional y Tanttaka Teatroa,
escrita y dirigida por la polifacética Mireia Gabilondo. Sin duda,
Gabilondo ha conseguido crear una pieza que equilibra a la perfección el drama
existencial con toques de comedia que alivian la dureza de los temas tratados,
sin caer en el sentimentalismo fácil.
Lucha y metamorfosis de una mujer. Teatro Español
A partir del encuentro, fortuito, de un autorretrato de juventud de su madre, Édouard Louis, rememora la figura de una mujer apartada de todo, sojuzgada e incluso humillada por la violencia masculina, que a los cuarenta y cinco años se rebela, huye y, poco a poco, construye su libertad. La metamorfosis de una mujer destruida por la sociedad patriarcal, la familia e incluso su hijo, antes de celebrar su reencuentro y devolver este, públicamente, la dignidad a su madre.



