Salimos de la sala de la Princesa del María Guerrero con la sensación de vivir en un mundo malvado, en el que la prostitución y los puteros campan a sus anchas. Salimos a la luz de esta tarde previa a la semana santa con el malestar por los datos que nos golpean al final de la obra, pero con la sensación de haber asistido a una experiencia escénica muy necesaria. Porque aunque muchas de las cosas que hemos visto las sepamos, es necesario recordarlas para que recapacitemos sobre ese submundo al que nadie quiere poner fin, legalizar o prohibir, todos prefieren dejarlo en un limbo del que se aprovechan los proxenetas y las mafias.
Teatro: Festen. Naves del Español
Teatro: La ternura. Teatro Infanta Isabel.
Seis años
después de su exitoso paso por el Teatro de la Abadía, Alfredo Sanzol vuelve
con La Ternura, uno de sus textos más delirantes, al recogidito Teatro
Infanta Isabel.
Teatro: El silencio de Elvis. Teatro Español.
Tras regalarnos hace unas semanas una maravilla como "La Panadera" (primero en el María Guerrero y a continuación en el Galileo), Sandra Ferrús nos vuelve a traer su opera prima al teatro Español. Una historia de lucha, incomprensión, soledad, miedo pero sobre todo una historia de amor. Otra deliciosa historia tratada con la delicadeza necesaria para enternecernos y hacernos reflexionar a partes iguales. Poder disfrutar en la misma temporada de estas dos piezas nos confirma que estamos ante una de nuestras autoras más singulares.
Teatro: La Panadera. Teatro María Guerrero
Desgarradora, dolorosa, emocionante, se acaban los calificativos para esta pequeña gran obra que duele y emociona a partes iguales. En esta caja de pandora podemos encontrar dolor, angustia, pero también compasión, amor y mucha empatía (al menos de la gente que rodea a la protagonista). Algo que quizás nunca te habrías parado a pensar y que al salir de la obra no se te va de la cabeza. El daño que se puede llegar a hacer a una persona difamándola, subiendo a las redes algo sin su consentimiento, levantando bulos, publicando fake news. Esta obra debería ser de obligado visionado para todos esos a los que se les calienta la mano en Twitter, a los que creen que en la red puedes subir y decir cualquier cosa, sin importante la repercusión.





