Una buena vida. Teatro María Guerrero

Llega a la sala de la Princesa del María Guerrero, disfrazada de habitación para la ocasión, el nuevo montaje de Carolina África, sin duda uno de los nombres propios de esta temporada teatral que está llegando a su fin. Tras sorprendernos con su deliciosa "Casa-Miento (bodas sin sangre)" en el Umbral de Primavera, y versionar "El escondido y la tapada" para La Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico, ahora toca volver la vista atrás, a esos días de Enero en los que Madrid se paralizó por la llegada de la Filomena. Como no podía ser de otra manera, Carolina vuelve a dejarnos una pieza llena de ternura, sensibilidad, amor, todas esas piezas tan características de su teatro, que la han llevado a convertirse en una de las autoras más interesantes de la escena nacional.





La habitación tal cual de un hospital, la 1 en la tele con las noticias. Una duerme, otra mira el móvil. Lara Xiscar anunciando la llegada de la Filomena, en aquellos años de incertidumbres, tan lejanos y cercanos al mismo tiempo. Una tiene frio, la otra duerme. El Teatro María Guerrero se viste, se sanea, en esta tarde primaveral que huele al sol, sin nieve fuera. Filomena nos sigue inquietando. Alguien entre el público con mascarilla. Una lee y otra duerme. Mitología griega y romana. Un niño en la pantalla intenta hacer un muñeco de nieve con nieve sucia en el Retiro. El asalto al Capitolio, todo muy tenso ante la espera, cuando Trump ya estaba dando guerra. Una ve la tele y otra duerme. Cae la nieve y esta tarde no vendrán. “Si te pudieras poner a cuatro patas sería más fácil…”.


En una de las camas una mujer, Silvia, en un hospital público, con la pata rota debido a una de esas caídas que nos regaló Filomena, recién parida. Sin ver a su hija, que en su homenaje le ha puesto Filomena, la que ama la música. Su compañera de cuarto, Teresa, la que duerme, abuelita con demencia, con dolores, con sonidos, con ternura. Y el enfermero, que las cuida con mucho amor. Con devoción, con un pasado que no quiere aflorar. Personajes que nos depararán momentos mágicos, entrañables, tiernos. Teatro que nos emocionará. Una buena vida nos espera en cuerpo, corazón y alma, desnudos ante nosotros, privilegiados espectadores. 





Carolina África nos lleva de la mano en este escenario hostil hacia una mirada dulce de los vaivenes de la vida, cada cual con su pasado, cada cual con su presente, con sus miedos, con sus verdades, con sus miradas. Nos abre desde la comedia hiriente, divertida, culta, barriobajera, acertada, real, un espacio al interior de cada uno, no solo de ellos tres, sino de todos nosotros. ¿Quién no ha estado en esa situación? ¿Quién no la ha vivido como paciente o como acompañante? ¿Quién no se ha preguntado alguna vez sobre la integridad del cuidador, de su entrega absoluta o no, de su dedicación sin descuidar su vida, del egoísmo propio ante la compasión, y no la lástima, del ser querido? 




Con un profundo análisis etimológico del texto, Carolina, autora, directora y protagonista de la obra, nos acompaña a nuestro propio interior, nos hace situarnos en esas camas, en ese hospital público dejado de la mano de Dios, y de Ayuso, de la precariedad originada por la pandemia y por la nieve, de la voluntad y la justicia, de la fragilidad humana frente a la dependencia que tendremos todos y todas en algún momento de nuestra vida. Tal como reza el propio folleto del María Guerrerola importancia de los cuidados para hablar de hemorroides, de mitos griegos, de vaginas, de nieve y de pájaros. Amor, humor y esperanza en tiempos de tormentas. Una oda a la intimidad y la ternura en la búsqueda de Una buena vida”.




Agradecer a la autora la valentía de este montaje, que además protagoniza que cuenta tanto de ella, de esos momentos frágiles de su vida, agradecer al elenco su interpretación, maravillosa, cercana, certera, tan real que teníamos la sensación de estar, llegar, quedarnos en esa habitación sin calefacción de aquel hospital público madrileño. Y sin mantas. 




Carolina África, Ahimsa y Jorge Kent nos brindan un ejercicio magistral de teatro en esa relación triangular donde se escuchan, se miran, se cuidan, se entregan, disfrutando de su quehacer, de su profesionalidad, de su bondad hacia ellos y hacia nosotros. De lograr transformar una situación difícil, dura, incluso desagradable en algo tierno, poético, delicioso, sin obviar la dureza de momentos y situaciones, de preguntas incómodas y respuestas banales, de denuncias de lo que vamos perdiendo a base de mentiras y discursos vacíos, y de dignificar todos aquellos valores humanos y sociales que también vamos olvidando. 




Con una iluminación cuidada de Rodrigo Ortega, una escenografía y vestuario realista y veraz de Pablo Menor Palomo y un cariño tan palpable de todos los participantes de este proyecto, “Una buena vida” nos ha embellecido la tarde, nos ha dado esa emoción tan necesaria en estos tiempos, a veces tan oscuros. Contraponiendo a las palabras de Carolina, esta vida, esta buena vida es el arte de no tropezar para ofrecernos algo tan bello que no se deberían perder. 




Vengan a la sala de la Princesa del Teatro María Guerrero, pasen a esta habitación, traigan mascarilla y disfrútenla. Y tengan también, o inténtenlo al menos, una buena vida.

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Teatro: Teatro María Guerrero. Sala de la Princesa
Dirección: Calle Tamayo y Baus 4.
Fechas: Del 13 de Mayo al 21 de Junio. De Martes a Domingo a las 18:00.
Duración: 1 hora 30 min. aprox.
Encuentro con el equipo artístico: Martes 9 de Junio
Entradas: Desde 12,50€ en entradasinaemPrograma de mano.

Texto ganador del Premio Barahona de Soto, Ciudad de Lucena 2021


EQUIPO

Texto y dirección
Carolina África

Reparto
Carolina África, Ahimsa y Jorge Kent

Voz en off
Pilar Manso, Sergio Provencio e Irene Provencio

Escenografía y vestuario
Pablo Menor Palomo

Iluminación
Rodrigo Ortega

Sonido
Pilar Calvo

Videoescena
Davitxun Martínez y Alma Prieto-Chicken Films

Ayudante de dirección
Laura Cortón

Ayudante de escenografía y vestuario
Alberto González Araujo

Estudiantes en prácticas
Violeta Ares y Jorge Yugueros

Diseño de cartel
Emilio Lorente

Fotografía y vídeo
Bárbara Sánchez Palomero

Tráiler
Macarena Díaz

Realizaciones Escenografía
READEST

Vestuario
Puntadas Luna

Producción
Centro Dramático Nacional


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