Estamos de enhorabuena porque vuelve Don Max (Ginés García Millán) a visitarnos al “Español” justo ahí por donde fueron sus andanzas mortuorias, en su mismo barrio desesperado de hace un siglo. No es habitual verle ya por estos lares, comprendan lo complicado del montaje, pero triunfó de tal manera nuestro ilustre “cesante” que repite. Ya estuvo el año pasado. Paradójicamente el éxito es su derrota y su derrumbe su alzamiento, amago de suicidio colectivo incluido, sin serlo, porque hasta para hacerse daño había que pedir permiso a las autoridades y él buscaba compañeros para compartir su ocaso. Le convencieron de lo contrario. Los jóvenes sólo deben morir por romanticismo.
¡Viva Don Máximo Estrella y toda su prole!
¡Ya están de vuelta!
Desde el comienzo de la escena parece la muerte llamar a su puerta. Estén atentos.
Bienvenidos.








